domingo, 27 de abril de 2014

La poca delicadeza


  En una de esas conversaciones sobre  lo que es legal o no en las relaciones personales y que empiezan con la típica frase de "las mujeres es que sois muy malas", dos hombres quedaban sorprendidos ante varias historias reales. Con ellas, les relataba  que para mí era normal que a un íntimo amigo de alguien con el que había estado o al que le había gustado, también le gustara o intentará tener algo conmigo. El tono de esta conversación no era la de presumir de mi nivel de ligar, que sería algo muy baldío el presumir por eso, sino más bien mi intención era mostrar que los hombres no se comportan de la forma tan legal como ellos señalaban en la conversación. 

 Estos dos chicos con los que hablaba, un adolescente, en esa edad adolescente a la que se empieza a conocer el mundo, y un casi treintañero, edad en la que ya te has llevado suficientes golpes para hacerte ya el esquema de cómo funciona esto, me decían que para ellos era inconcebible intentar tener una relación con alguna mujer que hubiera estado con algún amigo. Inclusive el adolescente decía que él, que sí que había visto estos casos entre algunos de sus amigos, lo achacaba a que eran jóvenes e inmaduros, y que eso no pasa cuando las personas se hacen más adultas. Que era de no tener delicadeza.

 Una que ya es bastante mayor y cada vez se sorprende por menos cosas, puede contar muchas historias de hombres con poca delicadeza. 

 Poca delicadeza de hombres que preguntan, después de hacer un viaje bastante largo de coger tren, avión, bus para visitarlos, "a qué hora sale tu autobús mañana" para poder ver así las carreras de coches.

  Poca delicadeza de hombres que te explican que en vez de estar contigo prefieren estar con una jovencita de 18 años pues tiene mejor cuerpo y se conserva mejor que tú que además estás embarazada. 

  Poca delicadeza de hombres a los que les gusta tu amiga, con la que llevan semanas intentando algo, te conocen a ti y de repente cambian de opinión y ya prefieren estar contigo a con tu amiga. O al contrario. Están contigo y se van con tu amiga.

 En definitiva,  eso es tener poca delicadeza. 

 En mi caso, y volviendo a la conversación con mis amigos, no pienso que intentar estar con el ex de algún amigo sea algo inmoral. Si la relación está completamente rota entre esas personas y no existe amor entre ella. Creo que mis amigos hombres con los que hablaba, exageraban cuando decían que en ningún caso se podría estar con una persona que había estado anteriormente con un amigo tuyo.

¿Por qué este post?

  El post de hoy iba a ser sobre Londres. Sin embargo,  ayer pasó algo que me hizo cambiar de opinión. 

  Después de que un chico llevara semanas intentando tener algo con una amiga, la noche en que ella se plantea: "oye, pues a lo mejor este chico quiere algo serio de verdad", salen de la discoteca donde habían estado juntos un buen rato esa noche y le dice: "me gusta tu amiga" a la que acaba de conocer.

   No entendí la poca delicadeza de este chico cuando él era el que había insistido siempre en quedar y estar con ella.  Aunque mi amiga aún no estaba enamorada de él, le dolió ver que alguien que iba detrás de ella y al que poco a poco le iba haciendo un espacio en su corazón (y en su cama), alguien que siempre le insistía en ir a dormir con ella, va y bruscamente cambia de opinión y le dice que le gusta alguien a la que acaba de conocer y lo dice después de pasar con esta nueva chica lo que dura una noche de marcha...


  Por lo por cada vez que dicen "qué malas son las mujeres y más entre ellas" podemos poner cientos de casos en los que los hombres, ni buenos ni malos, se han saltado las normas del buen saber estar. Además de muchos casos de hombres que sus amigos intentaron estar o estuvieron con la mujer que otros estuvieron primero. 




viernes, 18 de abril de 2014

Una reflexión sobre una reflexión

Hace un tiempo escribí el post "no me contesta al whatsapp". Desde entonces este post se ha convertido en el más leído.  Tiene el privilegio día tras día, semana tras semana de ser el post que más interesa a las personas que llegan al blog.

Realmente creo que era un post regulera, del que podría haber sacado muchísimo más partido, y al que le faltan muchas de las respuestas que las personas que le hacen la pregunta a Google (medio por el que llegan más personas al post) querrían obtener.

Las preguntas más comunes por las que llega la gente a este post son: "¿por qué no me contesta al whatsapp?", seguida de "está en línea y no me responde", pero también "¿qué significa que le haya mandado un mensaje en whatsapp y no me responda?".

Cada vez me fijo más que tanto en la vida real como en la virtual, estamos carentes no sólo de paciencia, idea que ya ha salido en alguno de los post. También estamos fallando en algo igualmente importante: la tolerancia a la frustración. No soportamos que no nos conteste porque eso sería admitir que no le interesamos y cada uno de nosotros nos damos mucha importancia a nosotros mismos para admitir que no le interesamos.

Y es que es así: las cosas se notan. Si esa persona tiene interés y el interés es recíproco,  las cosas irán fluyendo poco a poco. Lo verás,  se verá. Pero si normalmente no te contesta y una y otra vez te dice que está ocupado, que no lo vio, que no pudo contestar porque tuvo mucho trabajo... ni lo dudes: no le interesas. O, al menos, como te interesa a ti o te gustaría.

Si no es natural, no funciona. Deja que la vida te sorprenda. Las cosas tienen un orden. Y, a lo mejor, ahora no te toca.

domingo, 13 de abril de 2014

La búsqueda de la perfección

  Una de las mayores causantes de la ansiedad es la exigencia. La exigencia puede venir en dos versiones: la exigencia hacia los demás y la auto-exigencia. Pero realmente son los dos polos de la misma variable. Cuando nos comportamos exigentemente con los demás es porque somos exigentes con nosotros mismos. 

  Creer que "si todo fuera perfecto, entonces podríamos ser felices" es uno de los mayores sesgos cognitivos con los que valoramos nuestro bienestar-malestar. Es decir, cuando algo no va bien y no nos está saliendo bien pensamos: "si esto fuera bien, yo sería súper feliz". Pero ¿qué pasaría si pudiéramos acceder a una lámpara maravillosa que nos concediera todos nuestros deseos?

La lámpara maravillosa

  No lo recuerdo completamente pero leí no hace mucho un proverbio en el que un ratón asustado le pedía a un genio convertirse en gato para dejar de tener miedo a los gatos. Cuando se convirtió en gato empezó a tener miedo a los perros y entonces le pidió que le convirtiera en perro y así hasta que al final el genio decidió volver a convertirle en ratón porque cada vez que le convertía en otro animal, volvía a tener miedo de un animal nuevo. 

  A nosotros nos pasa algo similar. Nosotros le pedimos al mundo, a Dios, a la Ley de la Atracción que nos conceda aquello que deseamos porque "razonamos" que cuando nos lo conceda entonces seremos felices. No es verdad. Si consiguiéramos una lámpara maravillosa a la que le pudiésemos pedir la perfección de nuestras vidas, no duraríamos mucho más tiempo contentos que ese animal que cuando se convertía en otro se daba cuenta que siendo un nuevo animal, siempre tendría un animal mayor que le pudiera dañar. 

  Si tuviésemos esa casa, ese coche, esas vacaciones, ese sueldo, ese trabajo, esa belleza... probablemente seríamos felices durante el tiempo que tardaríamos en acostumbrarnos a la nueva situación y entonces pediríamos algo mejor. Nuestro criterio de perfección puede ser infinito y el tiempo en qué pasamos disfrutando de lo que hemos conseguido es muy pequeño. 

  Pero lo mismo pasa con otras cosas que no son materiales pero que también nos auto-exigimos sin parar: amor, amistad, cariño, etc. Estas últimas exigencias son las peores porque como son exigencias más "loables" pensamos que es bueno y lógico exigir continuamente mejorar en estas áreas. 

Ser menos auto-exigentes para ser más felices con los demás

  Levantarnos cada mañana y centrarnos en lo que tenemos, concentrarnos en todas las tareas que vamos a hacer ese día, sin valorar si las hacemos perfectamente bien, mal o regular. Simplemente hacerlas, disfrutar durante su realización, intentar divertirnos mientras las hacemos. De repente, si hacemos esto es como si todo empezara a encajar. De repente la vida te regala momentos maravillosos al estar centrado en realizar de la mejor forma y más divertida tus obligaciones cotidianas. 

  Sustituir la búsqueda de la perfección por la búsqueda de la diversión en cada una de las cosas que hacemos. Cuando hagamos esto, entonces miraremos a nuestro alrededor y lo veremos todo perfecto tal y como está. 

martes, 1 de abril de 2014

Prohíbida la queja

 Casi todas las personas somos quejicas. Consciente o inconscientemente, pero casi siempre nos estamos quejando. Ejemplo de quejas: 

  1. "¿Yaaaaa?": Por la mañana cuando suena el despertador).
  2. "¡Todos los días el mismo tráfico!": En el camino en coche al trabajo.
  3. "¡Hoy llueve!", "¡hoy hace mucho calor!": Típicas queja meteorológicas.
  4. "Otra vez el cliente este pesado. ¡No lo soporto!".
  5.  "¡No me apetecen comer lentejas!": Típicas pegas sobre las comidas.
  6.  "Ahora tengo que ir al super a hacer la compra y encima luego reunión de vecinos": Esta última es una queja entre las quejas. En realidad, creo que es una queja compartida por todos los vecinos que se empiezan a quejar la noche de antes de la reunión y la consecuencia de tanta queja es que estas reuniones acaban de la manera que acaban...


  Por eso, una de las recomendaciones más importantes que te hacen los psicólogos desde la primera sesión es la de: "Prohibido quejarse". Y cuando se lo propones al paciente, especialmente, si está muy motivado, la acepta con buen agrado y contesta lo de: "Por supuesto. Lo voy a hacer". Y, sin embargo, en la siguiente sesión cuando te cuenta cómo ha ido la semana, percibes un halo de queja difícil de esconder. 

   Dejar de quejarse es muy difícil porque la queja la tenemos muy automatizada. Cuanto más nos quejamos nosotros mismos, más críticos somos con los demás. Pero es que también, la queja está muy relacionada con la envidia a los demás: cuando nos quejamos de por qué razón tiene éste o ésta tal cosa o yo no. Además de la estrategia psicológica que utilizamos para reducir la envidia que es la de desvalorar los logros que han conseguido los demás:  "Claro es que él tenía un primo en Urbanismo y por eso le dieron la licencia tan rápido"; "Claro, es que como él siempre ha sido rico..."; "Es que lo ha tenido taaan fácil en la vida"... Nos decimos una y otra vez a nosotros mismos esos juicios para desprestigiar la "suerte" de esa persona y no nos damos cuenta que lo único que hacemos es amargarnos a nosotros por dentro

   Por eso, te propongo un reto. Puedes adivinar cuál ¿verdad?. Una semana sin quejarte. Por supuesto, prohibido quejarse a nivel verbal, es decir, prohibido que los de al lado no te puedan oír, pero cuando te estés quejando mentalmente (que te quejarás) corrígete a ti mismo. "La queja es inútil y no sirve para nada". Ya lo decía Stephen Hawkings. Y es que es verdad. Mucho más útil es preguntarse: "Y ahora ¿cómo lo soluciono?"