sábado, 13 de diciembre de 2014

Depender de algo: el teléfono móvil

   Sinceramente, creo que la dependencia a las personas, también llamada dependencia emocional es mucho peor que depender de las cosas. Sin embargo, cuando se unen las dos pueden ser una bomba. Me refiero a la unión del whatsapp con la espera de que alguien conteste. Esa puede ser una de las situaciones que más ansiedad provocan últimamente, así como que más pueden apartarnos de hacer otras actividades en las que desearíamos estar inmersos. 

   El otro día se me quedó cargando el teléfono móvil en otra habitación de la casa. Ya estaba en la cama, leyendo un libro. De repente, me quería dormir y entonces me di cuenta que el móvil no estaba cerca por lo que no podía saber la hora que era. Hacía frío en casa y no tenía ganas de salir de la cama a cogerlo. Entonces, recordé que al día siguiente me podía levantar a la hora que quisiera pues no tenía que llegar a una hora determinada al trabajo. 

   Hubo una pequeña lucha interna: "¿y si me ha escrito alguien?"- me pregunté. Por suerte, no hay nadie que me provoque esa dependencia emocional que mostramos cuando nos gusta alguien. Así que concluí que si me había escrito algún amigo o amiga, seguro que no pasaba nada por esperar unas cuantas horas en responder. Supongo que hubiera sacado la misma conclusión si hubiera existido "esa persona". 

   ¡Qué libertad pasar unas horas sin chequear si has tenido respuesta o no! Deja lejos el teléfono. Prueba a dormir una noche sin chequear el whatsapp. Te pueden costar los primeros quince minutos. Después de que pasen estos, lo demás es libertad pura.  

domingo, 7 de diciembre de 2014

Las críticas y los complejos

  Una de las cosas que más nos llaman poderosamente la atención, son las personas que no destacan en nada y son súper críticas en esas áreas. O lo contrario: personas que destacan mucho en un área y critican a los demás de una forma cruel en ese campo, cuando no hay necesidad pues ellos, como se suele decir, juegan en otra línea. 

   El psicólogo Alfred Adler ya descubrió hace muchísimos años que los niños con algún tipo de discapacidad, compensaban esta capacidad, desarrollando otra función del cuerpo de forma importante. También, que los niños que no eran capaz de compensarla, entonces, podrían convertirse en personas neuróticas y podrían hacer daño psicológico a aquellos que como ellos tenían una discapacidad. 

   Es muy común ver niños que lo han pasado mal, convertirse en adolescentes crueles. Como le decía su padrastro a Isabel Allende: "piensa que ellos siempre tienen más miedo que tú" (Paula, 1994). Creo que tener esa información presente, nos puede ayudar a protegernos cuando alguien nos haga daño. Y es que si alguien te está haciendo año, probablemente es porque él/ella sufra más que tú, tenga más miedo, esté mucho más asustado... 

  Para estar bien con uno mismo, la única alternativa es vivir desde el amor. El miedo es el camino más rápido de alejarnos de la felicidad. 


martes, 25 de noviembre de 2014

¿Qué es lo bueno de envejecer?

Existen dos reflexiones que me he hecho últimamente sobre cómo cambia la forma de afrontar la vida conforme pasan los años y también, por qué no, la manera de mirar el mundo. Dos pensamientos nuevos que ocupan mi cerebro son los siguientes:

1. Si alguien se comporta de cierta forma con el resto de la gente, contigo también se va a comportar igual. Por muy especial que esa persona te diga que eres para ella, tarde o temprano, se comportará contigo como lo ha hecho con el resto de la gente. 

2. Cada persona tiene su gusto, su opinión, su forma de pensar, sus miedos, sus inseguridades... No le caes bien a todo el mundo. Es imposible. Aunque te comportes exactamente igual con todo el mundo. A todo el mundo no le gustan las mismas cosas. 

De estas dos premisas se deriva una tercera: "como dependas de la opinión de los demás estás muerto". Bueno, esto último es un poco exagerado pero es cierto que como dependas de los demás de caerles bien, gustarles, complacerles o que te complazcan, tu vida puede ser bastante desagradable. 

Así que, cuenta contigo mismo. Sin embargo, aunque lo hagas, alguna vez, puede ser que te traiciones. 

viernes, 31 de octubre de 2014

Contestar al whastapp es de buena educación


  Ya hemos hablado en muchos post de lo proclives que somos los seres humanos a autoengañarnos. Todos lo hacemos. Siempre tenemos la excusa perfecta para justificar la razón de por qué hemos hecho algo que hubiera sido mejor que no hubiéramos hecho. Y una de esas razones absurdas es "por educación"


¿Cómo se relacionan la educación y los whatsapp?

  El whatsapp es una herramienta útil de contacto que en un momento dado puede volverse algo agobiante. ¿A quién no le ha pasado de esos días que cuando terminas una larga y cansada jornada laboral tienes tantos whatsapp que se te acelera el corazón sólo de ver el número?

  Según tus principios de educación SIEMPRE hay que contestar a un whatsapp. 

  Sin embargo, ese día estás muy cansada y no te apetece contestar a ninguno de los whatsapp que te han escrito. Por un día, vas a hacer una excepción a tus reglas de educación. No obstante, aunque entre todos esos whatsapp NO está el de la persona que te gusta, usas el poco tiempo que tienes para mandarle un whatsapp a la persona que te gusta, whatsapp que normalmente no recibe respuesta... ¡Era al único que hubiera sido mejor que no hubieras escrito!

Pero ¿qué pasa con la educación en los whatsapp con una relación que quieres terminar? 

  La situación es la siguiente: te gusta un chico (o una chica, da igual), habéis estado un tiempo juntos y ya te has dado cuenta que esa persona no quiere mucho más contigo que ese tiempo que ya habéis pasado junto. Te lo ha dicho claro: "si quieres seguir así, perfecto, pero más NO". Sin embargo, tú estás empezando a sentir algo más especial por él (o ella). De hecho, piensas que de seguir viéndoos vas a pasar a la siguiente fase: "enamoramiento" y ya lo has pasado muy mal y no quieres volver a pasarlo mal por ¡otra vez este tipo de relaciones!, por lo que concluyes que lo mejor es dejar de veros (en otro post hablaré que no creo que está sea la mejor solución porque es una solución que requiere un compromiso muy fuerte).

  Bueno, pues siguiendo con el requerimiento que te has hecho: "no mantener ningún tipo de contacto", tú no te pones en contacto con esa persona.  Sin embargo, el otro que no tiene ningún problema en hablar contigo porque sabe que no se va a enamorar y, sin embargo, sí que le gusta pasar alguna parte de su tiempo junto a ti, de repente, te manda un whatsapp en el que te pone: "Ey, ¿cómo estás?"

  Y tú lo ves y lo primero que piensas es: "Horroooor, por qué me escribre si le he dicho que no lo hiciera?". ¡Perdón! no vamos a engañarnos. Esto es lo SEGUNDO que piensas. Lo PRIMERO que piensas es: "ostras, a lo mejor le gustó, a lo mejor me está empezando a querer y me ha escrito este whatsapp porque se acuerda de mi...". Y eso sí que es un "HOOORRROORRR" de pensamiento. 

  Automáticamente tendemos a pensar que si nos ha escrito es por algo más. Sin embargo, normalmente no es cierto. La situación no ha cambiado, sus sentimientos no han cambiado pero la otra persona, quizás por educación, quizás por respeto, quiere saber (o tantear) en qué situación te encuentras. 

  Y tú ¿qué haces? ¿contestas al whataspp o mantienes el compromiso de no contacto?

  Pues ahí está el autoengaño. Conversación típica:
    -  ¿Sabes algo de Manuel? 
    -  Pues ya sabes que te dije que no iba a ponerme en contacto con él pero el otro día me escribió un whatsapp y le contesté por educación...¡me daba rollo no contestarle!

 3 días después, Sole estaba otra vez durmiendo en casa de Manuel, cosa que me había jurado que no iba a volver a hacer... 

  Si lo quieres hacer, hazlo pero no te auto engañes porque engañándote eternizas la situación. Sin embargo, hay una máxima que me decían mis personas mayores en casa que creo que es fundamental para aplicarla en esta situación: "lo que has dicho que vas a hacer, hazlo". Así que, cumple con tu palabra. No ponerte en contacto con esa persona, después de haberle explicado que no lo ibas a hacer, no es de mala educación. Es cumplir contigo misma, la persona más importante de tu vida.  


lunes, 27 de octubre de 2014

El perfeccionismo y cómo convertir a mi hijo en un robot

- ¿Puede venir tu hija mañana a las 17:00?
- No, no puede. Tiene natación. Lunes y miércoles
- ¿Y el miércoles a las 18:30, después de la natación?
- Imposible. A las 18:00 empieza la clase de francés. Menos mal que está al lado del polideportivo y sólo se pierde 10 minutos. 
- ¿Puede venir el viernes a las 16:00?
- Clase de inglés. 
- ¿Y el sábado por la mañana?
- La llevamos a jugar al pádel. Es que es muy buena en pádel, ¿sabes? Y a ella ¡le encanta!


  Este horario es un horario que refleja bastante la realidad de los horarios que tienen la mayoría de los niños y niñas de mi ciudad. Resulta que, además de esto, también van a la catequesis, a ballet, a música... Pero, no me refiero a que vayan niños diferentes. ¡Los mismos niños pasan por todas esas actividades!!! 

  Menos mal que los niños no tienen la misma conciencia del tiempo que los adultos porque si yo cada día que me levanto supiera que además de ir a trabajar desde las 8:30 de la mañana hasta las 15:00 o 17:00 (dependiendo del colegio), fuera consciente que después tengo que ir a clases de canto, inglés, francés, deporte, clases de apoyo escolar para las asignaturas que llevo mal y, además, hacer las tareas de las que llevo bien... entonces, de verdad, que de lo cansada que me parecería cada jornada laboral, construiría un muro con la manta para que mi madre no pudiera encontrarme. 

  ¿Qué estamos haciendo con nuestros hijos? ¿En qué queremos convertirlos? ¿Queremos que sean los mejores, para qué? Y sobre todo ¿queremos que sean los mejores en qué?

  Y estas preguntas me las hago porque cuando yo tenía 15 años pensaba que todo iba a cambiar, que realmente con el paso de los años la gente sería diferente, habría más igualdad entre mujeres y hombres, los gays, inmigrantes, enfermos mentales no serían vistos de una forma rara, que la gente se ayudaría más, habría más tolerancia, comprensión y sobre todo respeto. La gente no tendría miedo por demostrar el amor entre unas personas y otras... 

  Sin embargo, los índices de maltrato siguen aumentando, muchos estudios de género encuentran que se siguen manteniendo los mismos (o peores) estereotipos de género, la tolerancia la mostramos de puertas para fuera, lo más importante es ser listo como Bill Gates, triunfar tan joven como Mark Zuckerberg, tener un tipazo como Beyoncé, ser tan popular como Brad Pitt y así... cientos de "valores" que no sirven para nada. Que no dan felicidad, ni paz, ni tranquilidad, ni estabilidad, ni...

  Me gustaría que dentro de ese apretado horario, dejasen un tiempo para que los niños y las niñas pudieran conocer lo beneficioso de un movimiento que surgió en Italia en los 80 en contraposición de todo lo rápido (contra los restaurantes de comida rápida a la cabeza)  y es el movimiento SLOW. Como me dijo el otro día un niño (11 años) cuando le pregunté que qué quería ser de mayor : 

  - De mayor quiero trabajar haciendo vídeo juegos. Le dije: ostras qué chulo. A mi también me molaría hacer eso. Él me contesto algo que me abrió mucho los ojos de cómo se sienten hoy los niños: No quiero trabajar en esto porque este chulo. Quiero trabajar con vídeo juegos porque se trabaja despacio. Y a mi me gusta ir más despacio... 

  Y luego nos seguiremos preguntando por qué personas tan ricas y famosas y populares y... como Robbie Williams se pueden quitar la vida. 


sábado, 18 de octubre de 2014

Ser cuadriculado

 Reconozco que cuando pienso en este título: "ser cuadriculado", mi opinión se orienta en un sentido influida por mi forma de actuar. En general, no me gustan las cosas perfectamente ordenadas, me gustan la desorganización y el desorden, con límites como todo. 

 Admiro a las personas que empiezan con un compromiso (adelgazar, por ejemplo) y lo mantienen hasta el final (hasta que no haya perdido 5 kilos, no pararé de: no comer, no beber cerveza, chocolate, dulces...). Sin embargo, cuando esto se hace a costa de un sufrimiento alto y de imponerte una serie de limitaciones que cambian tu vida personal, entonces creo que el mejor resultado no merece tanto la pena.

  Conozco a quien tiene la costumbre de llevar todo lo que hace al extremo. Me refiero a una persona con una rutina muy marcada que cuando introduce algo en su vida, lo hace hasta límites insospechados. Lo último: hacer deporte. Empezó fuerte (con un entrenador personal) y pronto introducirá nuevas formas de "terapia musculosa" y métodos para conseguir el cuerpo más perfecto que pueda alcanzar (ahora mismo su cuerpo ya es bastante perfecto).

  Esto que puede parecer divertido porque no tiene por qué estar mal probar aventuras nuevas, no lo parece tanto cuando le limita todo el tiempo para estar con el resto de sus amigos, salir o echar un buen rato. Por ejemplo, "no salgo porque tengo que ir al gym", "no quedo con los amigos porque no quiero consumir nada", "no tengo tiempo para hacer nada ni ver a nadie, porque tengo que hacer deporte"...

  Entonces, desde mi punto de vista, lo que empieza por diversión, me suena completamente a obligación, tanto que los días que no va al gimnasio porque tiene que cumplir otras obligaciones se siente triste y culpable por haber faltado a su cita obligatoria...

  Me encanta la frase que se atribuye a San Francisco de Asís que dice: "Cada vez necesito menos cosas y las pocas que necesito, las necesito muy poco".

domingo, 5 de octubre de 2014

Cómo ayudar a alguien que está triste

Uno de los errores más comunes que solemos cometer cuando alguien está triste o preocupado por algo, es intentar rápidamente darle soluciones a su/s problema/s. Sin embargo, muchas veces esa no es la mejor manera de actuar.

Como hemos oído muchas veces, hoy en día casi nadie se escucha. Es muy raro encontrar a alguien para poder desahogarse a no ser que tengas una madre incondicional o una pareja comprometida. Pero con el resto del mundo, vamos tan rápido que en cuanto empezamos a contar algo que nos preocupa, rápidamente los otros ponen las alarmas y buscan respuestas rápidas que darte para "acabar con tus problemas".

Sin embargo, esa no es la solución ni es lo que se busca.

¿Cuál es el objetivo de las quejas?

Cuando alguien se está desahogando,  sea a través de una queja o no, lo que realmente está buscando es alguien que la escuche y que la diga que la entienda (por eso todos los post del blog dedicados a este objetivo). Pero es más, muchas veces no quieres que la ayuden o la den consejos.  En general, la mayoría de nosotros somos personal adultas que sabemos sacarnos bien las castañas del fuego.

Aunque en un momento dado un consejo o la opinión de otra persona puede hacer caer en la cuenta de algo que no habías pensado, en realidad lo que mejor viene, lo que más deseas es que alguien te escuche sin juzgarte.

Que alguien te permita hablar más tiempo del normal, sin dar opiniones, desde una escucha activa, esto es, viendo cómo te entiende,  intenta ponerse en tu lugar y se preocupa de lo qué te pasa, eso puede llenarte infinitamente más que el mejor consejo del mejor profesional. Porque al fin y al cabo, ¿quién sabe qué es lo mejor en cada situación?

domingo, 28 de septiembre de 2014

Me han engañado en el amor

"¿Sabes? Yo me considero una persona muy lista e inteligente.  Creo que es difícil engañarme.  Pero..." y en ese momento se produjo un silencio que tampoco quise completar porque ya él tenía bastante con lo que tenía encima. Esa persona le había engañado completamente, como había hecho con todas sus anteriores relaciones y como haría probablemente con las siguientes.

Como su autoestima había quedado tocada después de esa relación, intente mejorársela y darle una posible explicación de por qué le había sucedido eso. Para hacerlo, tuve que hacer referencia a una de lo que para él son sus cualidades principales pero que se convierte en un bumerán que nos golpea fuerte cuando damos con una personalidad mentirosa y manipuladora.

La explicación era que él es una persona honesta y sincera, que dice la verdad,  comprometida,  preocupada por los demás y autosufiente y todo eso sumado es el reto ideal para un manipulador mentiroso. Querer conquistar y hacer suya a esa persona, controlarla y una vez que sabe que se ha quitado todas las protecciones jugar al "no puedo seguir contigo porque no me quieres como yo te quiero" dejando una huella de culpabilidad en el otro que no sabe cómo demostrarle que si le quiere.

No es verdad.  Te ha engañado.  Te ha conquistado a sabiendas que eras una presa difícil pero honesta, de las que ponen las cartas sobre la mesa desde el principio.  Nada puedes hacer más que alejarte y rápido.

No todo el mundo es bueno y hay que aceptarlo y nosotros que nos creíamos tan listos, hemos acabado con alguna persona de esas que se aprovechan de los que creen en lo contrario, en la bondad de todo ser humano. Como dice Mila Cahue en Amor del bueno: "El manipulador abusa especialmente de la gente coherente e íntegra capaz de mantener su palabra hasta el final" .

Entre intentar buscar una explicación coherente en él otro para entender su conducta o proteger tu autoestima,  elige una opción que equivocadamente se ha relacionado con los cobardes y que, sin embargo, hay que tener mucha valentía para practicarla: "huye y no mires atrás". Intenta salvar la poca autoestima que te queda para no tener que empezar de cero.


¡Ánimo a la persona que esté en esta situación! No estás sola.

domingo, 21 de septiembre de 2014

La importancia de decir: "te entiendo" (seven)

  En los últimos días he vivido dos situaciones antagónicas pero con similares características: un nacimiento y una muerte. Más que de los hechos en sí, que son parte natural de la vida, me gustaría compartir algo que pude presenciar en las dos situaciones: la de demasiadas preguntas para pocas respuestas o, mejor dicho, demasiado cansancio para poder hablar

  Cuando se te muere un familiar o cuando traes a alguien al mundo, las mujeres que lo sufren están física y psicológicamente agotadas. Y ahí entramos todas las visitas que tienen que "soportar", todas las personas que vamos de buena fe a conocer cómo se encuentra esa persona y a compartir su felicidad y/o dolor y no dejamos de hacer preguntas absurdas:

  - ¿Y qué pasó?; ¿estaba enferma de antes o fue de repente?; ¿estaba sólo o acompañado?; ¿cuántos años tenía?; ¿era la primera vez que le pasaba?; ¿crees que le dolió?

  - ¿Te ha dolido mucho?; ¿ha sido natural o con cesárea?; ¿y cuánto ha durado? ¿y a qué hora te llevaron a monitores? ¿y por qué vienes aquí y no al privado?

  Una de mis amigas que ha tenido que responder a estar preguntas en estos días, me decía muy enfadada que "la gente va escasa de un poquito de sensibilidad" y que "son unos indiscretos". Sin embargo, mi teoría más bien es que la gente tiene miedo. Tienen mucho miedo que sea alguien cercano el que fallezca o prefieren saber de qué manera será el mejor parto para así ¿poder prevenirlo?

  No podemos vivir a partir de lo que los otros cuentan porque, además de ser subjetivo, cada caso es único. Además de que por mucho que nos cuenten cómo le dio a esa persona esa enfermedad, si a nosotros nos tiene que tocar, también nos tocará. 

  En estas situaciones, quizás bastaría con decir: "te entiendo".....

domingo, 14 de septiembre de 2014

"No sé disfrutar de la vida..."

 Todos creemos que tenemos la capacidad de disfrutar, de poder pasárnoslo bien de forma natural, pero nada más lejos de la realidad. Hay a quien le cuesta pasárselo bien y hay quien padece hasta una incapaz. Existen personas con esta capacidad más desarrollada y otras que viven todo en la vida como si fuera un sacrificio. 

¿Cómo suelen ser las personas a las que les cuesta pasárselo bien?

 Éstas son personas que normalmente tienen altos niveles de exigencia, son bastante perfeccionistas y con un criterio de excelencia muy alto, reforzado porque (casi) todo les sale bien. Y lo que no sale bien o no lo intentan o no le dan importancia, es decir, si algo no les sale bien o lo dejan o no está dentro de las actividades que ellos consideran fundamentales hacerlas bien para su vida, son áreas que no son centrales para su vida. 

 Respecto a su relación con los otros, les preocupa la apariencia ante los demás, lo que los demás piensen de ellos e intentan siempre dar lo mejor de sí.

¿Qué les supone esto? 

 Supone un peso muy grande que tienen que llevar porque, aunque la mayor parte del tiempo, pueden hacer las cosas muy bien, muchas otras veces están cansados de ser como son o, mejor dicho, de aparentar tanta perfección. Están sufriendo porque les gustaría disfrutar más, tener más capacidad para el disfrute o simplemente pasarlo bien. 

 A veces, toda esta situación les provoca pensamientos muy perturbadores, incluso llegando a sentir repulsa por la gente que está cerca de ellos y les quiere, porque están cansados de tanta aprobación y admiración de las personas de alrededor por algo que a ellos les cuesta tanto esfuerzo.  

 Ellos saben que no son ese ser perfecto que todo el mundo ve, ese ser responsable que todo el mundo admira y del que se enorgullecen, ese ser que afronta situaciones fuera de lo común con valentía...

 En realidad, sufren y quizás tengan más miedo que el resto pero su nivel de perfección les impide que dejen de intentarlo, que dejen de ser los mejores en su vida. Este miedo les impulsa a hacer TODO lo que creen que tienen que hacer

martes, 26 de agosto de 2014

Amor o cuidado

Existe un patrón de conducta en algunas relaciones en las que más que quererse, parece que esas personas se cuidan. O, más bien, que un componente de la pareja cuida del otro componente. Cuidar al otro, de vez en cuando, no está nada mal. Hacerle una sopita caliente si se encuentra griposo, consolarlo si ha tenido malos días en el trabajo, animarle a que continúe con su nuevo proyecto, pagarle algún capricho que no se pueda permitir... Todo esto, creo que es bastante agradable, tanto para el que lo hace como para el que lo recibe. Como se suele decir, ¿a quién no le gusta que le mimen? 

Sin embargo, relaciones en las que siempre es el mismo el que da y el mismo el que recibe tienen una trampa mortal que les lleva en la mayoría de los casos ha un fracaso anunciado. 

¿Cómo cultivar una buena relación? 

Es muy difícil definir qué es el amor pero más difícil aún es estar en una relación de un modo positivo, que haga crecer, que funcione, que enriquezca a los miembros de la pareja, que no culpabilice y que no cree dependencia (¡uf!, intenta repetir todo esto sin respirar. ¿Cuesta, eh? Pero menos que hacerlo). No obstante, ese es el camino al que hay que llegar. Pero, cómo se consigue algo tan cercano a la virtud de la que hablan los filósofos clásicos. 

No existen recetas positivas, es decir, no se puede decir 200 gramos de amor, 120 de pasión, 50 de tolerancia (aunque de tolerancia siempre hay que poner más)... sin embargo, también hay cosas que se ven venir.  

¿Qué es lo que suele pasar en relaciones de dependencia? 

Desde mi experiencia, tanto profesional como personal, he visto que las relaciones en las que una parte de la pareja cuida de la otra, al final la parte cuidada acaba rechazando a la que cuida . Eso pasa en el 99% de los casos a pesar de poder parecer grotesco o enrevesado. Hay un día en el que es cuidado se despierta y abandona al otro o lo rechaza a pesar de que la lógica nos llevaría a pensar que es el dependiente, el que recibe los cuidados, el débil, el que nunca va a abandonar. Esto no es cierto. Se cansa. 

¿Por qué se produce este fenómeno?

Desde el punto de vista observacional, creo que ocurren los siguientes factores:

1. El primero de ellos es que el que es cuidado acaba sintiendo un gran grado de culpabilidad hacia el que cuida y a nadie le gusta mirar todos los días a los ojos a alguien ante el que nos sentimos culpables. Nos pone en clara situación de desventaja

2. El segundo es que el que cuida no es completamente altruista. Al fin y al cabo, todos somos personas y todos necesitamos mimos alguna vez. Por lo que al final esa persona acaba demandando que el otro haga "algo" también por ella. Aunque sea en otra área de la vida y sea algo mucho más fácil de todo lo que tú has dado. 

Ya sabemos qué pasa cuando pedimos algo a la fuerza ¿no? Pues lo normal. Que nos encontramos una negativa a la fuerza. 

3. Y el tercero es que si por tu cabeza has pensado que esa persona se va a mantener contigo y no va a poder enamorarse de otro por lo que tú le das, porque crees que nadie más se lo puede dar, estás muy desencaminado. Hay muchas personas dispuestas a darles lo mismo que lo que tú le estás dando. No creas que esa "generosidad ficticia" te hace especial. 

Entre todas las historias cotidianas con las que convivo cada día, tengo la de amigos y amigas que se quedan bastante fastidiados por todo lo que hicieron por alguien y ahora se están preguntado que por qué no le han recompensado, que no se merecen cómo les han dejado. 

Todo lo que sea en una sola dirección, no funciona. Lo siento, por mucho que te duela y sientas que diste demasiado, sientas que has perdido el tiempo, sientas que no te han correspondido... No se pueden crear relaciones basadas en la dependencia.

No creemos relaciones dependientes con alguien. Aconsejemos al otro, cuidemos, pero siempre que sea recíproco. Siempre que el otro también nos aconseje, que el otro también nos cuide... Construyamos conjuntamente. Practiquemos la solidaridad, no la caridad. 

domingo, 10 de agosto de 2014

Ir a un festival sola

A veces, cuesta hacer las cosas sola pero las tienes que hacer. No queda otra. Pueden crearte un poquito de angustia al principios, de nervios por no saber lo qué va a pasar. Pero son esos nervios en el estómago que son buenos, parecidos a los que sientes cuando crees que te estás enamorando de alguien. 

La semana pasada fui a un festival de música sola. La verdad que ya había hecho muchas actividades "alone", entre otras, muchos conciertos en mi ciudad y en otras, que siempre me habían dado muy bueno resultado pero nunca me había apetecido ir a un festival de música sola, pues para mi la música es una parte fundamental de mi vida y me encanta compartirla con personas muy especiales y que la entiendan como yo. 

Fue un momento de muchas emociones. Por un lado, poder ver grupos que no me esperaba, músicos que ya llevaba mucho tiempo queriendo bailar con ellos en directo y disfrutando de la compañía de mi soledad. 

Principalmente, el cartel estaba compuesto de grupos españoles. Grupos como Standstill que representan de una manera muy fiel mi modo de estar en el mundo. Su forma de ver el amor, la vida, las decepciones y las alegrías. Además del directo espectacular en el que predomina la percusión, sus visuales te transportan a otros lugares. 






Otros, catalanes también, como son Sidonie, mucho más alegres (y comerciales) que los primeros. Siempre tienen la capacidad de sacarte una sonrisa, tanto por sus temas como por su directo. Un directo en que no ahorran una pizca de energía, con una vitalidad que hace que te quieras comer el mundo después de haberlos oído, incluso, por qué no, empezar a tocar un instrumento para poder disfrutarlo tanto como lo disfrutan ellos. Mientras los estás viendo en directo, no solo desearás conocerlos, sino que te dará rabia que ese guitarra, bajo y, especialmente, batería no sea tu hermano mayor, tu primo o tu amigo, porque el sentimiento que ellos muestran en el escenario, es el de las personas con las que te apetece compartir la vida. 


Menos mal que no se fueron sin tocar este tema...



El festival lo cerró el grupo Sexy Sadie que, aunque se habían separado, se han juntado para dar unos conciertos este año. Una pena que tan poca gente se quedará a disfrutarlos. Supongo que porque la mayoría de la gente era muy jovencita y ni les conocían. Además, de que tocaron después de un grupo de esos que después la gente queda exhausta. Se me removió un poco el estómago con un comentario del cantante. Con ese comentario, parecía triste y decepcionado por su presente. Algo así "gracias por lo arriba que nos hicisteis estar". Creo que no es la mejor actitud ante la música. Quizás la actitud de creerte arriba o abajo, es la que te hace que un grupo bueno se separe. 



Si os gusta la música, tenéis que probarlo. Festival alone. 

domingo, 27 de julio de 2014

Alternativas a la tristeza: comparar lo qué te pasa con lo que está pasando en otros lugares.

  Ya sabemos que poner el telediario no es una buena opción si te encuentras decaído. En general, los noticieros parecen estar planteados para dar noticias terribles muchas veces. De hecho, en ocasiones he oído que tras dar una noticia sobre un tema de estos que la reacción instantánea es los pelos de punta, los días posteriores parece que se genera un efecto en cadena, pues podemos ver varias noticias con las mismas temáticas, pongamos como ejemplo, la violencia hacia las mujeres. Casi nunca queda en una muerte, si no que los días posteriores se oyen dos desgraciadas muertes más.

  En este momento, además de las catástrofes áreas que han ocurrido, es lo que está pasando en la Franja de Gaza  lo que más me remueve por dentro. Creo que el sentimiento que surge cada vez que lo veo puede resumirse en dos palabras: "impotencia e incomprensión". No entiendo por qué y no sé qué hacer. 


  El otro día hablando del tema, un amigo me recomendaba este corto realizado por una autora estadounidense. Breve y claro. Directo al grano. 


  En el blog de la autora podéis ver la explicación de cada uno de los personajes que aparecen en él por si queréis investigar. Un dato curioso acerca de Nina Paley. Ella también lo pasó mal por amor. Su pareja se fue a trabajar a la India y cuando ella se fue a reunirse con él, él muestra un distanciamiento que le sorprende. Vuelve a una reunión a EEUU y él le manda un breve correo electrónico informándole de que la relación se acabado. Un golpe duro que Nina supo cristalizar y materializar en una película de animación. Una bonita forma de sacar partido a su dolor. Cuando el amor te duele, o dejas que te supere o lo sublimas en algo mayor que ese dolor. 

  Ojalá termine pronto este horror. ¡No a la guerra!



lunes, 14 de julio de 2014

Tengo celulitis

  Ir a la playa puede llegar a convertirse en un momento de insatisfacción para muchas personas. Empiezas a comparar tu cuerpo con el de los demás. Antes, ya has hecho una revisión delante del espejo evaluando desde todos las perspectivas qué te ha crecido más desde el año pasado o qué tienes mucho más flácido. 

  Los cuerpos esculturales existen. En algunas playas te los puedes encontrar. Personas que están durante todo el año trabajando sus cuerpos y realmente lucen un tipo espectacular en verano. Sin embargo, esto no es normal ni es la mayoría. Tenemos las imágenes que nos enseñan en las películas, televisión, Internet, etc. Aspiraciones de cuerpos difíciles de alcanzar. 

¿Y qué pasa con la celulitis?

   Probablemente, ésta será una de las mayores obsesiones de muchas mujeres, cómo conseguir "el culo perfecto", el que nos muestran todos los medios... Ayer una amiga en una playa andaluza me comentaba: "me estoy fijando que del 100% de las mujeres que están aquí, el 95% tienen celulitis. De hecho, creo que la única que no tiene es nuestra amiga". Efectivamente, hice una rápida panorámica y todas las mujeres tenían (teníamos) celulitis. No sólo las más mayores. También chicas de alrededor de 20 años la tenían. 

   Es muy difícil tener un cuerpo perfecto. Requiere de una dedicación y un tiempo que, a veces, no disponemos. Creo que es bueno y sano mantenernos en forma. Es mejor estar más bien delgado. Pero, ¿luchar contra la celulitis? A veces, es muy complicado. No podemos luchar contra la naturaleza, genética, hormonas (recordemos que para las mujeres es más complicado alcanzar un cuerpo esculpido porque tenemos menos testosterona)... 

  Lo mejor, disfrutar de la playa, la arena, el sol (con muchísima precaución), los chiringuitos, espetos, de nadar, las palas... Lo peor, la búsqueda de la divinidad en el cuerpo, buscar esos modelos tan perfeccionados y tantas veces retocados...

ENJOY YOUR SUMMER AND FORGET YOUR BODY! 

domingo, 6 de julio de 2014

El amor inteligente contra el amor apasionado

  Alice Munro, la gran premio Nobel, en sus Lunas de Júpiter afirma que existen dos tipos de amores. Uno sería el amor inteligente que es el amor "con la que uno se supone se casa"; el otro es el que "todo el mundo quiere de verdad, el que nadie quiera haberse perdido" y es más como una posesión.


  Probablemente, estos dos amores coincidan por el amor que Manuel sentía hacía su amante y su novia. El amor hacía Paula, era ese amor inteligente.  La conocía desde que volvió de Londres. Él entonces tenía 25 y ella 18. Habían, como se suele decir, crecido juntos. Su forma de pensar se había adaptado mutuamente a lo que pensaba el otro y, aunque Manuel criticaba las cosas que decía Paula cuando estaba con Mamen,  realmente a Manuel le encantaban esas excentricidades de Paula: su preocupación por la moda, sus deseos de ser una estrella, su sofisticación,  sus maneras francesas que le hacían mirar a todo el mundo desde su punto de vista arrogante... Eran la pareja ideal. La que le hacía aparentar lo que deseaba ser en la vida. A la que deseaba proteger y amar.


  Aunque suene tópico, Mamen era todo lo contrario. Representaba lo mundano, lo carnal. Necesitaba poseerla porque cada vez que lo hacía, Manuel podía ser quién realmente quería ser pero no se atrevía.  Era lo que a él le gustaba cuando no tenia en cuenta ni lo que querían sus padres para él,  ni lo que la sociedad le había dicho qué buscara,  ni lo que él se había convencido que tenía que ser. Cuando estaba con Mamen él tan sólo era Manuel porque con Mamen se sentía a gusto; nunca lo juzgaba, nunca lo criticaba, le reforzaba esa poca autoestima que le quedaba, esa libertad que había adquirido en sus días viviendo en Londres, la libertad de ser tu mismo.

  Sin embargo,  un día Paula se cansó de Manuel. No porque descubriera su relación con Mamen. Fue por otros motivos también relacionados con mentiras y engaños. Y cuando Paula lo dejó fue como si hubiera dejado todo. La ruptura de la relación entre Manuel y Mamen fue la consecuencia inmediata.  Cuando él siempre le había dicho a Mamen que la culpabilidad era lo que le mantenía unido a Paula; el hecho de que salieran desde muy jóvenes y que él se hacía cargo de ella y se ocupaba de ella ("¿¿¿la cuidaba???"). Según él, eso era lo único que lo unía con Paula. Y, por eso Mamen lo respetaba, porque siempre creyó en el buen corazón de Manuel y estaba segura que sólo por ser buena gente seguía con Paula, por su compromiso con ella pero que cuando ella se marchara,  él se sentiría libre y sin culpa y podría estar al lado de Mamen y así podría sentirse el mismo como siempre ella conseguía que se sintiera.

  Pero los miedos son fuertes y, a veces, no es fácil ser uno mismo. Cuando se fue Paula, se acabó el amor inteligente. Pero también se acabó el deseo de posesión de Mamen...

domingo, 29 de junio de 2014

Estar ocupado vs estar preocupado

  Cada día tenemos que afrontar un montón de tareas. A veces son más fáciles, a veces más difíciles, pero casi siempre posibles de afrontar. A la hora de comunicarnos en español, siempre utilizamos el mismo verbo. Siempre decimos que "estamos preocupados" por algo o que "nos preocupa no saber resolver algo"

  Preocuparse lleva implícito un nivel de ansiedad alto. Lleva aparejado un nivel de incertidumbre que se interpreta como peligrosa. Y mientras que estamos en esa tarea, lo estamos pasando mal. Sin embargo, al final la mayoría de los resultados son positivos y la tarea que afrontamos, acaba siendo solucionada con éxito.

  Por esto, trabajar con personas que su principal lengua es el inglés, me ha ayudado para ver que en este idioma, el lenguaje genera menos ansiedad. Las personas de habla inglesa distinguen bien entre "concern" y "worry". 

  Ambas significan en español estar preocupado, pero "concern" es algo más como estar ocupado en alguna tarea que tenemos entre manos intentando resolverla y "worry" es más que nos preocupa esa tarea y que no sabremos qué resultado tendrá o cómo la afrontaremos y mientras nos está generandobansiedad. 

  "Estar ocupado" hará que planteemos una mejor solución de problemas; que la lluvia de ideas de posibles soluciones sea más extensa; que no perdamos ni un minuto y empecemos a aplicar cada una de las soluciones; y que vayamos desechando las soluciones que no tienen éxito y probando con soluciones nuevas. Así es como los altos ejecutivos superan su día a día. Así es como las personas que viven en zonas de conflicto se enfrentan a su realidad diaria. 

 Hay que ocuparse de las tareas diarias, sin preocuparse... El resultado será muy alentador y positivo. Podemos hacerlo.

domingo, 22 de junio de 2014

Historias hiperrománticas: Frozen

 El otro día al final se quedó disponible en el video club. Desde que la trajeron y eso que han traído dos copias que es el número máximo que traen con las pelis más taquilleras, no había estado disponible. Pero aproveché que era entre semana y estaba libre: Frozen. 



   Tenía muchas granas de verla porque a priori parecía una peli diferente. Las protagonistas eran dos hermanas princesas y no se veían príncipes. Además, ha adquirido una fama a nivel mundial muy relevante convirtiéndose en una de las pelis más taquilleras de la historia. No sólo eso, sino que ha supuesto una revolución cambiando la lista de los nombres de niñas más comunes en el Reino Unido. También hay que decir que Elsa es el nombre de la princesa que a priori es la protagonista, pero que no tiene tantos minutos en la pantalla como su hermana, la princesa hiperromántica. 

   Sin querer desvelar de qué trata la peli, pero queriendo mostrar cómo este nuevo guión de Walt Disney hace hincapié en los valores del hiperromanticismo de toda la vida: el amor (de hombre) existe y te hace feliz; el amor te salva de la soledad; la soledad es negativa; tarde o temprano encontrarás a tu príncipe azul (si éste no es tu primer azul, entonces es porque tu príncipe azul está por llegar, pero al final llegará). 

   Y estos son los valores que nos venden y es que qué bonito es el amor, aunque duela...

domingo, 15 de junio de 2014

Los acuerdos en la pareja

Tener una pareja es difícil. Mantenerla más. Para ello, uno de los condicionantes que se suelen poner las parejas para sobrevivir en este mundo de desecha lo difícil es el de: "todo lo decidimos a medias y por consenso".

La verdad que, a priori,  suena bien. Pero a la larga es una afirmación demasiado estricta. Creo que aunque hay una parte de cada miembro de la pareja que se entrelaza con el otro para formar un tercer ente (el de la pareja), siempre debe quedar un espacio para las decisiones que no se deben compartir. No sólo porque no se deban compartir sino porque no es posible llegar a consenso en todo...

Por eso, habrá que dar un paso más difícil y será el de la tolerancia, seguido por el de la paciencia. Esa característica o actividad que no te gusta de tu pareja, no la podrás consensuar sino que tienes que respetar que tú pareja lo haga así.

El único límite sería el de los valores personales pero... tu pareja necesita un hueco para expresarse,  hueco que tú sólo debes mirar desde fuera y sin rascar.

domingo, 25 de mayo de 2014

Alternativas a la tristeza: De viaje

Conociendo nuevas ciudades, distintas personas, aventuras, amigas, amigos, familia... post a la vuelta


domingo, 18 de mayo de 2014

Amar a quién no te ama

  El otro día me preguntaba una amiga de este blog que cómo los otros siempre se pueden olvidar de ella y ella nunca se puede olvidar de los otros. Muy preocupada me decía que creía que nunca se podría desenamorar. Y es que "soltar" es muy difícil y más cuando queremos. Decir adiós a algo que deseamos que continúe con nosotros pero que ya no nos quiere querer, nos cuenta mucho trabajo. Y, sin embargo, no queda más remedio que hacerlo. 

  Existen muchas carencias a nivel emocional cada vez más generalizadas: unos no quieren nada (I don't care) y otros, sin embargo, quieren demasiado (I need you). Y cuando se juntan un "me das igual" con un "te necesito" entonces se crea una descompensación en las relaciones personales de esos dos seres humanos que causa mucho dolor en ambas partes. 

  Al que no le importa, utilizará al que lo necesita cuando le interese, pero es que el que necesita también utilizará al que no le importa cuando éste se deje querer. 

  No es valiente, como decía Bob Marley, despertar el amor de alguien al que después no vas a querer. Es dañino y cruel. Pero tampoco está bien, estar esperando a que alguien nos venga  a salvarnos de la situación de soledad que tenemos. Además, estas relaciones se suelen establecer entre personas que son frías en el amor y tienen control sobre sí mismas y personas que necesitan que las quieran para descubrir o valorar su lugar en el mundo. 

Un corazón frágil que sólo está en busca el amor de pareja para dar sentido a su vida
  De esta manera, lo que necesitan quieren dar sentido a su vida a partir de alguien que les quiera, es decir, su proyecto vital es el otro: es salvar al otro

  A veces, es un día feliz no porque te haya pasado nada bueno, sino porque ya no te duele lo malo que te estaba pasando. Esta sensación la tendrá la lectora de este blog tarde o temprano, es decir, se levantará y se sentirá bien porque habrá dejado de querer. Y lo mejor que le puede pasar es que deje de querer de forma natural, no porque empieza a amar a otro que sustituye al anterior.

  Tenemos que estar tiempo solos. Pero solos de verdad. No esperando a que venga el gran amor porque puede ser que nunca llegue; tampoco pensando en el anterior y en todo lo que pudimos hacer con él. Es difícil porque parece que estamos programados para el amor, unos más que otros. Pero se puede intentar. Algo fundamental es en qué te centras cada día. Si tuvieras que elegir uno, ¿cuál ha sido tu pensamiento principal este día? 




sábado, 10 de mayo de 2014

El camino de la vida...

Elsa Punset afirma en el emocionante prólogo de su libro Una mochila para el universo que el ser humano vive “ obsesionado por el pasado y el futuro" porque " el cerebro humano adulto es experto en recordar y prever". Solemos recordar muy bien aquello que nos ha hecho daño en el pasado y nuestro cerebro está preparado para prever lo malo que creemos que nos va a pasar en el futuro. 

Esta semana, una de esas semanas que parecen más trágicas que otras, especialmente por la pérdida de personas jóvenes y apasionadas por el deporte, me gustaría hablar de lo que he sentido al saber que uno de los mejores deportistas que hemos tenido ha dejado un vacío en el mundo del deporte. 

Antes de nada dejo claro que este post no es para opinar de su muerte, sino de su vida, o mejor dicho, de lo que los medios de comunicación han recogido sobre él en los últimos años, y de grabaciones del propio deportista en los medios. Su valoración es útil para hacer un análisis de un fenómeno social muy común. 

¿Qué sentí ante la noticia? 

Cuando me enteré de la muerte de Yago Lamela empecé a leer sobre su vida. Hace mucho que no me interesa tanto el deporte, porque tengo otras prioridades, pero cuando oí su nombre y que había fallecido, dos pensamientos me vinieron automáticamente a la cabeza: uno que sería muy joven (36 años tenía) y otro que había sido un gran deportista, " de los grandes ", y que había conseguido marcas que nunca antes nadie hubiera conseguido. 

Empecé a bucear por la red para recordar el deporte que practicaba.  Tengo que reconocer que no estaba segura de qué tipo de atletismo hacía.  Efectivamente, era uno de los mejores deportistas de España, consiguiendo marcas que nunca antes se habían alcanzado. Entonces, leí algo que me llamó la atención pero que no me sorprendió tanto: esta gran deportista había tenido varias depresiones y alguna bastante grave. ¿Cómo un deportista de élite tiene depresiones? 

Entonces escuché un programa de radio, en el que él de una manera muy valiente reconocía que padecía esta limitación. Era en una tertulia con una psicóloga especializada en deporte que además había sido deportista. La psicóloga describía dos frustraciones que pueden derivar en un trastorno psicológico para los deportistas: 
- La primera cuando el deportista tiene que retirarse antes de alcanzar todos los objetivos deportivos que se propuso al comienzo o durante su carrera. 
- La segunda cuando se retira no por voluntad propia sino precipitadamente por algún acontecimiento externo como por ejemplo, había sido este caso,  un problema de lesiones. 

¿Cuál es muchas veces nuestra actitud ante la felicidad? 

Las personas solemos ser expertos en postergar ser felices. Principalmente, aplazamos la felicidad por dos motivos, muy relacionados a la reflexión que hacía Punset en su prólogo:

- Por un lado, porque vivimos en los recuerdos que nos hacen daño: frustraciones incumplidas, nostalgias, pérdidas, etcétera. 

- Por otro lado,  por la pérdida de esperanza de que algo bueno vaya a pasar. Pensamos que cualquier tiempo pasado fue mejor y que ya no tengo nada que ofrecerle al mundo ni el mundo a mí. 

Creo que el caso de Yago Lamela ejemplifica bien estos dos sentimientos: vivir atrapado en un pasado al que ya no podía volver (ya no podía conseguir el resto de retos deportivos que se había impuesto), más un futuro que valoraba como que no le ofrecía nada tan emocionante como ser deportista de élite. 

Me preguntó, ¿ cuántos niños y niñas que están empezando hoy en carreras deportivas sueñan en conseguir lo que él consiguió? Posiblemente muchos. ¿Cuántas personas en general querrían conseguir en su carrera laboral la mitad de los éxitos que él consiguió? La mayoría.  Y, sin embargo, él no parecía estar conforme ni satisfecho por lo que había conseguido. 

Y es que esta sensación no es tan inusual. Como psicóloga la he identificado muchas veces y la puede descubrir cada día en personas que están a mi alrededor. Inclusive la he padecido más de una vez porque como diría Punset nuestro cerebro está programado para sentir así. 

Vivimos con la esperanza de que cuando consigamos aquello que tanto anhelamos, entonces ese día,  al fin,  seremos felices.  Generalmente,  no es cierto porque cuando lo conseguimos lo celebramos durante muy poco tiempo y rápidamente ya estamos pensando en nuestra próxima marca, nuestra siguiente meta o las futuras olimpiadas. Sino me crees mira hacia atrás y piensa algo que desearás mucho y que consiguieras, ¿durante cuánto tiempo lo valoraste? ¿ cuánto tiempo te hizo feliz? ¿lo sigues valorando hoy en día, dando las gracias por haberlo conseguido? 

Una vez leí una historia oriental en la que un creyente empezaba el camino en busca de la paz espiritual hacía un destino muy lejano. Por el camino se encontró un maestro que le preguntó dónde iba. Cuando le contestó que a buscar la paz, el maestro le recordó que no era necesario tan lejos, que la paz estaba mucho más cerca: sólo tenía que mirar en su corazón.  En el momento en que dejamos de hacer esto, es decir, en el momento en que sólo miramos al pasado y al futuro y dejamos de mirar el día de hoy con pasión, entonces queda poco qué hacer.

¿Cuántas cosas maravillosas podría haber hecho ( y seguir haciendo ) este deportista de élite? Muchísimas.  Cuántos niños y niñas podrían haber aprendido de sus enseñanzas, cuánto amor podría haber dado entrenando a otras personas,  cuántos misterios podría haber descubierto en esa otra carrera que dejó aparcada por el deporte y que quería volver a retomar. Seguramente,  muchos.  Sin embargo, en los últimos años de vida ese sabio corazón, no pudo ver las oportunidades que el mundo aún le ofrecía.  

domingo, 4 de mayo de 2014

Tengo miedo a cambiar de...

  A veces, no nos damos cuenta que no estamos dónde queremos. Que no hacemos lo que nos apetece, que vivimos con el miedo a cambiar la situación y nos mantenemos durante un largo tiempo, más de la cuenta, en ella. 

 Otras veces sí sabemos que no estamos a gusto. Que no nos gusta lo que hacemos, que podríamos conseguir mucho más.  Que si superasemos nuestros miedos, un bello camino sería nuestra vida.

 Y cuando la vida cambia o nos la cambian (nos echan del trabajo, rompen con nosotros...)  porque al final las situaciones cambian, se hace abruptamente y nos genera más miedo por lo precipitado. Aunque también el alivio de que eso era lo que queríamos.  

  El cambio es necesario. Es parte de la vida. Imaginemos que cada día, todos los días ocurriera exactamente lo mismo. Una buena película nos hace reflexionar sobre eso. 

  No nos damos cuenta pero cada día es un cambio. Ningún día es igual que el anterior, aunque estemos comidos por la monotonía.  

  Pero, ¿qué pasa con esos cambios que deben de ser provocados por nosotros?  Los que nos dan más pánico porque si sale bien, es gracias a nuestro esfuerzo e iniciativa pero si sale mal, entonces también seremos los culpables. 

  Y, sin embargo, a veces pienso que no queremos dar el salto para el cambio, no por tener que enfrentarnos a la culpabilidad de que nos salga mal. Pienso esto porque, en el caso de que saliera mal, creo que en general los humanos tenemos una amplia capacidad de perdón y de ignorar nuestros fallos.

 Más bien, creo que la dificultad consiste en que  tenemos terror al cambio porque nos da miedo brillar. Sí, brillar. Conseguir lo que queremos, vivir de acuerdo a lo que nos gustaría para nuestras vidas, de acuerdo a lo que nuestro autoconcepto nos dice que debemos de hacer y de ser. Aquello con lo que cada día,  al levantarnos diríamos: "Ostras, soy feliz con  lo que hago. Me divierte y me encanta. Y además se me da súper bien".

 ¡Qué miedo a pronunciar estas palabras, verdad!? Porque pronunciar estas palabras significaría que lo hemos conseguido y también que lo podemos perder.

 Mejor vivir como estamos, sin cambiar, sin hacer lo que queremos, porque ¿y si luego lo perdemos?

 Sin embargo, creo que hay una pregunta anterior que nos impide dar el paso. Una pregunta que casi ni pronunciamos. Y esta es: ¿y qué pasa si brillamos demasiado? 

domingo, 27 de abril de 2014

La poca delicadeza


  En una de esas conversaciones sobre  lo que es legal o no en las relaciones personales y que empiezan con la típica frase de "las mujeres es que sois muy malas", dos hombres quedaban sorprendidos ante varias historias reales. Con ellas, les relataba  que para mí era normal que a un íntimo amigo de alguien con el que había estado o al que le había gustado, también le gustara o intentará tener algo conmigo. El tono de esta conversación no era la de presumir de mi nivel de ligar, que sería algo muy baldío el presumir por eso, sino más bien mi intención era mostrar que los hombres no se comportan de la forma tan legal como ellos señalaban en la conversación. 

 Estos dos chicos con los que hablaba, un adolescente, en esa edad adolescente a la que se empieza a conocer el mundo, y un casi treintañero, edad en la que ya te has llevado suficientes golpes para hacerte ya el esquema de cómo funciona esto, me decían que para ellos era inconcebible intentar tener una relación con alguna mujer que hubiera estado con algún amigo. Inclusive el adolescente decía que él, que sí que había visto estos casos entre algunos de sus amigos, lo achacaba a que eran jóvenes e inmaduros, y que eso no pasa cuando las personas se hacen más adultas. Que era de no tener delicadeza.

 Una que ya es bastante mayor y cada vez se sorprende por menos cosas, puede contar muchas historias de hombres con poca delicadeza. 

 Poca delicadeza de hombres que preguntan, después de hacer un viaje bastante largo de coger tren, avión, bus para visitarlos, "a qué hora sale tu autobús mañana" para poder ver así las carreras de coches.

  Poca delicadeza de hombres que te explican que en vez de estar contigo prefieren estar con una jovencita de 18 años pues tiene mejor cuerpo y se conserva mejor que tú que además estás embarazada. 

  Poca delicadeza de hombres a los que les gusta tu amiga, con la que llevan semanas intentando algo, te conocen a ti y de repente cambian de opinión y ya prefieren estar contigo a con tu amiga. O al contrario. Están contigo y se van con tu amiga.

 En definitiva,  eso es tener poca delicadeza. 

 En mi caso, y volviendo a la conversación con mis amigos, no pienso que intentar estar con el ex de algún amigo sea algo inmoral. Si la relación está completamente rota entre esas personas y no existe amor entre ella. Creo que mis amigos hombres con los que hablaba, exageraban cuando decían que en ningún caso se podría estar con una persona que había estado anteriormente con un amigo tuyo.

¿Por qué este post?

  El post de hoy iba a ser sobre Londres. Sin embargo,  ayer pasó algo que me hizo cambiar de opinión. 

  Después de que un chico llevara semanas intentando tener algo con una amiga, la noche en que ella se plantea: "oye, pues a lo mejor este chico quiere algo serio de verdad", salen de la discoteca donde habían estado juntos un buen rato esa noche y le dice: "me gusta tu amiga" a la que acaba de conocer.

   No entendí la poca delicadeza de este chico cuando él era el que había insistido siempre en quedar y estar con ella.  Aunque mi amiga aún no estaba enamorada de él, le dolió ver que alguien que iba detrás de ella y al que poco a poco le iba haciendo un espacio en su corazón (y en su cama), alguien que siempre le insistía en ir a dormir con ella, va y bruscamente cambia de opinión y le dice que le gusta alguien a la que acaba de conocer y lo dice después de pasar con esta nueva chica lo que dura una noche de marcha...


  Por lo por cada vez que dicen "qué malas son las mujeres y más entre ellas" podemos poner cientos de casos en los que los hombres, ni buenos ni malos, se han saltado las normas del buen saber estar. Además de muchos casos de hombres que sus amigos intentaron estar o estuvieron con la mujer que otros estuvieron primero. 




viernes, 18 de abril de 2014

Una reflexión sobre una reflexión

Hace un tiempo escribí el post "no me contesta al whatsapp". Desde entonces este post se ha convertido en el más leído.  Tiene el privilegio día tras día, semana tras semana de ser el post que más interesa a las personas que llegan al blog.

Realmente creo que era un post regulera, del que podría haber sacado muchísimo más partido, y al que le faltan muchas de las respuestas que las personas que le hacen la pregunta a Google (medio por el que llegan más personas al post) querrían obtener.

Las preguntas más comunes por las que llega la gente a este post son: "¿por qué no me contesta al whatsapp?", seguida de "está en línea y no me responde", pero también "¿qué significa que le haya mandado un mensaje en whatsapp y no me responda?".

Cada vez me fijo más que tanto en la vida real como en la virtual, estamos carentes no sólo de paciencia, idea que ya ha salido en alguno de los post. También estamos fallando en algo igualmente importante: la tolerancia a la frustración. No soportamos que no nos conteste porque eso sería admitir que no le interesamos y cada uno de nosotros nos damos mucha importancia a nosotros mismos para admitir que no le interesamos.

Y es que es así: las cosas se notan. Si esa persona tiene interés y el interés es recíproco,  las cosas irán fluyendo poco a poco. Lo verás,  se verá. Pero si normalmente no te contesta y una y otra vez te dice que está ocupado, que no lo vio, que no pudo contestar porque tuvo mucho trabajo... ni lo dudes: no le interesas. O, al menos, como te interesa a ti o te gustaría.

Si no es natural, no funciona. Deja que la vida te sorprenda. Las cosas tienen un orden. Y, a lo mejor, ahora no te toca.

domingo, 13 de abril de 2014

La búsqueda de la perfección

  Una de las mayores causantes de la ansiedad es la exigencia. La exigencia puede venir en dos versiones: la exigencia hacia los demás y la auto-exigencia. Pero realmente son los dos polos de la misma variable. Cuando nos comportamos exigentemente con los demás es porque somos exigentes con nosotros mismos. 

  Creer que "si todo fuera perfecto, entonces podríamos ser felices" es uno de los mayores sesgos cognitivos con los que valoramos nuestro bienestar-malestar. Es decir, cuando algo no va bien y no nos está saliendo bien pensamos: "si esto fuera bien, yo sería súper feliz". Pero ¿qué pasaría si pudiéramos acceder a una lámpara maravillosa que nos concediera todos nuestros deseos?

La lámpara maravillosa

  No lo recuerdo completamente pero leí no hace mucho un proverbio en el que un ratón asustado le pedía a un genio convertirse en gato para dejar de tener miedo a los gatos. Cuando se convirtió en gato empezó a tener miedo a los perros y entonces le pidió que le convirtiera en perro y así hasta que al final el genio decidió volver a convertirle en ratón porque cada vez que le convertía en otro animal, volvía a tener miedo de un animal nuevo. 

  A nosotros nos pasa algo similar. Nosotros le pedimos al mundo, a Dios, a la Ley de la Atracción que nos conceda aquello que deseamos porque "razonamos" que cuando nos lo conceda entonces seremos felices. No es verdad. Si consiguiéramos una lámpara maravillosa a la que le pudiésemos pedir la perfección de nuestras vidas, no duraríamos mucho más tiempo contentos que ese animal que cuando se convertía en otro se daba cuenta que siendo un nuevo animal, siempre tendría un animal mayor que le pudiera dañar. 

  Si tuviésemos esa casa, ese coche, esas vacaciones, ese sueldo, ese trabajo, esa belleza... probablemente seríamos felices durante el tiempo que tardaríamos en acostumbrarnos a la nueva situación y entonces pediríamos algo mejor. Nuestro criterio de perfección puede ser infinito y el tiempo en qué pasamos disfrutando de lo que hemos conseguido es muy pequeño. 

  Pero lo mismo pasa con otras cosas que no son materiales pero que también nos auto-exigimos sin parar: amor, amistad, cariño, etc. Estas últimas exigencias son las peores porque como son exigencias más "loables" pensamos que es bueno y lógico exigir continuamente mejorar en estas áreas. 

Ser menos auto-exigentes para ser más felices con los demás

  Levantarnos cada mañana y centrarnos en lo que tenemos, concentrarnos en todas las tareas que vamos a hacer ese día, sin valorar si las hacemos perfectamente bien, mal o regular. Simplemente hacerlas, disfrutar durante su realización, intentar divertirnos mientras las hacemos. De repente, si hacemos esto es como si todo empezara a encajar. De repente la vida te regala momentos maravillosos al estar centrado en realizar de la mejor forma y más divertida tus obligaciones cotidianas. 

  Sustituir la búsqueda de la perfección por la búsqueda de la diversión en cada una de las cosas que hacemos. Cuando hagamos esto, entonces miraremos a nuestro alrededor y lo veremos todo perfecto tal y como está. 

martes, 1 de abril de 2014

Prohíbida la queja

 Casi todas las personas somos quejicas. Consciente o inconscientemente, pero casi siempre nos estamos quejando. Ejemplo de quejas: 

  1. "¿Yaaaaa?": Por la mañana cuando suena el despertador).
  2. "¡Todos los días el mismo tráfico!": En el camino en coche al trabajo.
  3. "¡Hoy llueve!", "¡hoy hace mucho calor!": Típicas queja meteorológicas.
  4. "Otra vez el cliente este pesado. ¡No lo soporto!".
  5.  "¡No me apetecen comer lentejas!": Típicas pegas sobre las comidas.
  6.  "Ahora tengo que ir al super a hacer la compra y encima luego reunión de vecinos": Esta última es una queja entre las quejas. En realidad, creo que es una queja compartida por todos los vecinos que se empiezan a quejar la noche de antes de la reunión y la consecuencia de tanta queja es que estas reuniones acaban de la manera que acaban...


  Por eso, una de las recomendaciones más importantes que te hacen los psicólogos desde la primera sesión es la de: "Prohibido quejarse". Y cuando se lo propones al paciente, especialmente, si está muy motivado, la acepta con buen agrado y contesta lo de: "Por supuesto. Lo voy a hacer". Y, sin embargo, en la siguiente sesión cuando te cuenta cómo ha ido la semana, percibes un halo de queja difícil de esconder. 

   Dejar de quejarse es muy difícil porque la queja la tenemos muy automatizada. Cuanto más nos quejamos nosotros mismos, más críticos somos con los demás. Pero es que también, la queja está muy relacionada con la envidia a los demás: cuando nos quejamos de por qué razón tiene éste o ésta tal cosa o yo no. Además de la estrategia psicológica que utilizamos para reducir la envidia que es la de desvalorar los logros que han conseguido los demás:  "Claro es que él tenía un primo en Urbanismo y por eso le dieron la licencia tan rápido"; "Claro, es que como él siempre ha sido rico..."; "Es que lo ha tenido taaan fácil en la vida"... Nos decimos una y otra vez a nosotros mismos esos juicios para desprestigiar la "suerte" de esa persona y no nos damos cuenta que lo único que hacemos es amargarnos a nosotros por dentro

   Por eso, te propongo un reto. Puedes adivinar cuál ¿verdad?. Una semana sin quejarte. Por supuesto, prohibido quejarse a nivel verbal, es decir, prohibido que los de al lado no te puedan oír, pero cuando te estés quejando mentalmente (que te quejarás) corrígete a ti mismo. "La queja es inútil y no sirve para nada". Ya lo decía Stephen Hawkings. Y es que es verdad. Mucho más útil es preguntarse: "Y ahora ¿cómo lo soluciono?"

martes, 25 de marzo de 2014

La importancia de decir "te entiendo" (six)

  Cuando estamos mal es muy probable que las personas que tenemos alrededor nos intenten consolar. Sin embargo, no todas las palabras provocan el mismo consuelo. Aquí os dejo una muestra de palabras que me han dicho algunas veces para consolarme y lo han hecho de una manera automática y palabras que me han dicho también para "consolarme" pero que han causado un sentimiento automático de culpabilidad en mi. El lenguaje es importante. Utilicémoslo para hacer sentir mejor a los demás. Servirá también para que nos sintamos mejor nosotros mismos. 

  7 “Palabras” que siempre consuelan:
  • Te entiendo.
  • No sabes cómo te entiendo, hasta qué punto.
  • Eso es normal. Lógico que pasara eso.
  • Te comprendo porque pasé por algo parecido.
  • Es normal que tengas esas sensaciones tan fuertes.
  • No te preocupes tanto por sentir lo que sientes. No es raro.
  • No te juzgues ahora. Deja que pase el tiempo.

   7 "Palabras" que duelen:
  • Eso no es normal.
  • Por eso no deberías haberlo hecho.
  • Ya te lo dije.
  • O un simple: te lo dije.
  • ¿Ves?
  • Si es que siempre eres igual.
  • Es que eres rara ¿eh?/ Es que eres raro ¿eh?