jueves, 14 de marzo de 2013

¿Cuánto duelen las decepciones?


Muchas veces no depende tanto del cuánto, sino del quién. Probablemente, las decepciones de amor sean de las más dolorosas porque su característica principal es que son incontrolables.

En general, el sentimiento de frustración que resulta cuando no conseguimos algo que esperábamos con mucha ilusión y esperanza (por ejemplo, ganar un partido, obtener un puesto de trabajo, salir en la actuación de fin de curso, etc.), lleva una decepción provocada por la desilusión de no obtener aquello en lo que habíamos puesto un gran esfuerzo, aquello por lo que habíamos apostado un “todo o nada”.

Además, este sentimiento de frustración es mucho mayor cuando estábamos seguros de que lo íbamos a conseguir, de que “ya era nuestro” y que eso que ya era nuestro, nos iba a mejorar nuestra vida o iba a proporcionarnos una gran felicidad.

Sin embargo, este tipo de decepciones pueden compensarse a largo plazo, siempre hay algo que puedes hacer, que puedes mejorar o simplemente no hace falta ni mejorar, sencillamente lo que hace falta es que se vuelvan a dar las condiciones oportunas para que tú puedas volver a probar que eres capaz de conseguirlo ó que eres “el candidato para ese puesto”.

Pero cuando las personas que te provocan esta decepción es la persona con la que has estado compartiendo parte de tu vida o aquella persona que hasta hace poco era la más importante de tu vida, y te tenía un especial cariño y reconocimiento, entonces, es difícil sobreponerte a esto. Sobretodo porque hasta hacia poco compartías con ella tus sueños y ahora que ella se había convertido en un sueño cumplido, cambia de opinión (como dicen los ingleses change his/her mind) y de repente te quita todo lo que habíais conseguido y ya ni siquiera puedes contar con ella para decirle que estás mal porque ahora ella es la razón.

Suele ser bastante el tiempo que tarda la recuperación. Y además de lenta suele ser dolorosa. Al mismo tiempo, estas decepciones provocan un sentimiento de generalización que hace muy complicado que puedas reconstruir tu vida fácilmente: “para que voy a volver a confiar, para que me voy a volver a enamorar si al final siempre acaba igual” son de las frases que más se repiten. Por lo que el sentimiento de desesperanza es muy grande y la indefensión muy dolorosa.

Que el tiempo de recuperación sea largo, se debe a que la solución no depende de ti. No es como si estás optando a un puesto de trabajo específico y te exigen  hacer un máster específico para completar tu formación. En este caso, sabes que si haces ese máster, aunque no te aseguras el puesto de trabajo, las probabilidades aumentan considerablemente. Pero en el amor: ¿qué formación puedes adquirir para que esa persona se fije en ti? ¿Qué más puedes hacer para gustarle?

Es doloroso pero cuando lo que queremos conseguir, no depende sólo de nosotros mismos sino que depende de otros, en general no hay nada que podamos hacer. O más bien si hay algo que podemos hacer pero es tan difícil que cuesta mucho: tener paciencia, mucha paciencia, pues no se puede perder la ilusión de que algo bueno está por llegar.  

2 comentarios:

  1. El amor llega sin esfuerzos, sin cambiar nada de uno mismo, siendo como somos. Puede parecernos que tarda en llegar, pero puede ser que aún no sea el momento.
    Hay que empezar por gustarse a uno mismo y gustaremos.
    Mímarnos, disfrutar de lo que nos gusta, y con nuestro aspecto feliz conseguiremos todo lo que nos propongamos.
    Un abrazo

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    1. Así es Clara. Totalmente de acuerdo contigo.

      Gracias por el comentario.

      Otro abrazo

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