jueves, 31 de enero de 2013

Programados a sufrir. Conversaciones en el baño.


-        ¡Sabes que nuestra amiga está mal!
-        ¿Qué le pasa?
-        Está triste
-       ¿ Le ha pasado algo malo?
-        No, nada. Pero quizás se está cansando de lo bueno que le había pasado.
-        ¿Y eso?¡con lo ilusionada que estaba!
-        Yo creo en parte porque le está viendo la parte mala a todo  esto y esa parte no le gusta. Claro es que no nos acostumbramos que todo lo bueno también conlleva su parte mala
-        ¿Por qué?
-        Que… ¿¡por qué!? ¡Porque nada es perfecto! En todas las cosas buenas, siempre hay algo malo.
-        ¡Qué tontería! Hay cosas que son sólo buenas y no tienes por qué tener una parte mala. ¿Por qué has de sufrir?

Esta conversación de baño de bar, me hizo volver en la cuenta en lo programada que estoy para sufrir. Nos han metido una y otra vez pensamientos, desde el típico de “para presumir hay que sufrir” hasta “todo lo bueno tiene un final”. Vivimos en una especie de purgatorio vital en el que damos por hecho que la manera de llegar a la felicidad es el sufrimiento. Es como la condena que tenemos que pagar por ser felices, porque se cumplan nuestros sueños. Como si cuanto más suframos habrá una recompensa mayor. Nuestra particular penitencia .

De hecho, muchos padres y madres que tratan a sus hijos de una manera estricta y dura, sienten que lo hacen por su bien. Creen que enseñándoles a sufrir, les están enseñando a afrontar de una manera mucho más fuerte las problemáticas de la vida. Probablemente esos padres, sin saberlo, lo que están consiguiendo es sensibilizar a sus hijos para que se fijen en el lado malo de las cosas. Sensibilizarlos para estar más atentos a todo lo negativo que existe, para estar “alertas”.

Es como cuando te está pasando algo malo y de repente te dicen: "Pues...lo malo nunca viene sólo". ¿Por qué decimos eso? ¿Es que queremos hacer daño? Seguro que no. Pero, probablemente, a partir de ese momento a esa persona le vendrán (verá) más situaciones malas y, si no le vienen, ya tendrá esta frase como detector de sufrimiento y así en cuanto le pase cualquier cosa que no sepa cómo interpretar, la interpretará desde un punto de vista negativo. Por qué nunca nadie dice cuando oye que a alguien le están pasando cosas buenas “lo bueno nunca viene sólo”. Seríamos incapaces de decir esto porque, incluso, creeríamos que estamos llamando a la mala suerte

¿Cuántas veces te han dicho "lo bueno nunca viene sólo"? Espero que muchas. 

miércoles, 30 de enero de 2013

Conócete a ti mismo: LA RESACA

   Una de las mayores ficciones a las que nos enfrentamos los seres humanos es creer que nos conocemos a nosotros mismos. Y esto se agrava cuando pensamos que nos conocemos bien.

   "Conócete a ti mismo" es un aforismo griego que entre otras vicisitudes hace referencia a la comprensión de la conducta humana para evitar que nos engañemos. Este conócete a ti mismo o, si no es a ti mismo, al menos sé observador del comportamiento global, puede servir para sufrir menos o, al menos, para poner en cuarentena  nuestros sentimientos. Y pongo  un ejemplo muy obvio: LA RESACA.

   En general, no me gusta beber porque lo veo una pérdida de salud y de dinero innecesaria en mi vida y, sobretodo, porque me lo paso mucho mejor cuando no voy beoda (como dicen mis amigas, las dulces beodas). Sin embargo, como no es un dogma en mi vida, puede saltarme esta opción sabática que he tomado en cualquier momento. Por ejemplo, se me ocurre este fin de semana con 3 vodkas con naranja. Es muy probable que esa noche me lo pase muy bien, pero lo que es más probable, casi seguro es que al día siguiente además de tener una resaca de esas que dan mucha sed, tenga una tristeza desbordada en la que me plantearé todos los campos de mi vida: que si el trabajo, que si el amor, que si la vida...Y eso, si no hago esa noche cualquier actividad por la que me pueda arrepentir y no comprenda cuando me despierte por qué tengo en mi cuarto una señal de tráfico (aunque, a veces, tener una señal es casi lo mejor que te puede pasar).

    Son estados de ánimo provocados por alteraciones físicas del cuerpo. Así que no son del todo reales, pues duran lo que dura el estado físico. 

  Así que, aprender a identificar aquellas situaciones que en nuestra vida nos causan estrés, tristeza o “replanteamientosfisicocuanticosfilosoficosinútiles” es altamente recomendable. Existen otros muchos ejemplos: el jet lag, una gripe, etc.

A mi me afecta mucho la resaca, ¿sabes cuál/es te afecta/n a ti?

martes, 29 de enero de 2013

La importancia de decir "te entiendo" (two)

- ¿Hablando con tus amigos de Barcelona?
- Sí, eso hacía. Les echo de menos.
- Lógico. Te entiendo. También yo les echaría de menos.
- Además, no sabes lo difícil que es volver a casa. Aunque sea a tu ciudad. Todo está cambiado después de 7 años.
- ¿Tus amigos se han casado y tienen hijos verdad?
- Exacto. Y los que no se han casado tienen pareja y ya no salen como antes. Si no fuera por estas actividades... (estábamos en un grupo de inglés de gente desconocida que se reúne dos veces por semana en un bar)
- Pronto encontrarás tu espacio. Siempre hay grupos de gente dispuesta a salir. Haces muy bien en venir a actividades como estas.
- Sí. Esto es un soplo de aire. Porque todo está tan cambiado... Es que es mucho tiempo.
- Más que el tiempo es la edad. Te fuiste con 29 años a Barcelona y has vuelto con 36. Precisamente, son las edades en las que una gran cantidad de personas cambian su estado civil. Esos 7 años no te parecerían tanto si hubiera sido desde los 19 a los 25 años, por ejemplo, porque cuando hubieras vuelto te hubieses encontrado a tus amigos muy parecidos a cuando te fuiste. 

- No sé si hice bien o no en irme.
- ¿Crees que no notarías el cambio si te hubieras quedado aquí? También hubieras notado el cambio si hubieras seguido aquí pero con la diferencia que los cambios progresivos se notan menos. 
- Posiblemente. 
- Y, además, nunca hubieras conocido Barcelona.
- Cierto. Gracias por hablar conmigo.
- Gracias a ti por compartirlo conmigo. 


lunes, 28 de enero de 2013

Formas de proceder de los estudiantes ante los exámenes


     Enero, mes de nervios ante los próximos exámenes universitarios. Durante mis años de estudio, observé que continuamente se repiten las mismas sensaciones, las mismas formas de proceder de los estudiantes  ante los exámenes. Normalmente, son dos las más comunes y cada uno de nosotros, dependiendo del grado de preparación del examen, se encuadra en uno u en otro: 

  1. Bloqueo mental: aquello que ocurre ante un examen preparado a conciencia. Te sientas ante él y de repente sientes que no te sabes nada. Es que hasta las preguntas que tienes delante se convierten en desconocidas para ti, como si no tuvieran ningún tipo de relación con el temario que te has preparado. Si eres capaz de mantener la calma y empezar a pensar con claridad, comprenderás que es un efecto del buen nivel que llevas y pronto todo te sonará. 
  2. Divagación mental: la capacidad de creación (también conocida como "poca vergüenza" entre el profesorado) que se tiene cuando no has estudiado nada. De repente, todo te suena. Todo te recuerda a aquel día en clase que hablasteis sobre ese tema. De hecho lees el examen y ¡eres capaz de relacionarlo con otras asignaturas! Tienes una seguridad pasmosa que hace que no pares de contestar preguntas. 

   También, esos años me sirvieron para conocer la reacción tras salir del examen. La consecuencia emocional más lógica  es que sale mucho más satisfecho con la ejecución del examen los estudiantes del segundo caso que del primero. No obstante, esa sensación tiene los días contados. Dura hasta que se ve la nota final del examen. Los "divagadores mentales" dependiendo de si son personas con un mayor grado o menor de culpabilidad tendrán una sensación final. Tras ver la nota, los estudiantes divagadores con alto nivel de culpabilidad suelen tener una sensación final de "podía haber hecho mucho más" y los de baja culpabilidad manifiestan "sin haber estudiado hasta donde he llegado, si hubiera estudiado lo que hubiera conseguido". ¡Esa última es la actitud! Espero que no se le olvide para el último examen. 

domingo, 27 de enero de 2013

Factores protectores contra el desempleo

                         Hay situaciones que no siempre tienen que provocar la respuesta que parece esperada. Así quedarte sin trabajo no tiene por qué ser causa de frustración. Además, existen cientos de factores que son favorables para no sentirte mal si te quedas desempleado. Yo por ahora he podido experimentar estos: 

1. Que tengas mayor formación o, sino, que seas capaz de desempeñar un trabajo que poca gente es capaz de realizar. Si sabes lo que te hace diferente, entonces es que conoces bien tus potenciales y puedes utilizarlas.
2. Que tengas una red de contactos sociales amplia. Cuéntale a todo el mundo que te han despedido, no para que te consuelen, sino como estrategia para seguir en el mercado de trabajo o para conocer alguna idea interesante de negocio. Los contactos son fundamentales en el mercado laboral.
3.Que sepas adaptarte al mercado de trabajo. Si eres una persona flexible que disfrutas haciendo actividades diferentes, entonces tu campo de posibilidades se amplía notablemente.
4.Que no tengas miedo por hacer otro tipo de trabajos. Un poco en continuidad del punto anterior. Hay personas que creen que sólo valen para una cosa y que no saben hacer nada más. La especialización en un campo es buena. No obstante, que seas especialista en ese campo, no significa que no puedas “moverte como pez en el agua” en otros muchos campos. Todos tenemos un don: algo que sabemos hacer mejor que la mayoría de los mortales que nos rodean. Pero que tengamos ese don no significa que sólo lo podamos desarrollar de una manera. Por ejemplo, si tu don es el transmitir conocimientos es cierto que puede ser muy bueno como profesor de un instituto de secundaria, pero también como profesor de español para extranjeros, también como formador ocupacional o formando parte de un equipo de desarrollo de temario para oposiciones.
5.Que no tengas cargas económicas y familiares muy fuertes. Esto siempre es una ventaja y creo que no hace mucha falta explicarlo. También es verdad que tener familia cercana puede suponer lo contrario, es decir, que se conviertan en un apoyo económico y en una red para encontrar empleo. Sin embargo, si es una carga económica, también puede ser una oportunidad para que esas cargas familiares aprendan su responsabilidad respecto a la economía familiar y puede ser una forma en que un hijo adolescente experimente lo bien que se vive gastando menos o que unos hijos jóvenes empiecen a aportar en la economía familiar y se recuperen valores como el compartir o la solidaridad.
6.Que te quede desempleo. Siempre este colchón te hace que te sientas más tranquilo. No obstante, los estudios muestran que las personas que cobran desempleo suelen encontrar trabajo en los tres primeros meses de desempleo o ya en los últimos tres meses. Esto se ha interpretado porque en los tres primeros al estar dentro del mercado laboral, el cambio de trabajo es más posible y en los últimos meses porque ya aprieta el agobio por que se acabe el desempleo. Por lo que si eres una persona que te gusta sentirte activo y ocupado, el desempleo puede hacer que entres en un círculo que no te haga sentirte bien pues si no eres capaz de encontrar actividades, formación o hobbies que ocupen tu tiempo, puede que el sentimiento erróneo de poca valía se apodere de ti.
7.Ser joven o más bien: sentirte joven. Específico porque es más importante sentirte joven porque, aunque es cierto que la mayoría de las ofertas de empleo son equivocadamente exigentes con lo de la edad, también se encuentra trabajo a edades más experimentadas. Pero es que además hay muchas personas que aprovechan este momento vital para cumplir aquel sueño laboral que nunca se habían atrevido a formar y utilizan los ahorros del paro para  poner aquel negocio con el que siempre habían fantaseado. Ahora puede ser el momento para darle una forma real. Y en la mayoría de los casos, sale bien. 

¿Sabes ya cuáles son las oportunidades que te trae esta nueva situación?

sábado, 26 de enero de 2013

Sufrir de desamor



            En el mundo existen muchos problemas, problemas visiblemente más graves en sus causas,  pero hay uno que cuando se sufre hasta sus últimas consecuencias es muy incapacitante: el desamor. El desamor es uno de los campos que más centra el mundo cultural en general: las música, la literatura, el cine… Y también es mucha la teoría escrita en las bibliotecas o en internet sobre cómo irte sobreponiendo al desamor. Todos lo hemos pasado mal por desamor, pero hay momentos en que lo pasamos tan mal que parece que nunca se va a solucionar. Y cuanto más tiempo pasa y nos seguimos viendo igual o más desesperados, parece que ese drama nunca va a acabar, que nunca volverás a tu vida de antes. Sólo quien lo ha pasado entiende estas palabras.

          De hecho, muchas personas en este punto cometen un acto que se creen que es la única solución a este problema: el suicidio. Posiblemente, porque piensan que ya no hay ninguna solución a su estado, que ya nunca volverán a ser los de antes y por lo tanto, "ya nada merece la pena". Y más cuando hace más de un año, dos o tres que ese amor les abandonó. Es en esa situación cuando más frecuentemente piensan en el suicidio.

           En este punto hay que recordar que el tiempo es relativo y a lo mejor ese tiempo no es tanto tiempo. También, un psicólogo te puede ayudar a empezar a ver las cosas de otra manera. Pero también sé que hay veces que ni quieres ir al psicólogo pues lo que menos quieres es que te intenten hacer olvidar del que consideras es "el amor de tu vida". Es duro. Pero recuerda que "esta solución" es IRREVERSIBLE. Y si eso no te importa ahora mismo, es porque no has visto nunca la felicidad que desprende una persona que ha pasado por este momento y que se ha vuelto enamorar. Sé que ahora no puedes ni pensar en volverte a enamorar, que te duele más el corazón si piensas en eso pero ¡¡¡es tan grande salir de esto y volver a recuperar el CONTROL sobre tu vida y sobre tus pensamientos!!! Volverás a sentirte MUY ORGULLOSO de ti. Más de lo que nunca te has sentido hasta ahora en la vida por muchos éxitos que tengas a tus espaldas.

         Como decía Viktor Frankl, uno de los profesionales de la salud mental más excepcionales que ha dejado el siglo XX. Frankl fue prisionero en varios campos de concentración nazi. Estuvo desesperado y convivió con muchas personas desesperadas que habían perdido el sentido de la vida:

“Debemos enseñar a los hombres desesperados que en realidad no importa que no esperamos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros”

        La lectura de su libro "El hombre en busca de su sentido" sobre cómo mantuvo el sentido a la vida en los años que estuvo en los campos de concentración, así como, la terapia que surgió a partir de su experiencia (logoterapia), puede suponer un gran consuelo en esos momentos en los que parece imposible que puedas reponerte del abandono de tu amor. 


https://spreadsheets1.google.com/spreadsheet/viewform?fromEmail=true&formkey=dDZ0UHRCcXpackNlU2dROGlUazQ3RWc6MQ

viernes, 25 de enero de 2013

Relaciones DUE


-          ¿Fumas?- le preguntó la enfermera.
-          No.
-          ¿Tomas drogas?
-          No.
-          ¿Ni marihuana?
-          Tampoco.
-          ¿Bebes?
-          Una cerveza al día a lo sumo. Hay días que nada.
-          ¿Nada de alcohol?
-          No
-          ¿Ni vino?- se aseguró.
-          Tampoco. Ni fumo, ni bebo, ni me drogo, ni tomo antidepresivos... Nada. De hecho, muchas veces pienso que me encantaría fumarme un cigarrillo para no sentirme tan triste. 

jueves, 24 de enero de 2013

Relaciones superadas

- ¿No vas a hablar con él para decirle que vais a estar en la misma ciudad?
- No. 
- Y ¿no tienes miedo de encontrarte allí con él?- preguntó la buena amiga. 
- ¿Por qué habría de tener miedo?-replicó ella. 
- Porque puede pensar que estás allí por él, que le estás siguiendo. ¿No es mejor que lo sepa?
- ¿Tú sabes qué es lo mejor? ¡Que en realidad no estoy pensando en lo que él piensa!

miércoles, 23 de enero de 2013

Las primeras citas: el desasosiego porque todo vaya rápido

    Hay un patrón que suele repetirse muy a menudo en las primeras citas, cuando deseamos locamente quedar con esa persona. Nos morimos de ganas porque llegue esa cita y se nos van los días, las semanas pensando hasta que al fin llega el momento. Y lo que suele suceder es que: el día que llega esa cita después de haber rumiado una y otra vez qué te vas a poner, qué le vas a decir, dónde vais a ir, de repente, a la otra persona le surge un inconveniente real que no le permite quedar. Y entonces la cita se tiene que posponer hasta nueva orden. 

    Muchas personas se enfadan por este hecho, pero especialmente la mayoría lo interpretan como un fracaso. Les sirve para "confirmar" que la otra persona no está interesada en ella (a pesar de existir un inconveniente real para no quedar). Pero no somos capaces de pensar en ese inconveniente. Al contrario creemos que nos ha engañado y que no tenemos ninguna posibilidad con esa persona. 

    Veo que se repite una y otra vez. Que suele ser una historia muy cotidiana. Al final, la mayor parte de las veces se resuelve de manera positiva, pues la otra persona te llama otro día y te propone quedar. Y entonces al fin tienes lo que querías y quedas. 

    Dando vueltas a este asunto, he llegado a una conclusión que puede parecer algo mística. Creo que es la manera que tiene la vida de enseñarnos que no se puede desear tanto a una persona hasta convertirlo en algo material. Al fin al cabo, las personas somos materia.

¿Cómo materializamos a los otros? 

    Pues los materializamos porque vemos al otro como un instrumento, como la manera de conseguir aquello que a nosotros nos falta "esta persona tiene que estar conmigo porque me  hace feliz". En vez de: "quiero tener la gracia de poder estar con esta persona maravillosa y compartir con ella. Que ella me enseñe y que YO la enseñe". En definitiva, amar desde el amor y no desde el egoísmo

Sueña con ser feliz tú y regalarle felicidad al mundo. Y cuando hagas eso, todo vendrá. 




martes, 22 de enero de 2013

Relaciones terapéuticas

   
-        Mi problema doctor es que creo que soy muy débil. No puedo superar los problemas.
-        Yo no creo que seas débil. Creo que estás frágil.
-        ¿Y cuál es la diferencia? – preguntó sorprendido el paciente.
-        Si fueras débil no hubieras llegado hasta aquí, no estarías pidiendo ayudar y no hubieras superado las dificultades que ya has superado en tu vida y que te hacen estar hoy aquí.
-        ¿Y qué es ser frágil?
-        Frágil significa que se te han acumulado los problemas y  tienes la sensación que ahora te han superado. Los estás viendo demasiado cerca.
-        Pero, yo siempre soy capaz de dar respuesta a todos los problemas que tienes mis amigos y siempre tengo la solución correcta a mano. ¿Por qué no soy capaz de encontrar la solución a mis problemas?
-        ¿Tú sabes leer?
-        Sí – contestó extrañada.
-        Y ¿lees bien?
-        Sí – volvió a contestar no poco impacientada.
-        Así que ¿puedes leer este documento?.
-        Por supuesto.
-        ¿Y si te lo acerco? – le puso el documento a un milímetro de su cara - ¿No lo ves mejor?
-        No, ahora no veo nada. – comprendió.
-        Ver tan cerca algo, no significa que lo puedas leer mejor. Se necesita  una pequeña distancia para poder leer, al igual que hay que tomar una pequeña distancia con los problemas para poder afrontarlos.


         Y, sólo saber eso, le hizo estar preparado para aprender a ver los problemas con más distancia. 

lunes, 21 de enero de 2013

Mentalidad de la abundancia


La mentalidad de la abundancia no tiene nada que ver con acumular dinero u objetos materiales. Sería algo así como que ante nosotros tenemos todos los recursos disponibles para vivir una vida completa. Sin embargo, estamos casi programados a pensar en la escasez. Cada día nos acordamos muchas más veces en aquello que nos falta (un trabajo mejor, un novio, amigos, más salud...) que en aquello por lo que tenemos que dar las gracias. Y lo peor es que siempre nos falta (y nos faltará) algo para poder vivir quejándonos. 

  Enoch y Annabelle (Restless, 2011)  son dos jóvenes excepcionales, fuera de la norma. Enoch está acostumbrado a pensar desde la escasez. Está muy enfadado por todo lo que el mundo le ha quitado. Annabelle, sin embargo, ha aceptado aquello que la vida le ha traído. Piensa y siente desde la mentalidad de la abundancia y se da cuenta que conocer a Enoch es una oportunidad para poder disfrutar y exprimir hasta la última gota de la vida. 

Conocerse y compartir ese momento vital sirve para que Enoch aprenda de Annabelle. Aprenda toda la riqueza que tiene la vida y las miles de oportunidades que puede aprovechar. Y para que Annabellle le enseñe a Enoch a pensar en abundancia y lo primero que le enseña es aceptar lo que la vida le pone delante y dar las gracias por lo que tiene, que no es poco.   Las gracias por un nuevo día que amanece, al igual que da las gracias el pájaro cantor.

"Apparently, there's this kind of songbird that thinks it dies everytime the sun goes down. So in the morning, when it wakes up, it's totally shocked to still be alive, so it sings this beautiful song." 

"Al parecer, hay un tipo de pájaro cantor que cree morirse cada vez que se pone el sol. Así que por la mañana cuando despierta, queda completamente sorprendido de seguir vivo, por lo que canta una bella canción".  

Pongo el tráiler porque es lo único que he encontrado, aunque no me gusta ponerlo demasiado pues soy de las personas que prefiere dejar que la película me sorprenda y después veo el tráiler y todos los comentarios que me ayuden a comprender mejor. 




domingo, 20 de enero de 2013

La importancia de decir “te entiendo” (one)


-          ¿Qué te pasa? 
-           Nada. - dijo ella.
-          ¿Segura? - dijo él. 
-          Sí.
-          Ok. Si me necesitas, aquí estoy. 

Y entonces se sintió realmente segura y empezó a contar.

sábado, 19 de enero de 2013

Lo quiero ya y si no lo tengo, ya no lo quiero


Una de las habilidades más importantes que nos puede enseñar nuestra familia y la escuela es la habilidad para controlar los impulsos y aceptar la demora de la satisfacción de nuestras necesidades que a veces vienen en forma de exigencias (“tengo que conseguir ese trabajo ideal, tengo que tener inmediatamente pareja, quiero ya…”). Soy de la generación de los 80, que creo que es la generación pionera en sufrir las consecuencias de esta falta de habilidad. Para mí es muy difícil aceptar que las cosas son cuando tienen que ser y no cuando yo quiero que sean.

Una de las enseñanzas más útiles que me está enseñando la vida es a ser paciente. No lo dudes: me lo está enseñando por la fuerza, a fuerza de estrellarme. La impaciencia es una mina rica en decepciones y frustración. Cuando no alcanzamos una meta en el momento en que nosotros habíamos esperado que ocurriera o en el momento que estábamos seguros que iba a ocurrir, nos sentimos unos fracasados. Y lo que es peor: podemos abandonar la búsqueda de esos objetivos que tanto anhelábamos al pensar que ya es demasiado tarde para encontrarlos o que nunca los vamos a alcanzar. 

En el fantástico libro de Sergio Fernández "Vivir sin miedos" nos expone la diferenciación que los griegos hacían de la palabra tiempo: el "cronos" y el "kairos". El primero de ellos es el tiempo cronológico y el segundo hace referencia al momento indicado en que suceden las cosas. El autor afirma que el conocimiento de estos dos conceptos le han "facilitado paz interior". A mi también.

Las cosas pasan cuando tienen que pasar, ni antes ni después y por mucho que nos esforcemos, no vamos a adelantar los acontecimientos. Nuestro esfuerzo, nuestro empeño es algo necesario para conseguir nuestras metas, pero no es suficiente. Hay otros muchos condicionantes que influyen en el momento en que las cosas suceden. 

Por eso, si no perdemos la ilusión y confiamos en que los sueños suceden y trabajamos para alcanzarlos con honestidad y humildad, éstos se harán realidad en nuestra vida. 

martes, 15 de enero de 2013

Ser un iluso

     Algún día escribiré sobre las ventajas de ser un iluso. Un iluso definido como soñador o como persona que se le seduce fácilmente, pero no definido como persona que se le engaña fácilmente Y soñador definido como que sueña mucho pero no definido como que fantasea sin tener en cuenta la realidad. Si es que hasta el diccionario está en contra de los que tienen ilusiones y quieren ir a por ellas. Y si es así, ¿qué podemos esperar de todo y todos los demás?  El problema debe ser histórico ya que la palabra iluso viene del latín y significa engaño. Pero de verdad, prefiero tener un poco más los pies lejos de la realidad que seguir pensar que esta es la única realidad que existe.

    Algún día nombraré a varias personas que no quisieron cambiar la realidad, si no que siendo unos ilusos soñaron que podría haber algo mejor a su alrededor y entonces cambiaron el mundo.

   De mientras, un inconformista con su realidad y un "conseguidor" de sueños...




lunes, 14 de enero de 2013

Relaciones peligrosas



Al igual que se utiliza la prevención de riesgos laborales para mejorar la salud y salvaguardar la vida de las personas trabajadoras, los seres humanos deberíamos utilizar un sistema preventivo para proteger nuestros sentimientos. Antes de decidir empezar con una relación de las consideradas a priori "peligrosa" para la salud mental podríamos pensar qué capacidad de afrontamiento tengo para soportar ese tipo de relación. Creo que en general somos capaces de intuir si una relación nos hará o no daño a la larga. 

Parece frío pero tenemos una oportunidad, antes de enamorarnos para tomar decisiones. Después todo es muy complicado. Hay un momento en el que todavía tenemos capacidad de control sobre los sentimientos hacia esta persona.  Una vez que hemos tenido la primera cita a solas  hemos dado el primer beso o en el mejor de los casos de aguante hemos echado el primer polvo entonces, ya es difícil.

Cuando notes que te estás enamorando de una persona que tiene pareja, te tendrías que hacer dos cuestiones y dependiendo de las respuestas así deberías de continuar o retirarte. Sería como las evaluaciones de riesgo que hacen los servicios de la prevención en las empresas:

La primera cuestión a valorar es si eres una persona dispuesta a compartir relaciones. Hay personas que no les importa que su amante, novio o como lo quieras llamar, tenga otra relación “principal” mientras que éste esté al 100% el tiempo que pase con ella. Si eres de este tipo de personas sigue adelante. Si no te gusta compartir, por favor te recomendaría que no quedaras ni siquiera con él a solas.

Pero si eres una persona de las que te gusta compartir y no te importa ser “el otro” ó “la otra” mientras que esa persona emparejada esté contigo al 100% cuando estéis a solas ahora deberías hacerte otra pregunta: ¿Tienes paciencia? En general, las relaciones de pareja implican mucha paciencia pero una relación de este tipo mucha más porque a las típicas excusas y dificultades para que funcione una pareja prototípica se le añaden cientos de problemas de estar con una persona que ya tiene pareja. Por ejemplo, el simple hecho de intentar concretar una cita, además de las variadas excusas como “hoy no puedo porque he quedado con los amigos", "hoy tengo padel", " hoy tengo que ir a taichí” se añade una situación nueva más y es que además no está disponible siempre porque tiene pareja y hay momentos en los que ni te podrá coger el teléfono, ni te podrá wasipear porque estará con su pareja e incluso, puede ser que te pida que evites comunicarte a determinadas horas. Y esto sólo para quedar. Imagínate si quieres contar con ella para compartir tus problemas, cuando ella ya tiene los suyos propios, los de su pareja principal, y los etcétera. Si tienes la paciencia suficiente, adelante.

Hay una tercera cuestión fundamental y clave y que la he eliminado de las principales puesto que si estás pensando en esto a priori, entonces partes con un gran problema y es ¿qué esperas de esa relación? Y esto es fundamental porque si no esperas nada, entonces puedes llegar a estar satisfecha. Pero me temo que aunque tú respuesta haya sido "no espero nada", te puedo decir que quizás es porque llevas poco tiempo compartiendo a esa persona. Es sólo cuestión de tiempo que necesites más a esa persona, que cada vez quieras pasar más y más tiempo con ella, que quieras compartir más con ella. 

Por lo que, aunque en un primer momento cuando respondiste la encuesta dijeras nada, resulta que ahora te empieza a molestar la existencia de otra persona, que cuando te habla de su pareja principal te enervas más rápidamente y ya no quieres que comparta contigo esos problemas que antes podía compartir, esas contrariedades que le preocupaban de su pareja principal. Con suerte, y si tienes mucha paciencia y no te importa compartir, esa persona tarde o temprano podría empezar una relación contigo. Es muy raro que se eternice una relación de este tipo para siempre (aunque todo es posible). Pero si no tienes paciencia y empiezas a presionar, lo más probable es que te abandone y entonces no sólo te sientas triste porque una relación ha terminado, si no es que además te sientas infravalorada y te preguntes ¿es que acaso no soy suficiente para ser la única para una persona?

Esto no son matemáticas, ni siquiera las matemáticas dan siempre el mismo resultado pero podría ser interesante tener en cuenta los resultados de esta evaluación de riesgos:

Preguntas claves
NO
¿Eres una persona dispuesta a compartir?



¿Tienes paciencia?



¿Esperas algo más de esa relación?



Recuerda que la vida ya es bastante dura para sufrir más inútilmente. Si todavía no le has besado, contestaté ¿eres fuerte para asumir  los riesgos emocionales?

sábado, 12 de enero de 2013

Relaciones paternas


-      -    Y ¿cómo es la relación con su padre?
-    De las malas – dijo el paciente.
-    Y ¿con su madre? – preguntó el doctor.
-    De las típicas.
-    ¿Típicas? – insistió.
-    De las típicas, cuando la relación con tu padre es de las malas. 

jueves, 10 de enero de 2013

Nuevo año, vieja crisis


32 años, 10 días de 2013 y 9 de ellos me hubiera gustado estar muerta; no durante todo el día. Sólo me gustaría morirme a ratitos.
No tengo ningún problema de los considerados graves objetivamente: ni estoy viviendo una guerra, ninguna enfermedad incurable, no soy víctima de alguna catástrofe climatológica o humana. Y, sin embargo, no dejo de estar triste.
Oigo a la gente que dice “aprovecha la vida que se pasa muy rápido”  y me da rabia que no tengan razón, porque si se pasara rápido, así dolería menos tiempo.
Quiero estar casada y tener hijos. Suena duro pero es real. Y como no los tengo, sufro. Mis amigas más mayores no se sorprenden, pues ellas ya han pasado la “crisis de los 30” y me dicen que se pasa. Creo que me mienten sin darse cuenta porque ellas hay días que se levantan muy tristes porque no tienen lo que quieren y no saben si lo encontrarán. A veces, me lo cuentan.
Yo ya he encontrado al “hombre de mi vida”. Y él no me corresponde. Lo peor de todo es que se está quedando calvo y no me gustan los calvos. Así que teniendo en cuenta la suerte que tengo cuando éste se quede calvo del todo de tanto pensar que le pasará, seguro que entonces se da cuenta que yo soy la “mujer de su vida”. Y de nuevo, estaré triste porque tendré que decidir si sigue siendo el hombre de mi vida o ya no lo será  porque se ha quedado calvo. Pero esto, ya lo decidiré cuando pase.
Para despejarme abro el facebook y veo la foto del que durante mucho tiempo fue el otro hombre de mi vida. Está en la guardería de su hijo vestido de Rey Mago. Un padrazo con mucho pelo. Si yo fuera una persona que me arrepintiera por las decisiones que he tomado en mi vida, ahora mismo estaría haciéndome el haraquiri mental por haberle dejado ir. Menos mal que soy persona de preocuparme por el futuro, nunca por el pasado.
Si siguiera con él entonces estaría casada y tendría un hijo y un marido dispuesto a disfrazarse de Rey Mago y dejaría de estar triste, aunque sufriría porque sentiría que el tiempo pasa muy rápido.