lunes, 17 de abril de 2017

Respuesta a Anónima (1) No me contesta al móvil

Me preguntan sobre qué hacer sobre un chico que no responde. Si leéis la pregunta completa, es complejo que haga esta cuestión porque según decía en la frase anterior, había aceptado que era solo sexo. Si aceptas eso, puede ser que el otro te hable o no. El vínculo se limita solo al sexo y si el otro decide de repente que ya no quiere sexo pues te puede dejar en cualquier momento. Es su decisión y tú dependes de ella.

Creo que el problema viene más de fondo: de depender siempre de lo que los otros quieran.

¿Qué hacer? Concentrarte más en tu vida personal y laboral y dejar a un lado por ahora la vida amorosa. Búscate un hobby que ames y olvídate de buscar otro novio que ocupe la posición de tu novio de antes.

Un abrazo, Anónima.

Respuestas a vuestras preguntas

A partir de ahora, publicaré las respuestas, en vez de en cada post, en un post general para todo el mundo. Realmente las preguntas se repiten muchas veces. Así nos sirven a todos.

Gracias.

Un abrazo a todos los doloridos por amor.

martes, 17 de enero de 2017

Las mujeres y su manía persecutoria

  Lo que voy a contar aquí es algo que pasa con muchísima frecuencia pero de lo que nadie habla o si hablan es para reírse de ello cuando opino que es un problema grave. Es indicativo de una falta de autoestima o lo que es peor de una necesidad histórica de compartir tu vida con alguien y no estar solo. Sinceramente, no sé si a los hombres también les pasa esto. Nunca nadie me ha informado de que lo hagan pero hay que tener en cuenta que como los hombres son más reservados y guardan más para sí sus cosas, quizás sea más difícil de saberlo. 

  Cuando a las mujeres nos deja los hombres, le perseguimos hasta hartarlos. Al principio puede parecer casualidad porque si dos personas han estado juntas, normalmente es porque compartían algo de su vida por lo que es normal que sigan coincidiendo en determinados espacios. Pero llega ya un momento que las casualidades se convierten en causalidades y vamos a comprar al mismo supermercado que es el que más lejos nos queda de todos los que tenemos alrededor, aparcamos el coche al lado de su casa o lo que es peor, volvemos a misa con la única esperanza de que cuando salgas de misa esa persona esté  dando un paseo por ese barrio.

  Si esto es al contrario, puede dar bastante miedito. Es decir, si sales de la puerta de tu casa y ves a un hombre con el que has estado o al que has dicho que "no" pasando de casualidad por tu calle, te puedes asustar bastante de que te vaya a hacer algo y la cosa vaya a ir a mayores. Sin embargo, cuando eres tú parece que da como menos miedo porque tú sabes que no le vas a hacer nada malo y que solo estás ahí porque necesitas desesperadamente ver al otro y si puede ser que tengas la gran suerte que te escuche porque hay algo que le quieres contar, que necesitas compartir con él, pues mejor. 

  Pueden pasar meses antes de que dejes de buscarle. Un factor clave para que dejes de hacerlo es que se eche otra novia o pareja sexual lo que no suele ser complicado en los hombres (perdón pero en general os veo con más facilidad para hacerlo o mejor dicho con más ganas de meter a alguien en vuestra vida otra vez aunque sea para una noche). Esto puede hacer que dejes de perseguirlo pero solo por el dolor que te produce verle con la otra. No porque no quieras seguir hablando y compartiendo tu vida con él porque en realidad en tu mente sigues queriendo contarle un montón de cosas de tu día a día.

  Cada vez que le persigues se producen dos efectos inmediatos. Te sientes decepcionada porque te das cuenta que es patético que persigas a alguien y por otro como no le encuentras y no consigues el resultado te sientes ansiosa por cómo conseguir verle. Además, hay un tercero más a largo plazo que es que tardas más tiempo en olvidarlo porque cada vez que vas a buscarlo lo mantienes en tu mente como si esa persona perteneciese a tu presente.

  Desde mi punto de vista, es casi inevitable pasar por esta fase para algunas mujeres. Es un paso para la superación del sufrimiento y la aceptación del fin de la relación. Este período es difícil porque es complicado aceptar la ruptura y que esa persona no va a volver. Yo recomiendo que cada persona cometa la "locura" que necesite para poder superarlo, siempre y cuando no sobrepase los límites de la policía.

  Y para nada creo que esto sea una pérdida de la dignidad. Odio este concepto. Para mí, son estrategias psicológicas que usamos para afrontar algo que nos duele demasiado para afrontarlo de golpe. En este contexto no hay pérdidas de la dignidad que valgan. Solo rupturas mal procesadas o demasiado sorprendentes para entenderlas. Las personas que persiguen siguen teniendo la misma dignidad que tenían antes de empezar una relación que creían que les iba a llevar a un camino más largo en su vida.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Las premisas equivocadas para encontrar pareja

  Llega un momento en la vida de (casi) todo ser humano en el que hay un deseo fuerte y profundo de cambiar la situación sentimental que se tiene: soltero/a y/o con relaciones esporádicas a emparejado/a y con relación formal. Hay veces que ese deseo es un simple deseo y luego te das cuenta que prefieres seguir estando solo y que el compromiso parece "too much" para ti pero otras te das cuenta que no, que realmente quieres cambiar esa situación de soltería.

  Ahora bien ¿podemos hacer algo para cambiarla? Realmente, si llevamos muchos años como solteros, nos hemos acostumbrado a una manera de funcionamiento que no es fácil de cambiar por lo que deberemos hacer un esfuerzo mayor para conseguirlo.

  ¿Qué estrategias podemos conseguir para ello?

  Esto nos lo podemos tomar como si tuviéramos una empresa y quisiéramos encontrar al mejor trabajador para que formara parte de ella. ¿Tendríamos claras cuáles son las características que debe de tener este trabajador? Sabemos que la mayor parte del éxito dependerá de la entrevista de trabajo, de que en esa entrevista de trabajo sepamos ver las mejores características de ese trabajador, las que más pegan con nuestra empresa, las que más van con nosotros mismos sin dejarnos llevar por idealizaciones acerca de la persona.

  Entonces ¿por qué no funcionamos así de bien cuando se trata de encontrar pareja? Una historia:

  Tengo un amigo que tiene alrededor de los 42 años. Dice que la mejor edad de una mujer es los 32-33 años. Las últimas relaciones que ha tenido, con las que ha querido tener relaciones más serias ha sido con mujeres que iban de los 24 a los 27 años. Sin embargo, con todas ha acabado muy mal e incluso alguna de ellas ni siquiera han empezado. Sin embargo, hay una chica de alrededor de 37 años que claramente está dispuesta a ser su pareja y él continuamente la evita y afirma que ve claro que esa relación saldría mal.

  Es cierto que vemos muchas relaciones de hombres mayores con mujeres más jóvenes pero sobre todo en los medios. En la vida real, la diferencia generacional no funciona del todo. Él lo sabe porque critica a estas mujeres jóvenes, crítica su falta de experiencia y, sin embargo, reafirma la inteligencia de esta mujer más mayor. Sin embargo, aún no quiere hacer un cambio y aceptar que quizás la mejor elección sería alguien que se acercara psicológicamente a su objetivo (tener una pareja) y que quizás sea más probable encontrarla en una chica más mayor que más joven.

  Por eso, el primer paso para encontrar una pareja es notar que con la persona con la que estás quedando es que quiere tener una pareja.

  El segundo paso, es que esa persona comparte contigo gustos, aficiones pero sobre todo valores. Que vuestra visión del mundo y vuestra visión sobre la pareja es parecida.

  Y, el tercero, sería que ambos apostáis por el otro. Que queréis luchar conjuntamente para conseguir esa empresa común que sería la pareja.

  ¿A qué lo tenemos claro cuando vamos a contratar a alguien para nuestra empresa, verdad?¿Por qué no lo tenemos tan claro cuando vamos a buscar pareja y nos dejamos llevar por superficialidad como edad, belleza, pasión o gustos musicales?

sábado, 10 de diciembre de 2016

Pedir el mínimo cuando queremos el máximo

"La semana pasada me enteré que tienen que operar a mi madre de una intervención bastante grave y lo pasé fatal. Entonces, se lo conté. Yo necesitaba un abrazo. Él me decía que si estaba reventado y no podía venir a verme (y eso que vive al lado de mi casa). Total que al final se puso el despertador en la siesta pero no se despertó. Me pidió disculpas pero yo estaba mosqueada. Total que la tuvimos y al final decidió venir a verme a mi casa perdiéndose su clase del gimnasio (a la que nunca había faltado). Vino al principio de mala leche pero luego me pidió disculpas por no haber estado ahí. Hablando y hablando rompió a llorar y me contó una historia muy personal suya. Al final acabamos abrazados y todo muy bonito y me dijo que se alegraba mucho de haberse perdido esa clase". (Usuaria del blog).

Leo esto y soy capaz de ponerme completamente en la piel de la protagonista. ¿Cuántas veces habré pasado yo por ahí con personas "muy especiales"? Personas que pensé que se iban a convertir en el amor de mi vida y que a día de hoy ni siquiera sé nada de ellas. Bueno, sólo sé una cosa: que estoy bloqueada en el whatsapp porque no quieren ningún contacto conmigo. 


Si nos salimos de los sentimientos románticos que todos llevamos incorporados, vamos a analizar la situación:


- Estás en una situación tensa, se lo cuentas a otra persona y le tienes que informar de que necesitas un abrazo y el otro te informa de que está reventado. Una persona no necesita pedir un abrazo. Si el otro tiene un mínimo de empatía se da cuenta de que una intervención de riesgo a un familiar tan cercano suele ser una situación que nos provoca ansiedad. Por lo que no tienes que pedir nada. El otro busca el momento para dártelo. 


- Puede ser verdad que esa persona esté cansada y necesite urgentemente descansar y puede que el sueño le venza y no se levanta de la siesta, pero no es necesario que el otro le informe de que está enfadado. El otro lo puede intuir y va corriendo a ofrecer su ayuda. 


- ¿Perder una clase en el gym, de inglés o de artes marciales es tan relevante en esta situación? Si la otra persona es tu pareja, la pierdes y ni te planteas de que te alegras de haberla perdido. Te sale natural acompañar a quien tú amas. 

- ¿Por qué vino de mala leche si su pareja necesitaba lógicamente estar con él? Luego recapacita y pide disculpas pero hacer sentir mal a una persona que está viviendo una situación de estrés porque van a operar a un familiar cercano, no es sano. 

- Lo que más me gusta es el final y como acaban estas situaciones surrealistas de amor en deuda. Al final es él el que acaba confesando una situación del pasado que le hizo daño y ella acaba maravillada de que él le ha compartido esa situación. Realmente era ella la que estaba mal y a no ser que la situación tuviera que ver con una intervención similar de un familiar, no tiene mucho sentido que se mezclen otro tipo de sentimientos. Y encima ella se siente súper feliz porque él le ha dicho que ha hecho el increíble superior esfuerzo de dejar su clase por estar con ella. 

¿Creéis que esto es una pareja en la que se ama en igualdad de condiciones o una pareja en la que se está mendigando amor? ¿Podría corresponderse con ese amor en deuda en la que una parte siempre tiene que hacer y ser perfecta para la otra para que no le abandone, que siempre está en la cuerda floja de que en cualquier momento puede ser abandonado, en la que se siente que no se es suficiente para el otro?

Hay veces que le pedimos el mínimo al otro pues sabemos que si le pedimos más nos va a abandonar. Al mismo tiempo, sobre valoramos todo lo que el otro nos da porque esa relación se ha construido con la premisa de: "Yo no quiero estar contigo porque no quiero pareja. Así que agradece todo lo que te doy porque cada muestra de cariño que te doy es lo máximo que te puedo dar". Y tú ves ese máximo como el mayor de los regalos que te trae esta historia de amor de cuento de hadas  (de hadas en los libros) de sufrimiento (en la vida real).  

Gracias por compartir vuestras historias. 

martes, 6 de diciembre de 2016

Yo también mentí en cuanto a mis sentimientos

¿Habéis escuchado alguna vez que a los hombres les sientan bien las canas y les hace parecer más interesantes? Pues bien. Yo no estoy de acuerdo con esa afirmación y estoy segura que mucha gente más no lo está pero como la opinión social es esa, cambiamos nuestra opinión cara al público para no desentonar de la mayoría. A mí no me gustan las canas en general (por eso, yo soy la primera que me pinto mi pelo blanco) y, aunque creo que hay algunas personas a las que le queda original, en general no creo que favorezcan. 

Hace dos semanas salí con un chico que me estaban agobiando las citas con él pero no me daba cuenta. Por como se mostraba, él sentía que iba a tener algo conmigo y yo ya sabía que eso no iba a pasar. Vale era guapo y listo pero serlo, a veces, no es suficiente o incluso necesario. Este chico llevaba el pelo suelto e hizo un comentario sobre mi pelo y el suyo y le dije: "yo creo que tengo el pelo como tú, de color y canas"

Él me dijo que había pensado en quitarse las canas pero que fue a la peluquería y el peluquero y su compañera le confirmaron lo que piensa la mayoría, que las canas le sentaban bien y que le hacían interesante. Para mí, le hacían mayor y en vez de darle una respuesta asertiva que reflejara mi verdadera opinión como "estás bien pero también estaría bien que probaras sin canas" o callarme y no decir nada, le mentí completamente y le dije: "Sí. Te quedan muy bien. Te sientan genial". 

¡¡¡¡Mentiraaaa!!!! 

¿Qué pasó? Que ahí debió pensar: "la tengo en el bote" Y más bien fue al contrario: ahí tenía tan claro que no iba a pasar algo con él que como no quería hacerle sentir peor (según mi punto de vista, quizás él hubiera agradecido mi sinceridad), le confundí completamente. 

Hace una semana salí con un amigo. Finalmente se convirtió en algo parecido a una cita y él sacó el tema de sus canas. Me dijo riéndose, pero creo que a la vez sondeando mi opinión, que si me gustaban sus canas, que le habían dicho que le quedaban bien y que por eso no se pintaba el pelo. Esta vez, esta persona me gusta más y quizás pueda tener más citas con ella para conocernos mejor (aunque creo que tampoco me gusta pero he aprendido a no decir "de este agua no beberé" porque bebes). 

Fui totalmente sincera y le dije que él era muy guapo pero que con las canas teñidas, para mi gusto, estaría más guapo aún y parecería más juvenil. ¡Uuuffff! Qué mal le sentó. Lo aceptó bien porque es una persona positiva pero interpretó la frase como: "no me gustas y no quiero nada contigo".

Sin embargo, como ya os he dicho tiene muuuuchas más posibilidades de que tengamos más citas y que nos conozcamos mejor que con el primero al que no me apetece conocer más.

¿Cuál es la moraleja de esta historia? Que importan más los hechos que las palabras. Por las palabras de mi primera historia él interpretó que sentía algo y, sin embargo, yo ya tenía claro que no quería seguir con él. En la segunda, interpretó que quizás no me gustaba aunque en realidad me apetecería tener una segunda cita. Por eso fui una mentirosa porque el primero cuando le dije finalmente que "no" se enfadó bastante conmigo. Mis palabras no decían lo que mis actos dijeron. 

Abrir bien los ojos y taparos fuertemente los oídos. 

sábado, 3 de diciembre de 2016

¿Qué (no) hacer para superar una ruptura?

  Muchas de las personas que llegan a este blog son personas que están en un momento que lo están pasando muy mal, desesperadas, que se han llevado un desengaño muy grande y que no saben qué hacer respecto a una (no) relación amorosa que les quita el sueño y las ganas de comer. Esperan que este blog les dé la solución a sus problemas, que les consuele su desesperación y que les informen sobre el próximo paso a acometer. Y, sinceramente, aquí no van a encontrar la respuesta, ni aquí ni en ningún otro sitio, porque ahora están en un momento que les toca sufrir. 

  Yo he pasado por ahí, también he ido a Google para intentar encontrar una respuesta a mi dolor y he leído muchos blogs que no me han servido y he hecho muchos cursos que nada han cambiado. 

Entonces ¿cómo hago para sentirme bien?

  Para sentirte bien solo hay una solución: ¿la sabéis verdad? Sí. Se llama tiempo. ¡Qué coraje cuando nos dicen que el único aliado es el tiempo! Sin embargo, sí que hay una serie de mecanismos que pueden hacer que ese tiempo en el que todo esté superado llegue algo más rápido. Y voy a empezar con lo que NO debes de hacer. 

Lo que (no) debes de hacer para superar una ruptura

  Para mí, refugiarse en los amigos nunca ha sido una solución. ¡¿¿¿¿¿Cómo????! Si en todos los blogs que he leído dicen que hay que apoyarse en tu red social y empezar a salir con los amigos y volver a contar con ellos. 

  Pues para mí, esta nunca jamás ha sido una solución. Al contrario, intentar tirar de los amigos ha supuesto un agravio del problema y ha hecho que tardara más en resolverlo. 

  Es cierto que cuando sufres el primer impacto, el choque (mi marido se ha ido con mi mejor amiga, mi novio se ha enrollado con su compañera de trabajo, mi mujer, enfermera, se ha liado con el médico) es cierto que necesitas alguien que te abrace y te haga sentir (un poco) bien y esos abrazos son geniales cuando vienen de parte de los amigos pero llega un momento que esto tiene que terminar y debes de pasar a la siguiente fase: la de estar solo cara a cara con el dolor. 

  Tarde o temprano te vas a tener que enfrentar a algo que no te gusta: el dolor del abandono. Entonces, los amigos ya no te van a servir, sobre todo, porque si no lo afrontas al principio, nadie comprenderá que a los tres meses sigas sufriendo por ello (y menos a los 6 meses o al año como a mí me ha pasado). Las personas de tu alrededor te dirán que tienes que pasar página. Tampoco te sirven mucho de los consejos que te dan porque repetimos obviedades que tú no sabes cómo realizar: 

- Pasa página.- ¿Cómo?
- Sal.- ¿Con quién si todos estáis emparejados?
- Haz las cosas que te gustan. - ¿Qué cosas si ahora no disfruto con nada?
- Deja pasar el tiempo. - ¿Y no puede ir más deprisa?
- Conoce a otra/s persona/s - Si no tengo bastante con una que ya me ha hecho daño, ¿le añadimos más personas al dolor? 

  A mí me han dado todos esos consejos (y muchos más) y no he sabido cómo aplicarlos. Yo me he sentido muy culpable por decepcionar a mis amigos, por no saber superar más rápidamente esta ruptura. A mí me ha costado mucho darme cuenta que necesitaba alejarme de mis amigos (no sé si por un tiempo corto o largo) para darme cuenta que no me gustaba lo que tenía en mi vida y que no coincidía con muchas personas con las que me juntaba mucho. Ha sido el proceso más duro que he pasado nunca pero también el que más me ha llevado a acercarme a lo que verdaderamente soy: una persona única y solitaria en el mundo y a lo que verdaderamente quiero: priorizarme en la toma de decisiones y atreverme a hacer lo que me gusta. ¿Y tú? ¿Qué opinas?




martes, 15 de noviembre de 2016

Intimidad en parejas que no lo son tal

Existe un principio no escrito pero claramente definido acerca de cómo funciona la intimidad en una pareja que no lo es tal. Cuando alguien no quiere ser tu pareja la intimidad funciona cíclicamente, con ciclos de altos y bajos. Es decir, si hoy has quedado con la persona y has pasado un día maravilloso de estos de ir a comer, tomar el café, hacer el "amor", ir a cenar, volver a hacer el "amor", dormir un poco, volver a hacerlo y desayunar juntos, no te sorprenda que en dos/tres días no tengas contacto con esa persona. O mejor dicho no vuelvas a saber nada de la otra persona si eres tú la que estás enamorada.

¿Por qué pasa esto te preguntarás? Pues la respuesta es muy fácil y la sabes. Porque la otra persona no está enamorada. Si estuviera enamorada no vivirías algunos días tan intensos y otros muchos, más en número, sin saber nadie de ella.

Seguramente te estarás cuestionando ¿cómo alguien puede pasar tanto tiempo y no empezar a querer? Pues es posible. Hay personas que tienen claro el grado de intimidad que quieren con alguien y es muy difícil cambiar a corto o largo plazo ese grado de intimidad. Y, por supuesto, es difícilísimo que cambie su actitud hacia ti. ¿Puede pasar? Sí . Todo es posible. La costumbre hace la fuerza. Pero cuando pase estarás tan cansado o cansada de luchar que el premio no te parecerá tal.

Vigila las primeras fases de la relación. Si observas tratos raros hacia ti, no esperes a estar colgado de la otra persona para dejarla. Ya será demasiado tarde.