sábado, 24 de noviembre de 2012

Personas que hablan claro

  Valoramos a las personas que hablan claro como personas sin dobleces, incapaces de criticar por detrás, apreciamos su honestidad y la honestidad la interpretamos como " de ser buena gente". Y un día esa persona, siguiendo su conducta honesta, nos hace daño y nos sentimos más heridos y mucho más defraudados que si nos lo hubiera hecho cualquier otra, principalmente, porque estamos desprevenidos. 

  Las personas autistas o Asperger suelen hablar muy claro y no es porque sean más o menos buena gente que otras. Lo hacen porque tienen un problema en su sistema comunicacional y no saben hacerlo de otra manera. 

  Por tanto, protejámonos ante esta característica de estas personas y no nos desilusionemos cuando un día llega la persona con la que mantienes una relación que valoras como hermosa, que siempre te habla claro, una persona que te dice que te quiere y que te adora, que estás más delegada o más gorda, que esa falda/camisa te queda peor que la otra, que cuando se enfada te explica sin miramientos qué has hecho mal, te explica detenidamente en qué te has equivocado, que parece que no tiene ningún tipo de doblez en el amor por ti, nos viene y nos dice que ha conocido a otra persona. Entonces, lloraremos e imploraremos "no me lo esperaba", "de él/de ella ¡no!", "con lo buena persona que era", "no puede ser verdad"...

  Recuerda que lo único seguro que sabíamos de esa persona es que no utilizaba ningún tipo de tacto lingüístico a la hora de hablar contigo, ningún tipo de miramiento (para decir lo bueno y lo malo). Si evaluamos su conducta lingüística como lo que es, una conducta y no le damos un valor moral de bondad a esa conducta, podremos restaurarnos antes de la desilusión.  Es la mejor forma de no llevarse sorpresas o de que éstas sean más llevaderas... 

jueves, 22 de noviembre de 2012

El síndrome de Estocolmo en las empresas españolas


  En los últimos años hemos asistido espeluznados a un cambio en las condiciones laborales de las empresas españolas. Es importante matizar que no es en todas, puesto que muchas empresas están ignorando el abanico de posibilidades que las últimas reformas laborales les han dado para dejar a la mínima expresión los derechos de sus trabajadores (GRACIAS). Sin embargo, hay algunas que si siempre fueron desalmadas, con la crisis su actuación ante los trabajadores se agrava.

  ¿Qué pasa con los trabajadores? En general, siempre escuchamos que la gente tiene miedo, pero se llega hasta un punto que lo que era temor pasa a ser alienación. Trabajadores que ni opinan, ni sienten, ni padecen. Sólo se preocupan en echar las horas que la empresa les exige, incluso con salarios que no dan ni para pagar la sospechada única causante del síndrome “puedoresistirtodaclasedehumillaciones”: la hipoteca. Incluso en algunos casos parecen que sufren una especie de síndrome de Estocolmo, defendiendo el hecho de no tener condiciones laborales adecuadas, salariales o “saludables” (es duro escuchar a un trabajador amparar que no pasa nada porque en su empresa -con unas cuentas de resultados  favorables- no haya papel higiénico).

  En una factoría cercana a mi localidad, para mejorar las condiciones de seguridad en la empresa, se marcó una línea en el suelo por el medio de la planta y así llegar hasta tu zona de trabajo, alejado de los laterales para evitar que te puedan caer, montañas de neumáticos. Los trabajadores se fueron una noche de la empresa sin esa línea amarilla y cuando regresaron  al día siguiente la empresa “apareció” con ella. Nadie les explicó para qué servía y ellos tampoco lo preguntaron. De hecho, si se pasa una rápida encuesta, todavía casi ninguno sabe contestar para qué sirve esta línea pintada en el suelo. Pero desde el primer día todos ellos empezaron a caminar sobre ella. Ya no iban al lugar que ocupaba cada uno por las partes seguras por las que solían ir. Todos marchan por esa línea callados, en fila y con la cabeza cabizbaja.  A estos trabajadores sólo les falta el pijama a rayas para recordarnos a una escena de épocas pasadas.

  En esta empresa hay representación sindical. De la buena, que la hay y mucha. Un tipo de representación que nadie conoce porque de ella nunca se habla en los medios (y lo que no sale en los medios, no existe). Esa que consigue a cambio de acosos, calumnias y querellas en los juzgados sobre su  persona por parte de la empresa  que los compañeros, no sólo cobren los 800 euros de nómina puntualmente a fin de mes, sino que lucha porque se cumplan los días libres por hospitalización de un familiar, el permiso de paternidad o que haya mejoras en la manipulación de cargas de los neumáticos y así evitar que estos trabajadores antes de los 50 acaben en las salas de espera de traumatología del hospital de su comarca colapsando las listas de espera y aumentando el gasto de la sanidad pública.

   Ellos son los únicos libres del síndrome de Estocolmo en la empresa, son los que saben que no les deben nada más a la empresa que respeto, un trabajo bien hecho y una productividad dilatada, son los que un día a pesar del miedo a no pagar sus hipotecas, se quitaron el pijama a rayas. Y sus compañeros están contentos con ellos y por detrás, sin que nadie les oiga, les dan las gracias y les piden que luchen por otras mejoras que también necesitan. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

¿¿Y si nunca encuentro al amor de mi vida???


  Si alguna vez ha pasado esta pregunta (o parecida) por tu cabeza y tienes un amigo o amiga psicóloga con el que quieras compartir tu malestar, preocupación o desilusión  por seguir sólo, por favor, no se lo pongas tan fácil para rebatirte y procura formular esta preocupación de otra manera para que se lo “curre”.

 A priori, estás utilizando tres términos que están más presentes en personas pesimistas que en personas optimistas:

   1. Y si… : Los famosos “ysis”: y si me caigo; y si tengo un accidente; y si  no me cogen; y si no le gusto; y si hago el ridículo y si me va mal; y si y si y si…y si te mueres!. Pues  alá si te mueres se acabó.¿ A qué eso no te lo has preguntado ninguna vez? Tenemos que aprender que la mayor parte de las ideas irracionales empiezan formuladas por esas dos palabras. Si sabemos esto, tendremos más posibilidad de identificarlas y eliminarlas.  

   2.Nunca:  ¿¿¿No había otro adverbio de tiempo que utilizar?? Vete al Word, escribe nunca y comprueba los sinónimos. ¿Te dan ganas de llorar? “Jamás, en la vida, de ningún modo, encontrarás al hombre de tu vida”. ¡Toma ya! Eso es lo que te acabas de decir porque los sinónimos no sólo están en el diccionario del Office, también están en nuestra cabeza.  Estás haciendo una atribución permanente y, ya lo sabes, lo que pensamos que es permanente, no se puede cambiar. Estamos alejando nuestras posibilidades.

  3.De mi vida: Vida, otra palabra interesante para buscar en los sinónimos del Word y sustituirla en la pregunta formulada:  “¿y si nunca encuentro al amor de mi existencia?”. Así suena hasta exagerado ¿verdad? Además, esperar el amor de tu vida, no sólo es limitante para ti porque deja fuera de esa posibilidad a todas las personas del mundo excepto a una, sino que también es egoísta porque genera presión sobre la otra persona. Si  estás al principio de una relación en la que todavía no se sabe si va  a salir para adelante o no, no creas que diciéndole "eres el amor de mi vida", le vas a enamorar. Es demasiada presión para cualquier persona sentir que es algo tan importante para el otro, demasiada responsabilidad saber que eres el único posible.   
   
   Este tipo de cuestionamientos son el motor de la depresión. Y ahora…¿cómo se podría reformular de un modo optimista esta pregunta?

  Una canción hermosa y muy irracional...


lunes, 19 de noviembre de 2012

¿Por qué la gente me quiere y yo me odio?


Hay personas muy queridas por los demás que se odian a sí mismas, por increíble que parezca. Quizás tenga que ver con que sufren una especie de síndrome del impostor que sirve para denominar "cuando el competente se considera incompetente". La primera vez que oí hablar de este síndrome fue a través de una amiga, pero nosotras lo aplicábamos al amor y la dificultad  de encontrar pareja muchas veces por el miedo que tenemos a que la otra persona nos descubra, a que "el otro" sepa realmente cómo somos. 

Supongo que si pudiéramos escuchar qué pasa por la cabeza de la persona más buena del mundo durante 24 horas, esa persona nos defraudaría puesto que descubriríamos que esa persona en algún momento se enfada, sin querer piensa mal de otro o, incluso, puede sentir algún tipo de envidia o celos. Pero si llevamos esto al absurdo, utilizando la escatología, es como si pasásemos 24 horas con el hombre o la mujer más bella del mundo, a la que más deseamos. Creo que el deseo sexual que sentimos hacia esa persona se esfumaría o, como mínimo, se amortiguaría tras ser testigo uno por uno de todos sus procesos escatológicos (exceptuamos de este ejemplo a las personas fetichistas obviamente).

En definitiva, nadie es capaz de guardar la compostura mucho tiempo seguido, nadie es capaz de mostrarse de una cara todo el rato. Y menos si está a costumbrado a pasar mucho tiempo sólo y convivir mucho consigo mismo, mostrándose tal y como es -como les suele pasar a las personas que no tienen pareja, especialmente, a las que viven solas-. Las personas somos blancas y negras y ambos colores tienen cabida dentro de nosotros. Si la tolerancia es un gran valor, empecemos a aplicárnosla a nosotros mismos. O, al menos, no te odies tanto. 


domingo, 18 de noviembre de 2012

Another earth (Otra Tierra)

Me encantan este tipo de pelis que mezclan el drama de la vida cotidiana con la espectacularidad de la ciencia ficción y consiguen provocar un halo de esperanza en las tragedias de la vida diaria.  Es de estas pelis a las que llegas sin saber qué extraordinaria barita mágica ha hecho que la escojas a ella entre las miles de películas que hay en el videoclub. A continuación, un diálogo increíble de la peli. Os recomiendo que antes de leerlo, la veáis. 

HISTORIA DEL COSMONAUTA RUSO

Rhoda: ¿Nunca escuchaste la historia del cosmonauta ruso?

John: Gracias.

Rhoda: El cosmonauta ...es el primer hombre que viajó al espacio. Los rusos ganaron a los americanos. Despega en una gran nave espacial pero la única parte habitable es muy pequeña. De modo que el cosmonauta va ahí metido y tiene una ventana circular. Mira por ella, y ve la curvatura de la Tierra por primera vez. Es el primer hombre en ver el planeta del que procede. Y se pierde en ese momento. Y, de repente, empieza a oír unos golpecitos extraños en el tablero de mandos. 

John: OK, sí. 

Rhoda: Arranca el panel de control. Saca sus herramientas. Intenta encontrar el sonido. Intenta parar ese ruido. Pero no lo encuentra. No puedo pararlo y continúa...Unas pocas horas después se siente torturado.
Después de unos días oyendo el ruido, sabe que estos pequeños golpecitos le volverán loco. Perderá la razón. ¿Qué va a hacer? Está en el espacio, ¡sooolooo!, en un armario espacial. Le quedan 25 días con este sonido. Entonces, el cosmonauta decide que la única forma de conservar la cordura es enamorarse del ruido. Cierra los ojos, se adentra en su imaginación y luego los abre. Y ya no oye los golpecitos más. Oye música. Y se pasa el resto del tiempo navegando por el espacio en la gloria total y ... en paz. 



sábado, 17 de noviembre de 2012

La dama de hierro


Con este título hago referencia a la película del año 2011 dirigida por Phyllida Lloyd y protagonizada por Meryl Streep. Este post no tiene la osadía de ser una crítica de cine, ni siquiera utilizando una información muy re-conocida como es la actuación galardonada de Meryl Streep, sino más bien de una frase que me sorprendía al inicio de la película. La frase decía algo así como “película recomendada para la educación de igualdad de género”. Conociendo algo de la historia de Margaret Thatcher, en mi cabeza no concordaba esa frase con lo que para mí debe de ser el camino a la igualdad de género. Y la visión que la película muestra sobre la vida de la Thatcher así me lo confirma.
M. T. como parece que la llamaba familiarmente su compañero,  se muestra en la película como  una  mujer  dura, con unas convicciones firmes y sin miedo a tomar decisiones. Una mujer convencida que las medidas que toma durante su carrera política son las mejores y que no existe otra posibilidad, otra decisión diferente a la alternativa tomada.  A la vez la película muestra los tópicos propios del género femenino puesto que se refleja la parte más familiar de su vida, haciendo mucho hincapié en su historia de pareja y denotando una gran pasión por su marido.
Así, en un momento dado la película muestra un paraje de la historia cuando en 1982, Argentina invade las Islas Malvinas intentando hacerse con ellas. La película dibuja a una Thatcher  que no duda en declararle la guerra a Argentina desoyendo el consejo de sus compañeros de partido o de la administración de Estados Unidos. Se produce una guerra en las que mueren alrededor de 255 soldados británicos y 649 argentinos. En este punto utilizaré una cita de otra mujer, también Primera Ministra –antes que la Thatcher-  en otro país (Israel) y también conocida como dama de hierro. Golda Meir decía que “un líder que no duda antes de enviar a su nación a una guerra, no es apto para serlo”. Nadie puede saber qué ocurrió en la cabeza y en el corazón de la Thatcher cuando tomó esa decisión. Sin embargo, la película no refleja que dudase antes de tomar esta decisión, sino que más bien refleja como una decisión que le sirve para alcanzar una posición mayor en un mundo de hombres. No obstante, la película sí muestra la empatía de la mandataria tras la muerte de los soldados ingleses durante la guerra escribiendo cartas individuales a sus familiares haciendo alusión a su condición de madre (ahora sí la protagonista hace referencia a  una condición única femenina, en cada carta que manda a la familias condición que no le sirvió para haber evitado esas muertes inútiles). 
Considero que repetir los esquemas que los mandatarios políticos, en su mayoría hombres, han realizado durante siglos de historia, no es una forma de alcanzar la igualdad de género. Creo que los individuos tienen que alcanzar la igualdad sin perder aquello que les caracteriza. Aunque también comprendo que a veces para sobrevivir hay que adaptarse al medio. La Thatcher no fue una mujer común puesto que fue la primera mujer Primera Ministra en un continente en el que hasta entonces sólo habían ocupado esos puestos los hombres. Tampoco fue común puesto que se exhibe como una mujer con cualidades más propias del género masculino (agresiva, autoritaria y con una alta capacidad de liderazgo). Por lo que, no recomendaría esta película como “enseñanza de la igualdad de género”. Simplemente, la recomendaría sin más etiquetas.