jueves, 22 de agosto de 2013

Time will say it

  Hablamos, hablamos, hablamos… hablando tanto para controlarlo todo. El objetivo es conocer todas las reglas antes de empezar, tener aclarados todos los puntos, firmar el acuerdo y cuando se empieza, al final, ocurren los mismos fallos. Pacto frustrado.

   Una vida es muy difícil de controlar, pues más dos vidas de ya una cierta edad. Cada uno viene con sus “taras”. La primera vida con una rebeldía desorbitada por un miedo atroz a perder la libertad. La otra con un corazón tan hipersensibilizado que le es imposible mostrar a la otra parte, antes de empezar, que con cualquier cosa sufrirá.

  Y en la mesa las cartas de siempre: "Quiero ser folla amigos, sólo folla amigos". Porque realmente es una situación ideal: no alcanzas ningún compromiso al que ahora no puedes llegar y a la vez mantienes una relación más o menos constante con una persona con la que acabarás teniendo un sexo de calidad, así como la estabilidad suficiente para tener algún sentido de orientación en vidas algo perdidas sin que ese compromiso sea demasiado alto.

  Pero realmente ¿quién no sabe que de esta situación uno de los dos saldrá perjudicado? (sino los dos) Recuerdo cuando el profesor de inglés le dijo a mi compañero italiano que ese término en London no era correcto pues es “impolite”. No sólo es impolite. Más bien es imposible.

   Y es imposible porque, en general, no se cultivan las dos cosas de la misma forma. O "se folla más" o "se es más amigos". Pero las balanzas  de ambas partes no están equilibradas. En la mayoría de los casos, se cultiva más la primera parte del término que la segunda, pues una relación muy cercana de amistad llevaría a pensar que "hay algo más" y a ese "algo más" se le llama “novios” y es que nosotros, los jóvenes y los mayores, tenemos un miedo atroz a ser pareja porque ya tuvimos parejas antes y sufrimos, sufrimos tanto que ahora preferimos la libertad. Por lo que en realidad, más correcto sería llamarle "amantes" puesto que la parte que más se cultiva es la del “folla”, aunque si los amantes hacen el amor de nuevo otra vez una limitación lingüística porque aquí no se ama.

  Al fin y al cabo, la realidad es que la balanza no existe. Y no sólo no existe con el término. Sino que tampoco existen entre las personas. Al final como decía mi amigo “elmuertovivo”: "uno  de los dos siempre tiene una situación preferente", la balanza a su favor, y no sólo decide cuándo se folla y dónde se folla, sino que suele poner los parámetros de la parte de amigo: para esto sí somos amigos, para esto no...

   Por favor, que nadie piense que esto es una peli de malos o buenos. No pensemos que el que más ama es el bueno y el que menos es el cruel. Simplemente, es un conflicto de intereses. Cada una de las dos partes suele buscar lo mejor para ella e intenta llevarse todo lo que quiere.  Una parte tiene que perder para que la otra pueda ganar. Así que ambas partes son egoístas, porque ambas partes quieren que la relación que desean tener con el otro sea la que priorice. Pero sólo uno puede vencer.

  ¿Qué necesitas para ser un buen follaamigo? Necesitas algo de insensibilidad. Ser insensible a los besos, a los abrazos, a los colacaos compartidos, a las caricias, a mirarse a los ojos. Especialmente, a eso. Necesitas ser muy insensible a que el otro frente a ti te mire a los ojos y te equivoques en la interpretación de esa mirada. Esa mirada no significa amor aunque haya ilusión, no significa futuro aunque haya deseo, no significa estabilidad aunque haya alegría. Esa mirada significa “me gustas aquí y ahora”. Ideal para una terapia gestáltica. Y eso ni es bueno ni es malo. Es una realidad. Si no te gusta, no te metas en este lío.

  El time will say it que no es fácil dar la cara, que no es fácil ser equilibrado, que no es fácil no dañar y que no es fácil acertar. Lo que dijo el tiempo es que aún en esta vida, no estábamos preparados para esta relación.

  Si eres el que amas, no pienses que tu folla amigo es un egoísta. Ya sabías lo que había. Creo que pensar que la gente es mala, te hace que te duela más la genteSmile because it happened and cry because it was over.

Y, de nuevo, Bélgica pasó por mi vida para dejar un rastro. El mejor en forma de canción:

Dedicado a los que huelen bien. 

martes, 13 de agosto de 2013

Diferencia entre alegría y felicidad: la historia de Miriam

Ayer me paré a pensar por primera vez en la diferencia entre "ser alegre" y "ser feliz". Para ser sincera, no caí en esta distinción de forma espontanea. Todo vino provocado por un párrafo que encontré en un bonito libro.

La verdad que me gustó hacer ese pequeño stop en este párrafo -de mi vida-. Me sirvió para darme cuenta que siempre, durante toda mi vida, he estado equivocada. Sólo he pretendido ser feliz y, si hacemos caso a la distinción que hace esta autora, a través de su personaje, las personas felices son "felices por algo", dependen de algo para ser feliz. Sin embargo, la alegría sale de dentro, es una forma de ser.

A partir de ahora, quiero ser alegre. Quiero ser alegre como Miriam: 10 meses seguidos en Londres, sin vacaciones, lejos de la familia y los amigos, en un trabajo duro, con un salario demasiado escaso para esta ciudad y siempre, siempre, siempre, sonriendo, a pesar de todo. Miriam es el ejemplo de una historia cotidiana de esta dura ciudad.

Me alegra pensar que yo para los demás soy una persona alegre como para mi lo es Miriam, pues los demás no tienen la culpa de que esté esperando a que llegue "algo" para ser feliz.