martes, 26 de agosto de 2014

Amor o cuidado

Existe un patrón de conducta en algunas relaciones en las que más que quererse, parece que esas personas se cuidan. O, más bien, que un componente de la pareja cuida del otro componente. Cuidar al otro, de vez en cuando, no está nada mal. Hacerle una sopita caliente si se encuentra griposo, consolarlo si ha tenido malos días en el trabajo, animarle a que continúe con su nuevo proyecto, pagarle algún capricho que no se pueda permitir... Todo esto, creo que es bastante agradable, tanto para el que lo hace como para el que lo recibe. Como se suele decir, ¿a quién no le gusta que le mimen? 

Sin embargo, relaciones en las que siempre es el mismo el que da y el mismo el que recibe tienen una trampa mortal que les lleva en la mayoría de los casos ha un fracaso anunciado. 

¿Cómo cultivar una buena relación? 

Es muy difícil definir qué es el amor pero más difícil aún es estar en una relación de un modo positivo, que haga crecer, que funcione, que enriquezca a los miembros de la pareja, que no culpabilice y que no cree dependencia (¡uf!, intenta repetir todo esto sin respirar. ¿Cuesta, eh? Pero menos que hacerlo). No obstante, ese es el camino al que hay que llegar. Pero, cómo se consigue algo tan cercano a la virtud de la que hablan los filósofos clásicos. 

No existen recetas positivas, es decir, no se puede decir 200 gramos de amor, 120 de pasión, 50 de tolerancia (aunque de tolerancia siempre hay que poner más)... sin embargo, también hay cosas que se ven venir.  

¿Qué es lo que suele pasar en relaciones de dependencia? 

Desde mi experiencia, tanto profesional como personal, he visto que las relaciones en las que una parte de la pareja cuida de la otra, al final la parte cuidada acaba rechazando a la que cuida . Eso pasa en el 99% de los casos a pesar de poder parecer grotesco o enrevesado. Hay un día en el que es cuidado se despierta y abandona al otro o lo rechaza a pesar de que la lógica nos llevaría a pensar que es el dependiente, el que recibe los cuidados, el débil, el que nunca va a abandonar. Esto no es cierto. Se cansa. 

¿Por qué se produce este fenómeno?

Desde el punto de vista observacional, creo que ocurren los siguientes factores:

1. El primero de ellos es que el que es cuidado acaba sintiendo un gran grado de culpabilidad hacia el que cuida y a nadie le gusta mirar todos los días a los ojos a alguien ante el que nos sentimos culpables. Nos pone en clara situación de desventaja

2. El segundo es que el que cuida no es completamente altruista. Al fin y al cabo, todos somos personas y todos necesitamos mimos alguna vez. Por lo que al final esa persona acaba demandando que el otro haga "algo" también por ella. Aunque sea en otra área de la vida y sea algo mucho más fácil de todo lo que tú has dado. 

Ya sabemos qué pasa cuando pedimos algo a la fuerza ¿no? Pues lo normal. Que nos encontramos una negativa a la fuerza. 

3. Y el tercero es que si por tu cabeza has pensado que esa persona se va a mantener contigo y no va a poder enamorarse de otro por lo que tú le das, porque crees que nadie más se lo puede dar, estás muy desencaminado. Hay muchas personas dispuestas a darles lo mismo que lo que tú le estás dando. No creas que esa "generosidad ficticia" te hace especial. 

Entre todas las historias cotidianas con las que convivo cada día, tengo la de amigos y amigas que se quedan bastante fastidiados por todo lo que hicieron por alguien y ahora se están preguntado que por qué no le han recompensado, que no se merecen cómo les han dejado. 

Todo lo que sea en una sola dirección, no funciona. Lo siento, por mucho que te duela y sientas que diste demasiado, sientas que has perdido el tiempo, sientas que no te han correspondido... No se pueden crear relaciones basadas en la dependencia.

No creemos relaciones dependientes con alguien. Aconsejemos al otro, cuidemos, pero siempre que sea recíproco. Siempre que el otro también nos aconseje, que el otro también nos cuide... Construyamos conjuntamente. Practiquemos la solidaridad, no la caridad. 

domingo, 10 de agosto de 2014

Ir a un festival sola

A veces, cuesta hacer las cosas sola pero las tienes que hacer. No queda otra. Pueden crearte un poquito de angustia al principios, de nervios por no saber lo qué va a pasar. Pero son esos nervios en el estómago que son buenos, parecidos a los que sientes cuando crees que te estás enamorando de alguien. 

La semana pasada fui a un festival de música sola. La verdad que ya había hecho muchas actividades "alone", entre otras, muchos conciertos en mi ciudad y en otras, que siempre me habían dado muy bueno resultado pero nunca me había apetecido ir a un festival de música sola, pues para mi la música es una parte fundamental de mi vida y me encanta compartirla con personas muy especiales y que la entiendan como yo. 

Fue un momento de muchas emociones. Por un lado, poder ver grupos que no me esperaba, músicos que ya llevaba mucho tiempo queriendo bailar con ellos en directo y disfrutando de la compañía de mi soledad. 

Principalmente, el cartel estaba compuesto de grupos españoles. Grupos como Standstill que representan de una manera muy fiel mi modo de estar en el mundo. Su forma de ver el amor, la vida, las decepciones y las alegrías. Además del directo espectacular en el que predomina la percusión, sus visuales te transportan a otros lugares. 






Otros, catalanes también, como son Sidonie, mucho más alegres (y comerciales) que los primeros. Siempre tienen la capacidad de sacarte una sonrisa, tanto por sus temas como por su directo. Un directo en que no ahorran una pizca de energía, con una vitalidad que hace que te quieras comer el mundo después de haberlos oído, incluso, por qué no, empezar a tocar un instrumento para poder disfrutarlo tanto como lo disfrutan ellos. Mientras los estás viendo en directo, no solo desearás conocerlos, sino que te dará rabia que ese guitarra, bajo y, especialmente, batería no sea tu hermano mayor, tu primo o tu amigo, porque el sentimiento que ellos muestran en el escenario, es el de las personas con las que te apetece compartir la vida. 


Menos mal que no se fueron sin tocar este tema...



El festival lo cerró el grupo Sexy Sadie que, aunque se habían separado, se han juntado para dar unos conciertos este año. Una pena que tan poca gente se quedará a disfrutarlos. Supongo que porque la mayoría de la gente era muy jovencita y ni les conocían. Además, de que tocaron después de un grupo de esos que después la gente queda exhausta. Se me removió un poco el estómago con un comentario del cantante. Con ese comentario, parecía triste y decepcionado por su presente. Algo así "gracias por lo arriba que nos hicisteis estar". Creo que no es la mejor actitud ante la música. Quizás la actitud de creerte arriba o abajo, es la que te hace que un grupo bueno se separe. 



Si os gusta la música, tenéis que probarlo. Festival alone.