martes, 30 de abril de 2013

Una docena de frases que deberías evitar cuando te dejan


Una de las situaciones en las que más solemos perder la dignidad es cuando nos dejan. Tengo que confesar que yo también la he perdido. En el momento en que te dejan, especialmente, si no te lo esperas, pueden salir de tus labios una serie de preguntas, comentarios o acciones absurdas que, más tarde, cuando ya estamos mejor y las valoramos, no nos parece posible que las hayamos dicho o hecho nosotros, principalmente, porque seguro que ahí, en ese momento, ya te has dado cuenta que intentar recuperar esa relación, no merecía la pena.


Estas son 12 frases que es mejor evitar decir cuando te dejan (a ver si tú tienes más suerte):

1. “¿Por qué me dejas?”

Si preguntar los por qués en cualquier situación es inútil porque la mayoría de las personas no sabemos responder al por qué hacemos o no las cosas, en esta situación, ¡no lo hagas! porque, en general, la otra persona sí que sabe por qué te deja y, en ese momento, te puede gustar muy poco la respuesta. Normalmente, si la otra persona te deja es porque tiene la idea muy meditada. Así que tanto baño de realidad en un día creo que no es necesario. Si aún así te interesa saber el porqué te deja para mejorar para una próxima relación, espera un tiempo. Primero recupérate del palo de ser dejado y cuando ya estés fuertes, ya preguntas todos los por qués que quieras.

2. “Por favor, no me dejes”

Estas son las palabras mágicas que provocan que el que te deja sienta que lo que está haciendo es la mejor opción, que está haciendo lo correcto. De repente, le has dado razones para pensar, aunque seguramente no es cierto, que eres la persona más dependiente del mundo y a nadie le gusta tener que hacerse cargo de personas dependientes mayores de 18 años.

3. “Si es que eres…”

Y ahí puedes añadir el adjetivo calificativo que más te guste, por ejemplo, el masculino de cabra o el femenino de perro. Encima de dejado, tienes mala educación y no sabes hablar bien. Seguro que te recomienda a una amigo/a para que empieces una nueva relación contigo.

4. “Me alegro: te iba a dejar yo”

¡JÁ! y ¿por qué no lo has hecho? Generalmente, cuando te dejan no es de un día para otro. Habitualmente, y si intentas ser objetivo, algo difícil en las relaciones personales, esta situación viene de atrás: semanas o meses peleándose, no poniéndose de acuerdo con los gustos…A lo mejor es verdad que le ibas a dejar, pero no se lo digas. Ya te ha dejado. Él ha sido más rápido. Ten la dignidad de asumir que en esta carrera llegaste el segundo.

5. “Espero que todo te vaya bien”

Y lo sueltas con un rintitín que suena, a que te vaya bien y ojalá te echen del trabajo, tu gatito se atragante con el papel higiénico y un enjambre de hormigas se coman el pollo que dejaste a descongelar la noche anterior. No lo digas, si no lo piensas.

6. “Dejarme ¿pero estábamos juntos?”

Encima, tú sólo/a te acabas de “degradar” a una posición inferior a la de pareja (a la de los amigos con derechos por utilizar el término “polite” y no el de…) cuando la otra persona te había considerado algo más importante.

7. “Es que me molas”

O sea, el otro está diciendo que pasa de ti y tú le estás diciendo que le molas. Vale, pero es que esto depende de dos.

8. “¿Qué me dejas tú a mí? ¡No! Te dejo yo a ti”

Vamos a ver: las palabras mágicas ya se han dicho. La otra parte ya te ha dejado. Por mucho que quieras, no se puede cambiar.

9. “Pero ¿cómo me vas a dejar si todo el mundo piensa que somos la pareja ideal?”

La verdad que cuando alguien dice esto, es porque realmente le estás pillando desprevenido. Así que si eres el que deja, cuida la siguiente frase que dices porque no se lo esperaba. Es fácil replicar con frases como: “si quieres salimos con todo el mundo y hacemos un circo romano”. Pero si se puede evitar decir eso, que eso es algo que obviamente con el paso del tiempo deberá descubrir la otra persona -aquí no importa lo que piense todo el mundo, lo que importa es lo que piensa la otra parte-.

10. “Ya sabía yo que me iba a pasar esto”

Profecía autocumplida. Puedes añadir frases como: si siempre me pasa a mi, siempre me pasa lo mismo y cada vez le darás más pena a la parte que te deja pero estará seguro de la decisión que ha tomado. Y si sigue contigo probablemente sea por pena.

11. Sniff, sniff

Esto más que una frase es una acción. La verdad que es muchas veces es inevitable llorar, especialmente cuando estabas muy ilusionado/a con esa relación. Pero intenta no hacerlo porque de nuevo, puede ser que le des pena y cambie de opinión sólo por eso y vuestra relación y una nueva ruptura se convertirán en el informe de una muerte anunciada.

12. “¿Quieres que lo dejemos?”

Puede parecer que esta frase no tiene sentido aquí. Sin embargo, tengo a muchos amigos y amigas, a día de hoy que siguen arrepentidos por habérselo puesto en bandeja a la otra parte cuando ellos no querían cortar. Si estás en una relación con una persona cobarde y estás viendo que te va a dejar, con esta frase se lo has puesto fácil. Si tú no lo quieres dejar, y es el otro el que quiere, tiene que ser él el que te lo diga. Y tarde o temprano lo dirá. Así que vete preparándote porque va a pasar, pero no se lo pongas en bandeja de plata. Te puedes arrepentir a largo plazo.

En definitiva, la situación es complicada y es muy difícil salir lustroso de ella. Mostrar entereza en ese momento puede ser toda una hazaña, pero sólo si muestras algo de entereza y aún te sigue gustando esa persona, puede ser que el otro recapacite y se arrepienta. Y entonces, tendrás que ser tú el que diga si quiere volver o no y a lo mejor escucharás alguna frase de esta docena.
Fotografía destacada cortesía de WolfS♡ul
Este post apareció hace más de una semana en el blog Una docena de  Gracias!!!

domingo, 28 de abril de 2013

Porque HAY ALTERNATIVAS



Mariano…José de Larra conocido entre otras por sus Artículos de Costumbres en un optimismo poco propio de su carácter se quejaba de la funesta manía de considerar “este país” el cúmulo de todos los males. “Muletillas” como la que preocupaba a Larra siguen calando hoy en día y más en una momento de desconcierto social. Son “muletillas” que de tanto repetirlas por algunos, al final se asumen por todos. Por desgracia, las han introducido en el mundo del trabajo creando un clima de “resignación” en el que el “podría ser peor, podrías no tener trabajo” sustituye al “vamos a arreglar con prontitud las deficiencias en seguridad de esta empresa porque sino alguien podría sufrir un accidente”.  Y entonces “podría ser peor”.

Y es que la moral de la gente está tocada. Hay más de seis millones de parados que son los rehenes perfectos para evitar que los que, sobrevivan en el mercado de trabajo, puedan hablar de optimizar las condiciones laborales. Parece que ideas como mejorar el horario, el convenio o el ambiente…son ideas del pasado y más desde que distintas reformas laborales permite que unilateralmente estas condiciones empeoren. Sin duda, las reformas aumenta la probabilidad de que los trabajadores sufran riesgos psicosociales puesto que estos riesgos son la consecuencia de “la falta de control de la persona sobre su puesto de trabajo”. Sentir que te pueden cambiar condiciones como las tareas asignadas a tu categoría (movilidad funcional) o que en cualquier momento te pueden trasladar de centro de trabajo (movilidad geográfica) hace que disminuya el control que la persona tiene sobre su puesto y, por tanto, además de aumentar la probabilidad de sufrir un trastorno psicológico, hace disminuir la productividad de la empresa.

Pérdidas de derechos como facilitar las condiciones del despido por una baja médica justificada que propone la reforma laboral viene a reforzar una situación, que ya existía anteriormente, definida por un vocablo que pronto estará presente en nuestras conversaciones coloquiales: presentismo, es decir, cada vez más trabajadores acuden a su puesto de trabajo enfermos. Y esto lo demuestra que desde el año 2009, año en que la crisis empieza a asumirse por el mercado de trabajo, no deja de aumentar el número de accidentes sin baja, esto es, los accidentes leves están siendo maquillados para que pasen desapercibidos.

Una propuesta para este país sería crear “muletillas” positivas basadas en datos oficiales. Probemos con una: España no es un país absentista. El absentismo en España está por debajo de la media europea según los datos oficiales. Por lo que, qué no nos engañen. Sin embargo, se aprovecha la inercia de la crisis para llevárselo todo por delante, afirmándose, que sólo las mutuas podrían hacer un buen control de la enfermedad común, cuando en los últimos años, el sistema público de salud ha demostrado hacerlo bien en este sentido. De hecho, para ahorrar dinero al sistema la mejora no debería seguir viniendo tanto por la vigilancia del fraude sino más bien por la premura de la atención sanitaria para, con una mejor atención médica, reducir el tiempo medio de duración de las bajas.

El lema del año pasado para el Día Internacional de Salud Laboral sería un lema que podría gustarle a Mariano…de Larra, puesto que hay alternativa. Las empresas más seguras, con más salud, son las que tienen mayor productividad. Y lo que se mejora en el núcleo de la empresa, es mejor para la sociedad y, por tanto, para España. “Este país” diría Larra tendría que reaprender todo aquello que sabe y hoy más que nunca recordar que una mayor seguridad, supone un ahorro económico de todo el sistema. Ahora que todos son recortes, recortemos en accidentes, invirtamos en prevención.  

28 de abril: Día de la Salud en el Trabajo 

martes, 23 de abril de 2013

Alternativas a la tristeza: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy


-    Y después de vivir en esa ciudad tan grande ¿no te agobias en esta ciudad taaan pequeña?
-       La verdad es que no.
-       ¿Y eso?¿cómo lo haces?
-       Porque nunca me aburro. Siempre hay algo que hacer. El truco es no tener pereza. 
-       ¿No tener pereza?
-       Sí, antes de irme si alguien me proponía hacer algo siempre me lo pensaba. Decía: "pero para qué voy a hacer eso". Valoraba mucho hacerlo o no. Ahora siempre digo a todo que sí.
-       Como la peli esa en que la vida de Jim Carrey cambia porque empieza a decir a todo que sí. 
-       Eso me lo enseñó una novia que tuve: me enseñó a vivir la vida. Me enseñó a aprovechar el momento. You only live once.

Un sólo cambio de actitud puede cambiar un estado de ánimo. Utilizar más la palabra sí y dejar a un lado las malas caras cuando te hacen una propuesta. "Oye, ¿te apetece ir a la comida que hace la huerta este finde?" "Pues no sé si iré. Estoy cansada" en cambio, un simple "vale" te puede regalar disfrutar de una gran comida, encontrarte con amigos de los que llevabas mucho sin saber y a los que les hace ilusión verte y hasta disfrutar de grandes temas musicales de siempre. 


                                 

La importancia de decir "sí" es tanta que su simple pronunciación ya provoca una pequeña dosis de positividad en el cuerpo. Cuando al otro le dices que "sí", le provocas una sonrisa en su rostro que te contagia. Es una forma de volver a encontrar refuerzos vitales, de que pasen nuevas historias. De hecho, es de las primeras pautas que los psicólogos intentan para que una persona con depresión se recupere.

Este post no va dirigido para personas que tienen un problema patológico, pues ahí el tratamiento es mucho más complejo. Este post va dirigido a aquellos como yo que, muchas veces, por vagancia, por pereza, hemos dejado de disfrutar de muchas actividades divertidas por miedo a no saber hacerlo bien, por miedo a no sentirnos bien, por creer que nosotros no pegamos en eso. Así que di que sí y:
                                        
   - Vete a la playa
   - Disfruta de un perol en el campo.
   - Aprende a escalar.
   - Conoce tu ciudad en bici.
   - Disfrázate.
   - Pregunta si tienes dudas. 
   - No te cortes. Háblale.
   - Ve al concierto. 
   - Pinta.
   - Aprende a tocar ese instrumento.
   - Sigue esa recomendación lectora.
   - Mira esa película de la que tan bien te han hablado.
   - Compra esa bolsa de chucherías.
   - Manda un mensaje a aquella persona de la que quieres saber.
   - Vete a ver esa exposición.
   - Y, sobretodo, di que sí para que vean que se puede contar contigo.

Y todo hazlo ¡ya! Cuanto antes empieces, primero empezarás a ver los resultados. 

miércoles, 17 de abril de 2013

¿Cómo superar una ruptura?


Ahora, con un cierto distanciamiento ya, estoy volviendo a releer páginas webs que en su momento busqué como una alternativa más a todas las que desesperadamente puse en marcha para que me ayudaran a superar el desamor. En aquel momento, y metida en un mar profundo de sentimientos y decepciones, encontraba consejos o formas de superarlo que las veía difíciles o poco aplicables a mi o, más bien, no sabía cómo ponerlas en práctica. No sé, pero la verdad, algunos de estos consejos los vi y los sigo viendo fríos, como escritos por personas que o no están sufriendo un desamor o, por suerte para ellos, no han sufrido, al menos en la misma intensidad que sufrí yo.

Entre estos consejos los más difíciles de aplicar son los que están más basados en la psicología cognitiva, los relacionados con los cambios de pensamientos. Aquellos que te dicen que analices tus pensamientos, los contrastes y entonces descubrirás que no son verdad, que no se basan en la realidad. En esos momentos en los que estas mal, la máxima realidad es que la persona que has perdido era la persona de tu vida y que tu vida ya no podrá ser tan magnífica sin esa persona y, por supuesto, el nivel de autoestima que tienes en ese momento, no te acompaña demasiado para que pienses otra cosa diferente (especialmente, si hay terceras personas).  Creo que la discusión de pensamientos es algo muy difícil de hacer sin la ayuda de un profesional. Porque para cambiar los pensamientos, lo primero que se necesita es querer cambiarlos. Y cuando sufres por desamor esa opción es la última que quieres hacer. 

Por eso, cuando en muchas páginas te señalan que una de las soluciones más lógicas que puedes llevar a cabo es ACEPTARLO, aunque siendo totalmente cierto, es una ridiculez. Quien ha sufrido hasta las venas por el desamor, sabe que precisamente lo que menos quieres es aceptarlo, porque lo que te saca de la cama en algunos momentos es la esperanza de que algún día esa persona volverá contigo. En etapas posteriores, no sólo lo aceptas, sino que te ríes de todo pero…si estás en este punto, es decir, todavía estás sufriendo una barbaridad por la persona que te ha abandonado y aún vives con la esperanza de que pueda volver o aunque no tengas esperanzas, te encantaría que así fuera, te propongo que si pretendes olvidar a alguien, no hagas ninguna tarea consciente para olvidarle.

En Psicología siempre se pone el mismo ejemplo:  Si te digo ahora mismo “NO PIENSES EN UN ELEFANTE ROSA” posiblemente por tu cabeza esté ahora mismo pasando un elefante y encima de este atípico color. Por eso, lo primero que debes hacer es no intentar hacer nada conscientemente. 

Ejemplos de pensamientos conscientes que no son útiles o si lo prefieres frases estúpidas que te dices a ti mismo que no sirven para superar el desamor:

- “Ya no le voy a llamar”. Te entran más ganas de llamarle.
- “Hoy es su cumpleaños y no le voy a felicitar”. Y ahí te tiras todo el día, dándole vueltas: le felicitó o no. “No, no le felicitó que me ha hecho daño y así que sufra un poquito, que vea que no estoy disponible, que piense que estoy muy ocupada y me he olvidado de él”. “Bueno y si le felicito tampoco qué pasa, no está reñido ser educado con haber terminado la relación. Tampoco, si ha sido una relación buena, ha sido buena gente”. Y vuelta a empezar: “que no le felicitó, que se ha portado mal conmigo y no se lo merece”. Ya son las 22:30: “mira le voy a mandar un mensaje, ya él se creerá que no se lo voy a mandar y así ve que he estado todo el día ocupada pero que soy buena persona y una cosa no está reñida con la otra”. Y ahí le mandas el mensaje, y no es sólo problema que le hayas mandado mensaje, sino que más problema aún que te has pasado 24 horas pensando en esa persona. Más hubiera valido mandárselo por la mañana y el resto del día, al menos, el nivel de pensamiento en él se hubiera reducido.
- “No voy a salir por ahí que por ahí sale él/ella”. Y no solo sales por los mismos sitios, sino que pasas de casualidad por su barrio y no sólo por su barrio, sino por donde aparca el coche o, peor aún, por delante de su portal.
- “Ya no voy a pensar en él. Ya no le voy a querer. Ya le voy a olvidar”. Como si existiera el típico botón off/on que todos hemos deseado alguna vez que existiera que enciende y apaga el desamor (puede que sea el segundo deseo que más ha pedido la gente después de las máquinas de teletransportación después de una borrachera). 

Creo que el trabajo más interesante en ese momento que estás tan mal es contigo a solas. Es conseguir controlar tu vida de alguna manera. Ponerte pequeños retos y cada vez que consigas alguno de esos retos, te darás cuenta que eres una persona mucho más poderosa de lo que creías pues controlar tu mente en este estado, da tal estado de satisfacción y de victoria, poco comparable con otros éxitos de la vida.

Es una época para cultivarte. Aprovecha para leer todos los libros que tienes pendientes, para ver aquellas películas que siempre decías que querías ver y nunca hacías por falta de tiempo o porque le dedicabas demasiado tiempo a él y poco a ti, escucha música, descubre grupos nuevos, aprende escalada, viaja y si es en soledad mejor, pinta, escribe, navega por internet para saber más sobre esa información que siempre te ha interesado…son tantas las opciones que puedes hacer… No temas en querer hacer actividades en soledad. Y, aunque ahora no lo sepas, todo el conocimiento, todos los aprendizajes que adquieras en esta época, los llevarás a lo largo de tu vida. Y seducirán en un futuro a otros cuando estés preparado para conocer gente nueva. 

miércoles, 10 de abril de 2013

Desde que me dejaste


Desde que me dejaste he aprendido que la vida no es fácil, aunque eso estando contigo ya lo sabía. He aprendido lo que significa la palabra cobardía y que la gente suele ser muy cobarde. He tenido relaciones con hombres cobardes, que pensaron que no merecía la pena luchar y que prefirieron no compartir mis problemas, aunque yo sí tuve que compartir los suyos.
 
Muchas veces deje de creer en el ser humano porque me sentí muy traicionada en muchos momentos. Pero descubrí que el problema no eran las traiciones, el problema real era que yo no me quería (o me quiero) lo suficiente para darme cuenta que lo importante del camino es que tú te quieras, porque los demás sólo forman parte de alguna parte del recorrido.

Desde que me dejaste he sentido mucha tristeza porque hayas dejado de formar parte de mi vida, no como pareja sino como persona. Me ha decepcionado que tú no hayas sido menos cobarde que aquellos que descubrí luego. Pero te entiendo, sé que te debes a una nueva vida.

He aprendido que la gente no dice lo que quiere y, peor aún, que la gente puede pasar años y años en situaciones que no le gustan, sólo por quedar bien o por compromiso. He aprendido que es muy difícil ser honesto con los demás y sobretodo ser honesto con uno mismo. Que decimos que eso lo vamos (o no lo vamos a hacer) y luego traicionamos nuestro pensamiento y hacemos lo contrario.

He aprendido que existe mucho miedo. Que es muy común el miedo a fracasar pero que increíblemente también existe mucho miedo a triunfar. Que cada día se lucha menos por lo que se quiere y que los que más luchan no lo hacen con las mejores armas. Es más frecuente el uso de artimañas.

He decidido que, a pesar de esto, me gusta intentar ser buena gente y si puedo hacer bien a los que están a mi alrededor, lo prefiero a hacerlos sentir mal. Aunque también te digo que, a veces, para conseguirlo tengo luchar contra demonios que no cumplirían lo que tú me enseñaste una vez: la importancia de tener respeto. Respeto mucho que me enseñaras a tener respeto. Creo que, de hecho, esa palabra marcó mi vida.

Desde entonces, ha habido muchas alegrías y demasiadas penas. Sin embargo, lo único que no me da pena es que me dejarás, porque eso me dio oportunidad de tener lo que he conocido. Y porque bien sabes que, en el fondo, yo fui una cobarde y que te obligué a tomar una decisión de la que yo hasta ahora, nunca me he arrepentido.

martes, 9 de abril de 2013

¿Le llamo o no le llamo?



Cuando se termina una relación, muchas veces, no sólo estás triste por lo que se acaba de terminar. Muchas veces y, aunque suene bastante egoísta, te sientes mal por la pereza que te da pensar que en un futuro, próximo o lejano, tendrás que empezar una nueva relación. Y, entonces, volverás a los típicos…

- ¿Por qué no me ha llamado? ¿Le gustaré? Yo creo que pasa de mí. ¿Le llamo yo? 
- ¿Le llamó hoy? Es que ya fui a verle el domingo. ¿Pensará que soy muy pesada? 
- ¿Cuándo es bueno que le vuelva a llamar?
- Le digo de quedar o pensará que voy detrás de él. 
- Si se me nota mucho que me mola, va a pasar de mí. Pero es que ya llevo una semana sin verle. A lo mejor se va a creer que paso. ¿Qué hagoooooo?????

Cuando eres más joven, estas situaciones suelen ser más fluidas. No sé si será por la "inocencia" que hay (aún conoces poco de lo enrevesados que podemos llegar a ser los seres humanos en las relaciones personales) o porque la mayoría de las veces el acceso a tu posible pretendiente es más fácil pues es tu compi de pupitre en el “insti” o vive en el número 12, dos más para allá de tu bloque. Pero cuando eres mayor y cada uno de nosotros estamos entretenidos en nuestros trabajos, con cada una de las obligaciones que impone la vida, además de los ratos de ocio, difícil es saber cuándo es el buen momento de contacto. 

Así, nos podemos pasar horas y horas, yendo a "chequear" el móvil, a ver si tienes un whatsapp, una llamada que se haya perdido y no hayas oído a pesar de que tienes el móvil a todo volumen o un mensaje en el facebook. Entonces, miras su whatsapp y ves que hace cincuenta minutos que se conectó la última vez y te preguntas: “¿por qué no me ha escrito?” o, mucho peor, ves que está en línea y te preguntas: “¿le escribo? ¿le escribo??? ayyy ¿¿¿qué hago??? ¡¡¡qué está en línea!!! Ayy, ya se fue. Ya no está en línea. Aún así, ¿le escribo?”

Dejar fluir es algo difícil de hacer pero se debe de lograr. Pues si presionas nunca saldrá y si sale posiblemente no durará. Pero también, si quieres algo, es lógico que luches por ello. Eso sí, siempre que no mandes mensajes de whatapp para quedar antes de las 10 de la mañana (queda “raro” más pronto). Yo te diría que antes de las 12 de la mañana sigue quedando bastante raro, pues muestras demasiado interés por esa persona, por lo que te recomiendo que siempre que puedas mantener la paciencia es mejor por la tarde. Pero sobretodo, si miras más de dos veces al día sus conexiones al whatsapp o sus fotos en el facebook, estás perdido/a. Obsesionarte, es tu peor enemigo.

sábado, 6 de abril de 2013

That's not my name

- Cuando nos despertamos, le pregunté: Oye, ¿tú sabes cómo me  llamo?
- Y él, con cara de un niño de 5 años tras un "me han pillado", me dijo: No, nunca me lo has dicho.

      Obviamente, claro que sí se lo había dicho, pero en un bar mientras él trabajaba. Difícil situación para prestar atención. Además, supongo que le pasará algo parecido a lo que me pasa a mí: que la primera vez que alguien me dice su nombre no presto mucha atención. Hasta que no veo que merece la pena que ese nombre ocupe un espacio en mi memoria, no hago ningún esfuerzo por memorizarlo. Y él, que también es muy pragmático, supongo que hizo lo mismo: para qué iba a memorizar el nombre de una persona que probablemente no volvería a ver.
Y pasa. Empiezas a quedar más, a compartir algunas cervezas, unos beigels, un mayor acercamiento y ahora no se lo vas a preguntar!!!
 
 
Siempre quise saber, qué sentiría cuando a mi me pasara lo que dice una las canciones que más me hacen bailar. Y ahora que lo sé, os digo: ¡a mí no me importa! Suena tan divertido como la canción.   
 
 

viernes, 5 de abril de 2013

Los objetivos

          Estoy experimentando una sensación que nunca antes había experimentado. Es la sensación de "vivir el presente" o “en presente”. Jamás en mis treinta y pocos años de vida había experimentado, de una manera tan espontánea, el famoso carpe diem que todo el mundo aconseja pero que nadie te puede enseñar a vivir o sentir (y que en realidad muy pocos practican). 

Estoy en un momento en el que el pasado no existe; sólo me afecta en la manera en que me ayuda a afrontar más fácilmente los obstáculos del día a día. Y el futuro no me presiona. No me planteó si lo que estoy haciendo es lo correcto, qué va a ser de mi vida, si voy a conseguir las metas que quiero o, mejor dicho, si voy a conseguir las metas que la sociedad espera de mí porque lo que yo quiero ya lo he conseguido.  

Sé que esta sensación no va a durar mucho, pero mientras que pasa, la estoy aprovechando. Doy gracias a las circunstancias por haberme dejado conocer lo que significa "vivir el momento". Siempre lo había escuchado y yo era consciente de que no sabía del todo qué significaba, que nunca había vivido completamente en presente. Casi siempre lo había hecho en pasado o en condicional ( "si hubiera...").  

Es verdad que uno de los objetivos diarios que me impongo es vivir en presente. Incluso, he recriminado muchas veces a compañeros de trabajo o amigos que llegan a la oficina los lunes y dicen: "ya sólo quedan cinco días para el viernes" (esos los que tienen la suerte de trabajar de lunes a viernes y tener dos días de descanso semanales). Entonces, ¿qué pasa?¿qué no disfrutamos de los cinco días de trabajo semanales que tenemos la mayor parte del año?¿sólo valen las vacaciones y las fiestas de guardar? 

Solemos pasar la vida buscando objetivos y no disfrutamos del camino. Y aunque una y otra vez nos repiten que lo importante es el presente y que ni el pasado ni el futuro existen, a la vez nos presionan con preguntas. Y las preguntas nunca acaban. Algunos ejemplos de preguntas de mi vida: 

-          ¿Qué vas a elegir Ciencias o Letras?

-          ¿Qué carrera vas a estudiar?

-          ¿Cuándo te vas a sacar el carnet de conducir?

-          ¿Cuándo te vas a echar novio?¿o te piensas quedar soltera toda la vida?

-          Ahora que ya tienes trabajito, ¿os casaréis ya, no?

-          Mira, en los tiempos que corren ya no necesitas un novio para tener hijos ¿has pensado en la inseminación artificial?
 
Preguntas que a mí, al menos, no me han ayudado a seguir el consejo de “disfruta del momento, pues es lo único que es verdad, lo único que existe”. Me acuerdo de una amiga que me contaba que la primero vez que escuchó a las madres -que no trabajan- en las puertas de los colegios, dando las gracias porque se habían terminado las vacaciones de verano y que al fin los niños volvían al cole, se puso muy triste porque ahí fue la vez que más se dio cuenta que la gente no sabe vivir el momento. Como dice Jimmi Liao transmitiéndonos su sensación de angustia con sólo dos palabras "ya llego...".

Pero, en realidad, nunca llego, porque cuando tengo el carnet, el coche, la carrera, el trabajo, el novio, el hijo, puede ser que me pregunten por un segundo hijo o por un ascenso o por...Tendré que hacerme más mayor para saber qué más me van a pedir.

      Es bueno tener objetivos pues son los que nos dan seguridad y un sentido de vida. Pero ¿tiene sentido vivir siempre en condicional?

lunes, 1 de abril de 2013

A veces, necesitas cambiar por fuera para cambiar por dentro

Mucha gente me dijo que no huyera, pero cómo sabes cuando estás huyendo y cuando estás tomando una decisión libremente. A mí me cuesta diferenciar y más después de haber pasado los últimos años como los he pasado: desmotivada por el contexto. Para mí, no había otra opción: tocaba irse.

El mayor error hubiera sido pensar que por cambiar, sólo por cambiar, iba a estar bien. Al final, el esfuerzo lo tienes que hacer y tienes que poner mucho de tu parte. Pero estar fuera te permite efectos que no te puedes permitir en tu ciudad, donde te conocen desde que ibas a parvulitos. Eres libre para comportarte cómo quieras, para hacer lo que quieras, conoces a gente nueva  que te aportan nuevas historias y también eres libre para sentirte a gusto sintiéndote sola. Y ahora tocaba pasar por esto. Aunque es cierto que el tamaño importa (siempre importa) y la mayor libertad te la regala el que sea una de las mayores ciudades del mundo.

Eso sí. No creas que todo es nuevo y diferente. Al final, los mismos esquemas se repiten: habrá gente que te dirá que te quiere y no te querrá, sufrirás traiciones, tendrás amigos que se convertirán por un tiempo en nuevos guías de tu vida y pronto se irán, incluso, conocerás a mucha gente que no te sorprenda, pues te recordarán a algún modelo de referencia que ya tienes en tu ciudad. Es curioso las veces que dices: “me recuerdas un montón a un amigo/ a una amiga mía de mi ciudad”. Pero aunque se repitan estos esquemas, a ti aquí no te hacen daño, porque es más fácil poner una barrera infranqueable a tu corazón, la barrera de “lo que pasa en esta ciudad, se queda en esta ciudad”.

Y además, lo mejor de todo es que estando fuera es más fácil ver que tienes un punto de referencia para volver, un sitio en el que sabes que seguro te quieren. Lo mejor de todo son los mensajes que reconfortan diciéndote: “te echamos de menos”.