martes, 30 de junio de 2015

¿Qué explicación quieres que te de?

   Si tuviera que elegir una situación que me pueda doler, dentro de las top five de situaciones que me duelen, esta estaría en una posición alta. Hay personas que tendemos a buscarle explicación a todas las cosas. Supongo que este blog es un ejemplo de mi manera de ver la vida, de intentar entender e interpretarlo todo. Y eso es humanamente imposible. Desde una perspectiva más filosófica, no todo tiene una explicación y menos, una sola explicación. Como dice Mafalda "y eso me gusta". Pues a mi a diferencia de Mafalda, no me gusta. 

   Sin embargo, Quino tenía toda la razón . No se puedo explicar el por qué de las conductas de los otros. Hay que aceptar y dejar marchar, porque cuántas más explicaciones pidas más le alejarás y menos sabrá qué decir. Ejemplo: 

Chica: ¿Por qué no has venido a verme?
Chico: Porque ayer pasaste todo el día de mi haciéndote la interesante.
Chica: Tú sabes que no es verdad. Sabes que es que tienes novia y eso me ralla. 
Chico: ¿Entonces para qué quieres que vaya a verte? Ya sabes lo qué hay.
Chica: Ya pero me dijiste que te ayudara a olvidar a tu novia.
Chico: No quiero olvidarla (aquí nos deja descubrir que nos ha mentido porque sólo hace dos días había dicho que "odia a su novia" y que quiere cortar con ella, que no sabe cómo y que ojalá alguien le ayudara). 

 En esta situación, la chica tiene dos respuestas posibles:

Chica 1. ¿Por qué me has engañado?

Chico: Mira, da igual. Para qué seguir hablando. Hemos pasado una noche maravillosa y dejémoslo ahí en ese punto.

Con la siguiente sensación de impotencia  y de pérdida de control por parte de la chica. Él decide cuando empieza la relación, cuánto dura y cuándo se acaba. 

Chica 2. Bueno, no te preocupes. Tampoco quiero una relación contigo. Me encantó el sexo que tuvimos el otro día. Eres fantástico. 

Chico: A mi también. Mira, te voy a ser sincero: a mi me encantaría repetir más veces lo que tuvimos el otro día, pero estás diciendo algunas cosas que no sé qué pensar.

Con la sensación de que no es que te rechace si no más bien que quiero lo mejor de lo mejor. Seguir con su novia y además mantener relaciones sexuales contigo porque le has encantado.

Tú eliges cómo te sientes y eliges lo que dices. Si pides un por qué, la otra persona se pone a la defensiva y no te contesta, te rechaza e, incluso, intenta quedar por encima. Sin embargo, si le haces ver que no te importa por qué lo hace, se acerca a ti. 

  Leí el otro día en un libro de Nick Hornby un párrafo que explica perfectamente esta situación. El personaje reconoce que el hecho de que te den una explicación "es como rascarte cuando tienes varicela. Crees que va a aliviarte y entonces el picor se desplaza a otra parte". Recomiendo esta gran lectura. No se encuentra la respuesta a lo que queremos saber, pero sí sirve para darnos cuenta que la vida no es fácil para nadie y que a todos nos cuesta dar una explicación de por qué nos comportamos de la manera que lo hacemos. 







viernes, 12 de junio de 2015

¿Por qué siempre tenemos que opinar?

- Estoy muy contenta. Este finde voy a ver a una de mis bandas favoritas.
- ¿Sí? ¿A quién?
- A los Ting Tings.
- No los conozco. ¿Qué música tocan?
- Electro- pop mezclado con rock. (Quizás no es la definición más exacta. Podría haber usado la palabra dance punk que queda más "cool").
- Ufff! Vaya mierda. No me gusta.

  En ese momento mi cerebro piensa ¿acaso te he pedido tu opinión? No hacia falta que me dijeras que no te gustan, pues a ti te gusta el rap y a un rapero (heavy, salsero...) siempre le chocan las palabras "electro" y "pop". Pero vamos ya que te pones los Ting Tings van a grabar con un rapero llamado Jay-Z que, a lo mejor tampoco te gusta pues es muy comercial (no tengo ni idea de rap, la verdad).


  Pero al final, lo único que en realidad quería compartir es que "estoy muy feliz por ver a el grupo que me gusta". No quería hablar de música y de opiniones acerca de música y más con una persona que le gusta un tipo muy concreto de estilo musical. Casi nunca me gusta hablar de música con personas que pertenecen a un estilo determinado porque suelen ser muy intolerantes con otros estilos. Pero si nos ponemos a debatir, de acuerdo con la revista NME, los Ting Tings han sido considerados la banda más interesante de Inglaterra

  ¿Por qué cuando nos comentan algo siempre tenemos que opinar? Y además, la mayor parte de las veces, desde un punto de vista negativo. ¿Tenemos de necesidad de autoafirmarnos a nosotros mismos desprestigiando lo que los otros afirman? 
  Muchas preguntas sin respuesta. Lo único que tengo claro que nadie tenemos la verdad absoluta. ¿Qué música es mejor? ¿Qué canción? ¿Qué festival? ¿Qué banda? ¿Quién lo sabe? 
  En definitiva, que voy a ir a un festival y espero pasármelo bien escuchando a esta banda ;)))


miércoles, 10 de junio de 2015

Dificultades inesperadas de tener una empresa

  Antes de poner un negocio los que tienes alrededor te dan consejos. Muchos de estos consejos vienen de la sabiduría popular, no de que ellos tengan experiencia en materia emprendedora. Así que los pones en cuarenta hasta que veas que pueden llegar a ser verdad. Por ejemplo, "nunca pongas un negocio con un amigo, porque puedes perder el negocio y el amigo" (ya lo he vivido...) y "donde tienes la olla, no metas...." (este aún no, pero no me apetece ponerlo a prueba). 

  Sin embargo, dos de las dificultades que más sorpresa me han causado son las siguientes, especialmente porque son muy comunes:

  La primera tiene que ver con el dinero. Partiendo de otro de los consejos más comunes de la sabiduría popular que es "no fíes", no suelo fiar (aunque he fiado y me he confundido con quien lo he hecho). Sin embargo, no hace falta fiar para encontrarte con dificultades para pagar. Simplemente, la gente no paga y hay que recordárselo. "Perdona, llevas ya 5 clases de tu bono de 10 clases. En realidad, se paga al principio de cada bono. Pero bueno como eres una alumna antigua, hemos hecho una excepción y no te lo hemos recordado, pero es que ya llevas 5 clases y como sigas así se te va a acumular con el siguiente". Respuesta de la susodicha "¡ay es verdad! Es que tengo una de deudas en todos los lados...". Diré para justificar este comportamiento que es una joven de 18 años y en cuanto llame a su madre, aparte de morirse ésta de vergüenza, sé que me va a pagar. Pero no sólo es ella con 18 años. Jóvenes, mayores, abuelos que traen a sus nietos, madres y padres...

  La segunda es acerca de los profesionales que contratas: estos trabajan cuando ellos quieren y no cuando tú se lo pides. Es decir, "Por favor Alberto, ¿me puedes hacer un escrito para la Gerencia de Urbanismo?". La respuesta de Alberto, "Sí. ¡Claro! Sin ningún problemas. Para mañana mismo lo tienes y si no puedo te lo mando el lunes como muy tarde" Y tú pensando, "¡qué bien! hoy que es jueves si me lo manda el lunes es prontísimo". Luego llega el lunes, el siguiente lunes y el tercero lunes y cuando ha pasado el tercer lunes y aún sigues sin tener el escrito, le has mandado correos electrónicos, mensajes y llamadas que, por supuesto, no te ha contestado, se te queda una cara de tonta...



  Respecto a este último punto, me acuerdo cuando mi amiga Alejandra, recién licenciada, se preocupaba de si iba a ser lo suficiente profesional o no. Y yo le contesté: "si supieras lo que hay por ahí. ¡Con qué entregues el trabajo a tiempo y le pongas interés ¡ya es bastante!". Ella se lo tomó como una crítica social muy exagerada de mi parte. No sé lo qué pensará ahora que ya se ha tenido que ir de dos empresas por el trato que le daban los jefes y jefas. 

  Así que, nos toca aprender a respirar y saber que el mundo no va a tu ritmo si no al mundo que cada uno marca. 

martes, 9 de junio de 2015

Yo quiero tener novio (y no me avergüenza)

  Últimamente me está cansando estupor un comentario reflejo que me sugieren cuando me preguntan si tengo hijos o si tengo novio. Cuando respondo que "no tengo", siempre me dicen que "qué bien", que "es como mejor se está" y me felicitan por muy buena elección.



  Pues bien, ya me estoy mosqueando. No es una elección el hecho de no tener novio. Es que en los últimos siete años no he encontrado a nadie que se quisiera quedar conmigo. Durante estos años, me he enamorado de personas que me gustaría que estuvieran hoy aquí conmigo pero no es así. 




  No me avergüenza decirlo a pesar de que parezca que decir que "quiero tener novio" te hace una persona, una mujer dependiente y sumisa. Nada más lejos de la realidad. No tengo ningún complejo en decirlo pues en todo el tiempo que he estado sin novio he vivido en otro país con un idioma diferente, he cambiado varias veces de trabajo, he abierto un negocio, he viajado por todo Europa e, incluso, he ido a festivales de música sola. Y para todo esto, nunca he necesitado tener novio. 




  Así que creo que teniendo mi autosuficiencia justificada perfectamente, ahora puedo decir que creo que se está mejor con pareja que sin ella. Esto no es una realidad para todo el mundo obviamente, hay personas que les encanta la soledad. Pero, en condiciones normales, una pareja te (me) aporta una tranquilidad y una serenidad que familia, amigos y perros no te pueden aportar. 




  Es curioso el tipo de personas que valoran excepcionalmente la vida en soltería o que me hacen creer a mi que así la valoran. En el caso de las mujeres, son mujeres emparejadas que llevan más de quince y de veinte años con sus parejas (si mola tanto ser soltera e independiente, ¿por qué no cortas con tu pareja?). Encima, alguna de ellas me ha llegado a afirmar que ella es que es muy independiente, cosa que sorprende cuando ha pasado menos parte de su vida soltera que con pareja y la mayor parte de esta parte de su vida tenía menos de 13 años. 




  En cuanto a chicos, normalmente los chicos que se vanaglorian en las ventajas de la soltería son chicos que salen cada fin de semana a "cazar", que ni siquiera se les ve a gusto con sus amigos. Más bien, se les ve mirando a los grupos de chicas que tienen alrededor para ver con quien se pueden ir esta noche. Por si fuera poco, luego de irse con estas chicas de las que no quieren mucho más que una noche o temporada corta con ellas, les comen la cabeza contándoles las miserias de su vida (que si "tuve una ex que me rompió el corazón", es la más común, pasando por "estoy quemado de mi trabajo" y "no me hablo con mi hermano"... Desde mi punto de vista, tratando a alguien de una noche como si fuera una novia pues necesitan desahogarse.




  El sexo es sexo. El amor es el amor y los dos juntos son la receta ideal. Sin embargo, no quieras pasar conmigo una noche, contarte tu vida y cuando me confundes, decirme: "eres una chica ideal pero yo no me puedo enamorar de ti, ni de nadie". Porque es que me da ganas de salir los fines de semana con un cartel que diga lo siguiente: 



domingo, 7 de junio de 2015

¿Sirve para algo repetir curso?

  Cuando era pequeña creía que era normal e, incluso, justo repetir curso. Sin tener mucha idea crítica sobre pedagogía, pensaba que lo lógico era que sino aprobabas el curso, entonces lo mejor y más sabio era volver a hacer ese mismo año para que así, según decían los profes, consiguieras la maduración necesaria para afrontar el currículo escolar.

  Hoy en día, tras mi experiencia formativa y profesional puedo decir que repetir no sirve para nada, especialmente, si esa repetición de curso no va acompañada con cambios en la forma que el alumno tiene de afrontar el currículo escolar. Entonces es probable que el niño ni saque mejores notas o, incluso lo que es peor, que vuelva a repetir.

  Carlos tiene 14 años y ha repetido primero de la ESO. Lo conocí a finales del segundo trimestre cuando su padre llegó diciendo que "ya no sabia qué hacer con su hijo", "que era un vago y era imposible que aprobara". No sólo eso. Temía que si seguía así volvería a repetir.

  En el primer trimestre le habían quedado 7. El padre no conseguía entenderlo porque "¡¡¡ya era la segunda vez que hacía esas asignaturas!!!" y se preguntaba que si "por lo menos para un cinco, ¿no iba a estar?".

  Antes de conocer a Carlos sentí el típico miedo que siento antes de conocer a una persona en la que hay que provocar un cambio conductual: "nunca sabes si tendré la influencia suficiente para provocar ese cambio". Sin embargo, el Carlos que yo me encontré, aunque completamente desmotivado y con una asunción importante de la etiqueta de "tonto", era un niño que respondía a los ánimos; que sonreía y se alegraba, si confiabas en él; que si le decías "tú puedes sacar buenas notas", aunque al principio no se lo creyera, te escuchaba y le gustaba la idea.

 Entonces le empezamos a enseñar técnicas de estudio, le enseñamos a hacer resúmenes, esquemas, subrayar, trucos mnemotécnicos... nada del otro mundo. Y, lo más importante,  le quitamos la etiqueta de "repetidor" y le pusimos la etiqueta de "listo", de "vivo", de "responsable" y muchas etiquetas más.

  Quedan dos semanas de clase y las notas son todas aprobadas con notables en Sociales y Naturales, bien en lengua. Aún nos cuesta un poco más las Mates y el Inglés porque ahí era donde se notaba mucho más los años en que nadie se había preocupado que estudiara correctamente. El resto de asignaturas la nota es sobresaliente.

  En menos de 3 meses, Carlos es uno de los "empollones" de su clase (tenemos etiqueta para todo, ¿eh?) y no sólo eso, sino que está deseando aprender más en Mates y especialmente en Inglés para poder viajar y poder hablar más fácilmente con los profes nativos de la academia.

  Así que si me preguntan, tengo claro la respuesta: ¿sirve de algo repetir? Para nada. Sólo si acaso para que los padres tengan un disgusto y para que los niños se pongan nuevas etiquetas negativas para definir su auto-concepto. Pero quitando para eso, repetir no sirve para nada.