domingo, 28 de septiembre de 2014

Me han engañado en el amor

"¿Sabes? Yo me considero una persona muy lista e inteligente.  Creo que es difícil engañarme.  Pero..." y en ese momento se produjo un silencio que tampoco quise completar porque ya él tenía bastante con lo que tenía encima. Esa persona le había engañado completamente, como había hecho con todas sus anteriores relaciones y como haría probablemente con las siguientes.

Como su autoestima había quedado tocada después de esa relación, intente mejorársela y darle una posible explicación de por qué le había sucedido eso. Para hacerlo, tuve que hacer referencia a una de lo que para él son sus cualidades principales pero que se convierte en un bumerán que nos golpea fuerte cuando damos con una personalidad mentirosa y manipuladora.

La explicación era que él es una persona honesta y sincera, que dice la verdad,  comprometida,  preocupada por los demás y autosufiente y todo eso sumado es el reto ideal para un manipulador mentiroso. Querer conquistar y hacer suya a esa persona, controlarla y una vez que sabe que se ha quitado todas las protecciones jugar al "no puedo seguir contigo porque no me quieres como yo te quiero" dejando una huella de culpabilidad en el otro que no sabe cómo demostrarle que si le quiere.

No es verdad.  Te ha engañado.  Te ha conquistado a sabiendas que eras una presa difícil pero honesta, de las que ponen las cartas sobre la mesa desde el principio.  Nada puedes hacer más que alejarte y rápido.

No todo el mundo es bueno y hay que aceptarlo y nosotros que nos creíamos tan listos, hemos acabado con alguna persona de esas que se aprovechan de los que creen en lo contrario, en la bondad de todo ser humano. Como dice Mila Cahue en Amor del bueno: "El manipulador abusa especialmente de la gente coherente e íntegra capaz de mantener su palabra hasta el final" .

Entre intentar buscar una explicación coherente en él otro para entender su conducta o proteger tu autoestima,  elige una opción que equivocadamente se ha relacionado con los cobardes y que, sin embargo, hay que tener mucha valentía para practicarla: "huye y no mires atrás". Intenta salvar la poca autoestima que te queda para no tener que empezar de cero.


¡Ánimo a la persona que esté en esta situación! No estás sola.

domingo, 21 de septiembre de 2014

La importancia de decir: "te entiendo" (seven)

  En los últimos días he vivido dos situaciones antagónicas pero con similares características: un nacimiento y una muerte. Más que de los hechos en sí, que son parte natural de la vida, me gustaría compartir algo que pude presenciar en las dos situaciones: la de demasiadas preguntas para pocas respuestas o, mejor dicho, demasiado cansancio para poder hablar

  Cuando se te muere un familiar o cuando traes a alguien al mundo, las mujeres que lo sufren están física y psicológicamente agotadas. Y ahí entramos todas las visitas que tienen que "soportar", todas las personas que vamos de buena fe a conocer cómo se encuentra esa persona y a compartir su felicidad y/o dolor y no dejamos de hacer preguntas absurdas:

  - ¿Y qué pasó?; ¿estaba enferma de antes o fue de repente?; ¿estaba sólo o acompañado?; ¿cuántos años tenía?; ¿era la primera vez que le pasaba?; ¿crees que le dolió?

  - ¿Te ha dolido mucho?; ¿ha sido natural o con cesárea?; ¿y cuánto ha durado? ¿y a qué hora te llevaron a monitores? ¿y por qué vienes aquí y no al privado?

  Una de mis amigas que ha tenido que responder a estar preguntas en estos días, me decía muy enfadada que "la gente va escasa de un poquito de sensibilidad" y que "son unos indiscretos". Sin embargo, mi teoría más bien es que la gente tiene miedo. Tienen mucho miedo que sea alguien cercano el que fallezca o prefieren saber de qué manera será el mejor parto para así ¿poder prevenirlo?

  No podemos vivir a partir de lo que los otros cuentan porque, además de ser subjetivo, cada caso es único. Además de que por mucho que nos cuenten cómo le dio a esa persona esa enfermedad, si a nosotros nos tiene que tocar, también nos tocará. 

  En estas situaciones, quizás bastaría con decir: "te entiendo".....

domingo, 14 de septiembre de 2014

"No sé disfrutar de la vida..."

 Todos creemos que tenemos la capacidad de disfrutar, de poder pasárnoslo bien de forma natural, pero nada más lejos de la realidad. Hay a quien le cuesta pasárselo bien y hay quien padece hasta una incapaz. Existen personas con esta capacidad más desarrollada y otras que viven todo en la vida como si fuera un sacrificio. 

¿Cómo suelen ser las personas a las que les cuesta pasárselo bien?

 Éstas son personas que normalmente tienen altos niveles de exigencia, son bastante perfeccionistas y con un criterio de excelencia muy alto, reforzado porque (casi) todo les sale bien. Y lo que no sale bien o no lo intentan o no le dan importancia, es decir, si algo no les sale bien o lo dejan o no está dentro de las actividades que ellos consideran fundamentales hacerlas bien para su vida, son áreas que no son centrales para su vida. 

 Respecto a su relación con los otros, les preocupa la apariencia ante los demás, lo que los demás piensen de ellos e intentan siempre dar lo mejor de sí.

¿Qué les supone esto? 

 Supone un peso muy grande que tienen que llevar porque, aunque la mayor parte del tiempo, pueden hacer las cosas muy bien, muchas otras veces están cansados de ser como son o, mejor dicho, de aparentar tanta perfección. Están sufriendo porque les gustaría disfrutar más, tener más capacidad para el disfrute o simplemente pasarlo bien. 

 A veces, toda esta situación les provoca pensamientos muy perturbadores, incluso llegando a sentir repulsa por la gente que está cerca de ellos y les quiere, porque están cansados de tanta aprobación y admiración de las personas de alrededor por algo que a ellos les cuesta tanto esfuerzo.  

 Ellos saben que no son ese ser perfecto que todo el mundo ve, ese ser responsable que todo el mundo admira y del que se enorgullecen, ese ser que afronta situaciones fuera de lo común con valentía...

 En realidad, sufren y quizás tengan más miedo que el resto pero su nivel de perfección les impide que dejen de intentarlo, que dejen de ser los mejores en su vida. Este miedo les impulsa a hacer TODO lo que creen que tienen que hacer