viernes, 24 de enero de 2014

Historias de una Psicóloga en Londres

    Ayer por la tarde una amiga me preguntaba que cuáles eran los principales problemas que encontraba en las personas que atiendo como psicóloga en London.  Tenía curiosidad si había algo en común en todos ellos. Entonces reflexioné y, aunque es verdad que hay de todo, sí que hay algo que comparten.

     Generalmente, lo que tienen en común es que no están conformes con su situación. O no están conformes con su situación laboral o no están conformes con su situación emocional (entiéndase por emocional principalmente situación amorosa). A muchos de ellos les gustaría cambiar de trabajo pero no cambian porque creen que no saben después de un año -de media- viviendo aquí el suficiente inglés para cambiar (lo cual es curioso porque entonces cuánto sabrían cuando tomaron el difícil paso de venirse a vivir a un país extranjero) y porque tienen miedo de quedarse desempleados (y eso que ellos vinieron y están aquí porque es una ciudad con mucho trabajo puesto que de lo contrario un gran porcentaje de ellos preferirían estar en España). Pero tienen miedo a quedarse sin trabajo y tener que empezar de nuevo.

     Por otro lado, le decía a mi amiga que también comparten algo en común y es que son algo vagos. Me explico a sabiendas que esto puede no sonar políticamente correcto pero parte de esas inseguridades vienen porque: "no me gusta estudiar inglés", "prefiero hablar con españoles", "es que es un rollaco tener que buscar en gumtree", "es que tengo que revisar mi CV, a ver cuando me pongo con ello". ¿A qué nos suenan esas excusas?(A todos nos gusta mucho vaguear. A mi la primera)

     A la vez de estar hablando con esta amiga (que ha decidido volverse para España porque piensa que su período en UK ya se ha acabado) estaba hablando con otra que también vive aquí. Esta segunda me estaba diciendo que últimamente se sentía mal, que tenía que hacer algo con su vida. Dejé su conversación unos minutos para hacerle a mi otra amiga la reflexión que he hecho más arriba y cuando volví me encontré con las siguientes frases: "Pero ¿sabes lo que pienso? Qué en realidad la culpa es un poco nuestra, que nunca estamos conformes con nada. Tengamos lo que tengamos siempre queremos más. Y, por otro lado, tenemos mucho miedo a los cambios (a quedarnos sin trabajo, a no encontrar un trabajo mejor). Además de que creo que ¡¡¡¡somos un poco vaguillos!!!"

    El sentido común de una spaniards llevó a la misma conclusión que la experiencia laboral de una psicóloga de spaniards. ¡¡¡Genial!!!!

martes, 21 de enero de 2014

Enfrentarse a aquello que no nos gusta hacer

Tu futuro. Tampoco me preocupa porque sé que te van a salir las cosas. Ahora estás mal y, aunque no lo creas, te estás llevando un aprendizaje de esta experiencia. Ya sabes cuáles son tus limitaciones y qué cosas te cuestan más, NO PARA EVITARLAS, si no para aprender cómo enfrentarte a ellas. 

Esta tarde estuve hablando durante un largo rato con un compañero de trabajo y me decía que él, que ahora es mayor, descubrió que el truco de la vida es el siguiente: Lo primero que hay que hacer es ANALIZARSE (cuáles son mis pros y cuáles mis contras, qué se me da bien y qué mal, qué me gusta y que odio). Cuando te hayas analizado, ENTENDERTE ("vale, soy así") y cuando te hayas entendido ACEPTARTE

Tú has analizado que te cuesta escribir y lo has entendido. Pero en ningún momento has aceptado eso. O, al menos, no lo has aceptado como debieras. 

Aceptarlo no significa: "es que no se me da bien escribir", " es que no puedo", "es que no me sale". ¡No! Eso es ENTENDER lo que pasa. ACEPTARSE es decir: "bueno, sé que me cuesta esto, pero como sé que me cuesta, escribo y lo afronto y tiro pa'lante y confío en los demás para que me orienten en lo que ellos saben y comparto lo que tengo para que otros lo vean y me aconsejen y pregunto a los que saben, porque los que saben me pueden orientar". Pero sobretodo cada día tendrás que escribir, escribir, escribir...aunque te cueste. 


*Carta a una amiga antes de publicar su tesis doctoral.

domingo, 19 de enero de 2014

Sparklehorse

       Siempre me han fascinado las historias de los suicidas. Creo que esta atracción hacia ellos es algo generalizado. Nos interesa aquello que es desconocido para nosotros hasta el día que tomas la decisión de suicidarte. El día que decides que tu vida tendría más sentido si ya no estuvieras, entonces, ese día los suicidas dejan de tener atención y empiezas a ver la forma en que estos han acabado con su vida.

       A través de indagar en las listas de amigos en Spotify descubrí un grupo de música que luego me encantó. Su nombre de difícil pronunciación Sparklehorse era algo difícil de retener en la memoria, tanto que para escribirlo he tenido que volver a buscarlo. 

       Lo descubrí en mayo de 2010. Siempre he sido muy inquieta en este sentido: cuando algo me interesa, investigo para conocer más en profundidad los componentes del grupo, de dónde proviene la formación, cómo se llama el tipo de música que hacen -siempre me ha costado hacer categorías de tipos de música-. Entonces, lo lo puse en la Wikipedia y descubrí que el cantante se había suicidado dos meses antes. Y me enfadé. Me enfadé con él, con una persona que ni conocía, ni nunca había hablado con ella, ni hasta entonces había formado parte de mi vida. Pero me enfadé porque en ese momento comprendí que nunca iba a poder escuchar nada nuevo que él crease. 

      No obstante, todavía tenía un gran proceso de descubrimiento por delante, de toda la música que había compuesto en sus años de vida y que ahora me esperaba en la red para que me deleitara.


domingo, 12 de enero de 2014

Casi todo se hace por obligación. Muy poco se hace por diversión: Las quejas.

- Adelgazar, apuntarse al gimnasio, ir a andar, correr... 

- El "camino" hasta encontrar el trabajo "de tu vida".


- Desempeñar el trabajo "de tu vida".


- Ir a comer con la familia el domingo.


- La cena de Nochebuena, la comida de Navidad, fin de año...


- La comida con los compañeros del trabajo. 


- Aprender idiomas.


- Estudiar. 


Muchas veces cuando la gente me recuerda "hay que ser feliz con las pequeñas cosas", me acuerdo de todas estas pequeñas cosas y otras muchas mas que para mi suponen las pequeñas cosas de la vida y recuerdo a la gente de alrededor y como se enfrenta cada día con ellas y creo que no se refieren a estas cosas cuando dicen que hay que ser feliz con las pequeñas cosas porque así es como oigo que se enfrentan a ellas.


"Tengo que volver a ir al gimnasio. Tengo que adelgazar. Me he puesto muy gorda en Navidad. No puedo seguir así . Horror!!!!"


"Tengo que conseguirlo. Tengo que llegar. Necesito trabajar de eso para ser feliz y si no no podre dedicarme a nada"


"Ufff, ¡¡¡asco de trabajo todos los días tener que madrugar!!!"


"¡Rollazoo!. Otra vez con los pesados de tu familia (o de mi familia)"


"¡Amargaera!. Ahora tengo que ir a esta cena que no me apetece nada. Pppppfffffff. ¡Coraje de Navidades!"


"Si no me apetece ni verlos en el trabajo, ¿me va a apetecer comer con ellos?"


"Soy falta para los idiomas. Yo no valgo para eso. Soy una inútil". 


"¡Ayyyy no me apetece estudiar!"


 Y así una lista de muchas quejas quejas quejas que oímos al día. Entonces, ¿que preferíamos hacer en vez de esto? Si estas son las pequeñas cosas de la vida o al menos algunas de las que mas tiempo ocupan cada día, habrá alguna manera de mejorarlo?


¿A que no eres capaz de divertirte haciendo estas cosas? Pues si no eres capaz de divertirte, en ningún sitio esta escrito que tengas que hacerlas. Se valiente y ¡¡¡No las hagas!!!!