viernes, 22 de mayo de 2015

No puede atenderte. Estoy cambiando la foto del whatsapp

La foto y la frase de Whatsapp, la foto y el comentario de Facebook,  la foto del Line, la frase ingeniosa del Twitter, las fotos de Instagram, de nuevo un comentario en el Facebook,  el post de la semana con su respectiva imagen... Como se suele decir, "un sin parar"...

Vivir para los demás, demostrar que disfrutamos, que somos ingeniosos, guapos, guapas, creativos, que estamos bien, que estamos mal, tristes, enfadados, irónicos, sarcásticos, bellos, pacientes...

Escribir frases en tu estado dirigidas a otros, subir canciones en tu muro que te gustaría dedicar a ese alguien especial, eliminar a los "amigos" del Facebook,  a los amantes y ex - amantes,  volverles a pedir amistad, decir "no lo digo por nadie" y tener un claro destinatario...

Cambiar de opinión continuamente, volver a pensar lo mismo, ser incongruente,  crear polémica,  decir lo que piensa la mayoría, lo que todo el mundo quiere oír, ir de radical...

Cortarte el pelo y colgarlo,  pintarte el pelo azul y colgarlo, hacerte un tatuaje y colgarlo, ponerte una gorra y colgarlo,  dejarte bigote y colgarlo ("¿Qué pensáis? ¿Me queda bien o me afeito? ¿Os gusta este bigotillo?"), peinarte y colgarlo...

Divertido, ameno, entretenido, útil, pero insuficiente...

sábado, 16 de mayo de 2015

Una historia de dependencia emocional (I)

   "Conocerte es lo mejor que me ha podido pasar aquí. Es difícil emigrar de tu ciudad a una nueva ciudad, es difícil saber que vas a pasar mucho tiempo sola y pasarlo..., es difícil no estar con tus amigos con los que todo es más fácil: los bares de siempre, los planes de cada viernes... Salir de tu zona de confort. Así que, de repente, estar en otro país y tener a alguien con quien conectas tan bien, es maravilloso".

   Este párrafo tan empalagoso nos recuerda a esas historias de amor que se desarrollan de forma tan fácil en la ficción y que todos y, especialmente, todas queremos protagonizar. Sin embargo, la realidad de la situación es otra

   En una serie de posts os presentaré una historia de dependencia emocional, de necesidad de tener amor y que te quieran, de no ver ni querer abrir los ojos, a pesar de los consejos de la gente de alrededor y de los propios de las personas implicadas, cuando el otro te dice "vete, déjame, te hago daño" y  tú misma lo sabes y, sin embargo, luchas para conseguir una historia de amor. 

lunes, 11 de mayo de 2015

Crecer no es igual que madurar

 Trabajar con personas de distintas edades agrupadas por éstas, te da perspectiva de cómo evolucionamos los seres humanos y cómo nos vamos cambiando. Hasta cierto punto podría decir de cómo nos volvemos más ¿tontos? ¿Es esa la palabra correcta? Perdonarme si os parezco "impolite".

 Si bien es cierto que hay algunas mejoras que ocurren, en muchas otras vamos a peor y nos volvemos más farrucos e ignorantes, más adolescentes (que no niños).

 En las clases de inglés tenemos grupos como digo de distintos niveles. Cuando faltan alguno de los niños, el resto pregunta por él. Le echan de menos y dicen frases como: "uy, qué pena que Fernandito no haya venido hoy". Sin embargo, una vez dicho esto, siguen con su tarea y siguen jugando como si Fernandito hubiera venido a clase.

 Con los adultos, no es lo mismo. Se quedan estancados en esa persona que no está. E, incluso, durante la clase y después de ella afirman que hoy han hablado peor en inglés porque esa persona no estaba.

 Esto pasa en una clase que dura una hora o dos como máximo. Pero lo mismo se traslada a las relaciones personales. Cuando alguien nos deja, no nos influye sólo en el área que esa persona nos ha dejado, sino también en otras áreas de nuestra vida. Es decir, si es en el amor también nos afecta en el trabajo, en las relaciones con nuestras amistades o, incluso, en la salud.

¡Ojalá pudiéramos volver a ser como niños que, aunque nos afecte la pérdida, podamos seguir con las distintas áreas como si nada pasara!


domingo, 3 de mayo de 2015

Alternativas a la tristeza: hablar de los viajes

- Chica: ¿A qué te dedicas?
- Chico: Estoy estudiando guitarra flamenca. 
- Chica: ¡Qué interesante! Tienes que disfrutar mucho.
- Chico: Sí pero, a veces, me preocupa mi futuro profesional, si encontraré trabajo. Aunque lo bueno es que, a diferencia de otras carreras de música, en guitarra flamenca sólo salimos 15 licenciados al año porque la carrera solamente está en Córdoba.
- Chica: ¿Y en Rótterdam, no?
- Chico sorprendido: "¿Cómo lo sabes?"
- Chica hinchada como un palomo por su sorpresa: Porque estuve hace poco en Rótterdam y me encontré con un amigo que también estudia guitarra flamenca. Me hizo ese comentario.
- Chico: Pues sí.  Aunque parezca raro la carrera sólo está en Córdoba y Rotterdam. 
- Chica: ¿sabes una casualidad curiosa? Estaba paseando por Rotterdam y vi muchas banderas blancas y verdes
 Resulta que la bandera de la ciudad de Rótterdam es igual que la de Andalucía. ¡Qué casualidad que sean ellos entonces los que tienen la carrera de algo tan andaluz!
- Chico: Ostras, no lo sabía pero es un dato interesante. ¡Mola!


  Cuando estuve en Holanda no sabía si moverme o quedarme sólo en Ámsterdam. La verdad que al final decidí a hacer esa visita, que fue un poco aventura por la precipitación pero nada más que por esta conversación, mereció la pena. 

  Además de que aquel día disfruté mucho la ciudad primero sola y, más tarde, tuve la suerte de encontrarme con un amigo que me llevó a algún bar que merecía mucho la pena, estos viajes te sirven, no sólo para conocer en el momento, sino además para aumentar tus temas de conversación.

  Asi, cuando estás en esa incómoda situación, al menos para mi, de conocer a alguien que probablemente esté intentando ligar contigo (y ya sabemos lo difícil que es romper el hielo), pues que no se produzcan esos tensos silencios.

  Viajar siempre enriquece si lo haces con los ojos abiertos.