sábado, 13 de diciembre de 2014

Depender de algo: el teléfono móvil

   Sinceramente, creo que la dependencia a las personas, también llamada dependencia emocional es mucho peor que depender de las cosas. Sin embargo, cuando se unen las dos pueden ser una bomba. Me refiero a la unión del whatsapp con la espera de que alguien conteste. Esa puede ser una de las situaciones que más ansiedad provocan últimamente, así como que más pueden apartarnos de hacer otras actividades en las que desearíamos estar inmersos. 

   El otro día se me quedó cargando el teléfono móvil en otra habitación de la casa. Ya estaba en la cama, leyendo un libro. De repente, me quería dormir y entonces me di cuenta que el móvil no estaba cerca por lo que no podía saber la hora que era. Hacía frío en casa y no tenía ganas de salir de la cama a cogerlo. Entonces, recordé que al día siguiente me podía levantar a la hora que quisiera pues no tenía que llegar a una hora determinada al trabajo. 

   Hubo una pequeña lucha interna: "¿y si me ha escrito alguien?"- me pregunté. Por suerte, no hay nadie que me provoque esa dependencia emocional que mostramos cuando nos gusta alguien. Así que concluí que si me había escrito algún amigo o amiga, seguro que no pasaba nada por esperar unas cuantas horas en responder. Supongo que hubiera sacado la misma conclusión si hubiera existido "esa persona". 

   ¡Qué libertad pasar unas horas sin chequear si has tenido respuesta o no! Deja lejos el teléfono. Prueba a dormir una noche sin chequear el whatsapp. Te pueden costar los primeros quince minutos. Después de que pasen estos, lo demás es libertad pura.  

domingo, 7 de diciembre de 2014

Las críticas y los complejos

  Una de las cosas que más nos llaman poderosamente la atención, son las personas que no destacan en nada y son súper críticas en esas áreas. O lo contrario: personas que destacan mucho en un área y critican a los demás de una forma cruel en ese campo, cuando no hay necesidad pues ellos, como se suele decir, juegan en otra línea. 

   El psicólogo Alfred Adler ya descubrió hace muchísimos años que los niños con algún tipo de discapacidad, compensaban esta capacidad, desarrollando otra función del cuerpo de forma importante. También, que los niños que no eran capaz de compensarla, entonces, podrían convertirse en personas neuróticas y podrían hacer daño psicológico a aquellos que como ellos tenían una discapacidad. 

   Es muy común ver niños que lo han pasado mal, convertirse en adolescentes crueles. Como le decía su padrastro a Isabel Allende: "piensa que ellos siempre tienen más miedo que tú" (Paula, 1994). Creo que tener esa información presente, nos puede ayudar a protegernos cuando alguien nos haga daño. Y es que si alguien te está haciendo año, probablemente es porque él/ella sufra más que tú, tenga más miedo, esté mucho más asustado... 

  Para estar bien con uno mismo, la única alternativa es vivir desde el amor. El miedo es el camino más rápido de alejarnos de la felicidad.