martes, 25 de marzo de 2014

La importancia de decir "te entiendo" (six)

  Cuando estamos mal es muy probable que las personas que tenemos alrededor nos intenten consolar. Sin embargo, no todas las palabras provocan el mismo consuelo. Aquí os dejo una muestra de palabras que me han dicho algunas veces para consolarme y lo han hecho de una manera automática y palabras que me han dicho también para "consolarme" pero que han causado un sentimiento automático de culpabilidad en mi. El lenguaje es importante. Utilicémoslo para hacer sentir mejor a los demás. Servirá también para que nos sintamos mejor nosotros mismos. 

  7 “Palabras” que siempre consuelan:
  • Te entiendo.
  • No sabes cómo te entiendo, hasta qué punto.
  • Eso es normal. Lógico que pasara eso.
  • Te comprendo porque pasé por algo parecido.
  • Es normal que tengas esas sensaciones tan fuertes.
  • No te preocupes tanto por sentir lo que sientes. No es raro.
  • No te juzgues ahora. Deja que pase el tiempo.

   7 "Palabras" que duelen:
  • Eso no es normal.
  • Por eso no deberías haberlo hecho.
  • Ya te lo dije.
  • O un simple: te lo dije.
  • ¿Ves?
  • Si es que siempre eres igual.
  • Es que eres rara ¿eh?/ Es que eres raro ¿eh?

martes, 18 de marzo de 2014

¿Cuándo puedes saber que ya no te gusta una persona?

  Eres libre cuando dejas de pensar en qué piensa el otro. Cuando dejas de pensar por la contraparte. Cuando dejas de actuar pensando en qué  sentimientos causará tu conducta en la otra parte.

  No te engañes: decir frases como "ya no me importa porque no le he felicitado en su cumpleaños", significa  precisamente que te importa puesto que con esa "no conducta", buscas causar una sentimiento en la otra persona, esto es, que eche de menos tu felicitación de cumpleaños. Así que ese no es un ejemplo de no pensar en el otro. Porque quieres causar un sentimiento en el otro por omisión de tu conducta. 

  Cuando las decisiones del día las tomas sin pensar cómo le afectarán al otro, entonces se puede decir que ya has pasado a otro capítulo de tu vida

martes, 11 de marzo de 2014

La maldición de los 7 años

  ¿Estamos programados a sufrir? Hace un tiempo escribía un post sobre una amiga que cada poco tiempo se ponía triste a pesar de que sus circunstancias externas eran bastante buenas. Eso me hizo reflexionar acerca de los estados de ánimo y concluir que:
  1.           Los estados de ánimo no dependen de las circunstancias externas. Si dependiesen de ellas, mi amiga debía de estar bastante feliz pues sus circunstancias eran objetivamente mejor que buenas. Estaba cumpliendo uno de sus mayores sueños.
  2.       Los seres humanos somos supersticiosos a la hora de preocuparnos. Creemos que preocupándonos las cosas nos irán mejor o no nos pasarán aquello malo que tenemos.

  Y hablando sobre la superstición me acuerdo que cuando era pequeña fueron muchas las mujeres mayores que me explicaron la “maldición de los 7 años”. Recuerdo que cogí bastante miedo a esta maldición y que alguna vez contaba cuántos años me quedaban para salir o entrar en los siete años.

 ¿En qué consiste la maldición de los 7 años? Según las personas mayores creyentes de esta superstición consisten en que los seres humanos tenemos 7 años de buena o de mala suerte y vamos pasando de una época a otra. Entonces, dependiendo de cuál de los dos periodos estemos , tendremos good or bad luck.

  Tengo que reconocer que cuando era pequeña me daba miedo esta superstición y siempre que me pasaba algo negativo (cuando estamos bien no solemos pensar en estas cosas) pensaba: "¿esto será el principio de mis 7 años de mala suerte?", "¿cuánto me quedan de estos 7 años?". Ahora me doy cuenta que esto es tan ridículo como cuando vas por la calle y te dicen que no pases por debajo de una escalera porque tendrás un día de mala suerte. Aunque sinceramente lo de la escalera tiene mucho más sentido pues es objetivamente más posible que si pasas debajo de una escalera se te puede caer encima y eso sí que te puede causar un buen dolor de cabeza.

  Si te concentras en este tipo de pensamientos es muy probable que atraigas la mala suerte. Pero no por una razón mágica si no simplemente por dos razones psicológicas principalmente:
  1.        Ponemos en marcha el mecanismo de la atención selectiva y nos fijaremos más en aquellos hechos que confirmen nuestra hipótesis. Esta teoría acerca de los 7 años funcionarían como un esquema mental y valoraríamos las circunstancias externas a través de este esquema. "Me pasa esto malo porque estoy dentro de mis siete años de mala suerte".
  2.         Además, estos esquemas mentales se suelen mantener porque utilizamos lo que en Psicología Social se denomina el sesgo confirmatorio que es la tendencia a favorecer la información que confirma las propias creencias o hipótesis. Es decir, cada vez que nos pase algo malo nos decimos a nosotros mismos que es normal pues estamos en ese período. Incluso, hay gente que vive dentro de estos esquemas y piensa que son personas condenadas eternamente a que algo les salgan las cosas siempre mal o que un área de su vida les vaya mal. 
    En realidad, la vida está compuesta de altos y bajos. Son normales
los días nublados igual que lo son los días con sol. Ni si quiera en
verano todos los días son soleados o en invierno todos tienen nubes negras por lo que predecir 7 años continuos de buena o mala suerte o toda una vida entera en uno de los dos escenarios, no parece algo naturalmente posible. Al menos, la naturaleza nos dice lo contrario.

martes, 4 de marzo de 2014

Amar a alguien que te hace daño

   "Pensé que estaba intentando comprenderme y la encontré, por eso, detestable". Encontré esta genial frase leyendo "Todo lleva su tiempo" de Blanca Riestra, libro que escogí por su título. Hasta ese momento no había entendido el significado de éste y casi que no entendía muy bien hacia qué camino me llevaba el libro hasta que leí esa frase. Noté una emoción casi inconsciente de esas que parecen que se sienten antes en el estómago que en el cerebro. Me acordé de todas aquellas veces que le he intentado decir a alguna persona que "la entendía" y "la aceptaba como era" y lo que esas personas -más de una- se habían enfadado conmigo por decirles eso.

   Más adelante la anterior frase se completó con un párrafo que entre otras decía "Yo la odiaba, despreciaba su manera de caminar y su seguridad en sí misma. Pero qué feliz me sentía cuando pensaba en su amor". Contradictorio ¿verdad?. Odiar a una persona de la que a la vez te gusta que te quiera. 



   Hay personas que no se quieren. Pero que no se quieren absolutamente casi nada. Normalmente, eso no te lo dicen y tú tampoco se lo notas. Externamente aparentan una seguridad tal que asombran. No lo notas porque suelen ser personas muy autosuficientes e independientes en muchos ámbitos de su vida, en general, en aquellos ámbitos no relacionados con las emociones. Pero están tan llenas de miedos, tantos y tan diversos, que a veces da miedo descubrir su interior.

   Cuando descubres su interior, lo haces de la misma manera que descubrimos al protagonista de este libro. Cada día más enfadado, cada día mas melancólico, más poco merecedor del mundo, con ese sentimiento que te hace pensar que con lo que tienes estás bien y ya no te mereces más, pero no desde la óptica del agradecimiento por lo que tienes sino desde la óptica desde el complejo por lo "poco que vales". En definitiva, seres autodestructivos que te pueden destruir consigo. 

   Si estás enamorada de alguna de estas personas (el vocablo para definirlas en la corriente actual sobre el amor es el de persona tóxica) te encontrarás:

  1. Alguien enfadado la mayor parte del tiempo.
  2. Una persona de difícil acceso. Se alejará de ti en el momento que tengáis algún problema. Difícilmente le podrás sacar alguna conversación o explicación por su conducta.  
  3. Posiblemente se deje conocer poco.
  4. Mostrará una seguridad falsa.
  5. Muy reacia a aceptar comentarios positivos.
  6. Algo manipuladora: hará lo posible para hacerte creer que tú eres el responsable de lo qué pasa. 
  7. Bastante egoísta: primero yo, después yo y finalmente también yo exceptoooo...tendrá algunos detalles encantadores contigo, lo cual te chocará bastante.
  8. Puede ser que tontee con alguna droga u otro tipo de sustancia adictiva. 
  Entonces, tres recetas útiles para no sufrir por amar a estas personas:

  1. Esta persona ya vino así. No pienses que tú la vas a cambiar.
  2. Se comporta contigo como con el resto del mundo. No te sientas "lo peor" por cómo te trata. Se lo haría a cualquiera.
  3. Cuanto más le exijas, menos te va a dar. Esto es algo generalizado. A las personas no cuesta más dar cuando nos piden que cuando sale de modo natural. Más a este tipo de personas que no se sienten valiosas para darse a sí mismas, no se lo van a dar a alguien externo. 

La cuarta receta y más lógica sería "aléjate cuanto antes", pero cuanto más se te diga esto, más cerca vas a querer estar de esa persona y más esfuerzo vas a hacer por sacar lo positivo que tiene. Así que, olvídalo. No he dicho nada. Espero que nunca tengas que preguntar como la protagonista del libro: "¿Y tú quién eres?"