martes, 17 de enero de 2017

Las mujeres y su manía persecutoria

  Lo que voy a contar aquí es algo que pasa con muchísima frecuencia pero de lo que nadie habla o si hablan es para reírse de ello cuando opino que es un problema grave. Es indicativo de una falta de autoestima o lo que es peor de una necesidad histórica de compartir tu vida con alguien y no estar solo. Sinceramente, no sé si a los hombres también les pasa esto. Nunca nadie me ha informado de que lo hagan pero hay que tener en cuenta que como los hombres son más reservados y guardan más para sí sus cosas, quizás sea más difícil de saberlo. 

  Cuando a las mujeres nos deja los hombres, le perseguimos hasta hartarlos. Al principio puede parecer casualidad porque si dos personas han estado juntas, normalmente es porque compartían algo de su vida por lo que es normal que sigan coincidiendo en determinados espacios. Pero llega ya un momento que las casualidades se convierten en causalidades y vamos a comprar al mismo supermercado que es el que más lejos nos queda de todos los que tenemos alrededor, aparcamos el coche al lado de su casa o lo que es peor, volvemos a misa con la única esperanza de que cuando salgas de misa esa persona esté  dando un paseo por ese barrio.

  Si esto es al contrario, puede dar bastante miedito. Es decir, si sales de la puerta de tu casa y ves a un hombre con el que has estado o al que has dicho que "no" pasando de casualidad por tu calle, te puedes asustar bastante de que te vaya a hacer algo y la cosa vaya a ir a mayores. Sin embargo, cuando eres tú parece que da como menos miedo porque tú sabes que no le vas a hacer nada malo y que solo estás ahí porque necesitas desesperadamente ver al otro y si puede ser que tengas la gran suerte que te escuche porque hay algo que le quieres contar, que necesitas compartir con él, pues mejor. 

  Pueden pasar meses antes de que dejes de buscarle. Un factor clave para que dejes de hacerlo es que se eche otra novia o pareja sexual lo que no suele ser complicado en los hombres (perdón pero en general os veo con más facilidad para hacerlo o mejor dicho con más ganas de meter a alguien en vuestra vida otra vez aunque sea para una noche). Esto puede hacer que dejes de perseguirlo pero solo por el dolor que te produce verle con la otra. No porque no quieras seguir hablando y compartiendo tu vida con él porque en realidad en tu mente sigues queriendo contarle un montón de cosas de tu día a día.

  Cada vez que le persigues se producen dos efectos inmediatos. Te sientes decepcionada porque te das cuenta que es patético que persigas a alguien y por otro como no le encuentras y no consigues el resultado te sientes ansiosa por cómo conseguir verle. Además, hay un tercero más a largo plazo que es que tardas más tiempo en olvidarlo porque cada vez que vas a buscarlo lo mantienes en tu mente como si esa persona perteneciese a tu presente.

  Desde mi punto de vista, es casi inevitable pasar por esta fase para algunas mujeres. Es un paso para la superación del sufrimiento y la aceptación del fin de la relación. Este período es difícil porque es complicado aceptar la ruptura y que esa persona no va a volver. Yo recomiendo que cada persona cometa la "locura" que necesite para poder superarlo, siempre y cuando no sobrepase los límites de la policía.

  Y para nada creo que esto sea una pérdida de la dignidad. Odio este concepto. Para mí, son estrategias psicológicas que usamos para afrontar algo que nos duele demasiado para afrontarlo de golpe. En este contexto no hay pérdidas de la dignidad que valgan. Solo rupturas mal procesadas o demasiado sorprendentes para entenderlas. Las personas que persiguen siguen teniendo la misma dignidad que tenían antes de empezar una relación que creían que les iba a llevar a un camino más largo en su vida.