martes, 6 de diciembre de 2016

Yo también mentí en cuanto a mis sentimientos

¿Habéis escuchado alguna vez que a los hombres les sientan bien las canas y les hace parecer más interesantes? Pues bien. Yo no estoy de acuerdo con esa afirmación y estoy segura que mucha gente más no lo está pero como la opinión social es esa, cambiamos nuestra opinión cara al público para no desentonar de la mayoría. A mí no me gustan las canas en general (por eso, yo soy la primera que me pinto mi pelo blanco) y, aunque creo que hay algunas personas a las que le queda original, en general no creo que favorezcan. 

Hace dos semanas salí con un chico que me estaban agobiando las citas con él pero no me daba cuenta. Por como se mostraba, él sentía que iba a tener algo conmigo y yo ya sabía que eso no iba a pasar. Vale era guapo y listo pero serlo, a veces, no es suficiente o incluso necesario. Este chico llevaba el pelo suelto e hizo un comentario sobre mi pelo y el suyo y le dije: "yo creo que tengo el pelo como tú, de color y canas"

Él me dijo que había pensado en quitarse las canas pero que fue a la peluquería y el peluquero y su compañera le confirmaron lo que piensa la mayoría, que las canas le sentaban bien y que le hacían interesante. Para mí, le hacían mayor y en vez de darle una respuesta asertiva que reflejara mi verdadera opinión como "estás bien pero también estaría bien que probaras sin canas" o callarme y no decir nada, le mentí completamente y le dije: "Sí. Te quedan muy bien. Te sientan genial". 

¡¡¡¡Mentiraaaa!!!! 

¿Qué pasó? Que ahí debió pensar: "la tengo en el bote" Y más bien fue al contrario: ahí tenía tan claro que no iba a pasar algo con él que como no quería hacerle sentir peor (según mi punto de vista, quizás él hubiera agradecido mi sinceridad), le confundí completamente. 

Hace una semana salí con un amigo. Finalmente se convirtió en algo parecido a una cita y él sacó el tema de sus canas. Me dijo riéndose, pero creo que a la vez sondeando mi opinión, que si me gustaban sus canas, que le habían dicho que le quedaban bien y que por eso no se pintaba el pelo. Esta vez, esta persona me gusta más y quizás pueda tener más citas con ella para conocernos mejor (aunque creo que tampoco me gusta pero he aprendido a no decir "de este agua no beberé" porque bebes). 

Fui totalmente sincera y le dije que él era muy guapo pero que con las canas teñidas, para mi gusto, estaría más guapo aún y parecería más juvenil. ¡Uuuffff! Qué mal le sentó. Lo aceptó bien porque es una persona positiva pero interpretó la frase como: "no me gustas y no quiero nada contigo".

Sin embargo, como ya os he dicho tiene muuuuchas más posibilidades de que tengamos más citas y que nos conozcamos mejor que con el primero al que no me apetece conocer más.

¿Cuál es la moraleja de esta historia? Que importan más los hechos que las palabras. Por las palabras de mi primera historia él interpretó que sentía algo y, sin embargo, yo ya tenía claro que no quería seguir con él. En la segunda, interpretó que quizás no me gustaba aunque en realidad me apetecería tener una segunda cita. Por eso fui una mentirosa porque el primero cuando le dije finalmente que "no" se enfadó bastante conmigo. Mis palabras no decían lo que mis actos dijeron. 

Abrir bien los ojos y taparos fuertemente los oídos. 

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